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La falta de consenso sobre los “regímenes económicos del matrimonio y de la unión de hecho estable”, contenido en el artículo 101, impidió ayer continuar con la aprobación en lo particular del Código de Familia. Esta disposición regulará la manera de distribución de los bienes entre los cónyuges y los convivientes, al momento de una disolución del vínculo.

De hecho, el Capítulo IX, que va del artículo 100 al 105, contempla todo lo relacionado con este tema, e incluso el Capítulo X es una continuidad, por lo que, a falta del consenso al respecto, el presidente de la Asamblea Nacional, Santos René Núñez Téllez, decidió suspender la discusión y la aprobación del Código de Familia, hasta que los miembros de la Comisión de Justicia y de la Comisión de la Mujer, Niñez, Juventud y Familia lleguen a un consenso.

El Artículo 101, referido a los “Regímenes económicos del matrimonio y de la unión de hecho estable”, establece que “los regímenes económicos del matrimonio y de la unión de hecho estable serán los que los cónyuges o convivientes estipulen en sus capitulaciones. Estos podrán ser: a) Régimen de separación de bienes; b) Régimen de participación en las ganancias o sociedades de gananciales; y c) Régimen de comunidad de bienes”.

“De no existir capitulaciones o estas fueren ineficaces, el régimen económico es el de separación de bienes”, cita el artículo en su segundo párrafo.

El pelo en la sopa

Según explicó la presidenta de la Comisión de Justicia y Asuntos Jurídicos de la Asamblea Nacional, Irma Dávila, el problema estriba en que este Código regulará las relaciones financieras de los matrimonios “de aquí en adelante”, y al recordar el principio jurídico de que “la ley no puede ser retroactiva, salvo en materia penal cuando favorece al reo”, señaló que algunos diputados consideran que los matrimonios actuales y las parejas que viven en unión de hecho estable, antes de la entrada en vigor de la nueva legislación, quedarían desprotegidas respecto al patrimonio conyugal.

No obstante, Dávila cree que no debería existir ese temor, pues existen otros beneficios familiares y conyugales que protegen el patrimonio familiar en caso de separación de los cónyuges o convivientes.

Dávila expresó que si actualmente los bienes de una pareja (en matrimonio o en unión de hecho estable) están a nombre de uno de los cónyuges o uno de los convivientes, así tendría que quedar, pues, reiteró, el Código de Familia regulará a las futuras parejas en lo concerniente al patrimonio matrimonial o de la unión.

El artículo 102 se refiere al “Régimen de separación de bienes”, el cual contempla que “cada cónyuge o conviviente es dueño exclusivo de los bienes cuyo dominio adquiera por cualquier título legal, sin que la otra parte pueda intervenir en las decisiones que tome sobre tales bienes”.

Otro pegón

Otro de los “obstáculos” que enfrentó la discusión y aprobación del Código fue el reclamo de la comunidad gay del país, en el sentido de que el concepto de familia está restringido al vínculo matrimonial hombre-mujer, algo que según Dávila es errado, pues “un tío con su sobrino, forman familia; un abuelo con su nieto, forman familia, e incluso, un hombre o mujer --soltero o soltera-- que adopte a un niño o a una niña, también forma familia”.

Dávila señaló que a ninguna persona --hombre o mujer-- se le pregunta por su opción sexual al momento en que inscriba o declare una familia, porque el Código no contempla esa disposición.

Por tanto, añadió Dávila, cualquier familia estará protegida por la nueva legislación.

Por disposición del presidente de la Junta Directiva del Parlamento, René Núñez Téllez, la discusión y aprobación del Código de Familia se reanudará hasta que los diputados lleguen a un consenso en torno al tema patrimonial de los matrimonios o uniones de hecho estables.