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Además de descontaminar gradualmente las aguas del lago Xolotlán, que por varias décadas ha recibido millones de toneladas de desechos fecales, la Planta de Tratamiento de Managua --que a diario procesa 182 millones de litros de agua--, cuenta con seis naves de secado solar que facilitan el procesamiento del lodo residual.

A través de este proceso se adquiere un material biosólido que mejora la calidad del suelo. A diario se generan alrededor de 25.5 metros3 de lodo seco, es decir, que la producción anual es de unas 7,000 toneladas, las cuales podrían ser utilizadas como biofertilizante para el sector agrícola.

Marvin Chamorro, responsable del proyecto del Banco Alemán de Desarrollo, KfW, aclaró que la instalación de naves de secado solar no estaba contemplada inicialmente en el proyecto de saneamiento, lo cual representa un valor agregado que podría ser aprovechado para la autosostenibilidad de la obra.

“Se mandaron hacer estudios de la calidad del biosólido fuera de Nicaragua, que nos dicen que la calidad de este granulado es excelente, porque la mayoría de las conexiones son residenciales. Vimos una buena oportunidad para que el ejecutor del proyecto (la empresa Enacal) se encargue en un segundo paso, como es retomar los resultados del estudio y se vea la viabilidad de comercialización de este granulado”, dijo Chamorro.

En ese sentido, Ilse Brockman, funcionaria de Enacal, indicó que en los próximos tres años este producto, luego de su debida certificación, podría ser comercializado a un menor costo y con mayores beneficios ambientales que los fertilizantes obtenidos por medios industriales.

“Después de un largo proceso de tratamiento, nos queda un lodo de clasificación ‘A’ como mejorador de suelo. En la zona de Chiltepe ya se está utilizando para el pasto como parte de un proyecto piloto. Tenemos que organizarnos con las instituciones del Estado como el Magfor y el INTA para ir certificando el producto e insertarlo en el mercado poco a poco”, comentó Brockman.

Millonaria inversión

Brockman, miembro de la unidad ejecutora del Proyecto de Saneamiento Ambiental del Lago y la ciudad de Managua, de Enacal, reconoció que la puesta en marcha de la planta de tratamiento de Managua ha sido posible gracias al impulso financiero de la cooperación alemana a través del Banco Alemán de Desarrollo, KfW, que de los US$85 millones a los que asciende el monto total del proyecto, aportó US$32 millones.

Además, detalló que el Gobierno dispuso de una contrapartida de US$7.5 millones, y Enacal contribuyó con US$5.1. El resto se obtuvo por medio de otros financiamientos.

La construcción de las naves de secado solar tuvo una inversión de US$6.4 millones.

Proyecto hecho realidad

Por más de 80 años, desde que en 1926 se realizaron los primeros estudios, la planta de tratamiento de las aguas servidas del Lago de Managua, había sido un proyecto que no trascendía del papel a la realidad.

Sin embargo, desde hace dos años, entró en funcionamiento la que se considera la más grande y moderna planta de tratamiento que existe en la región centroamericana, cuyo objetivo primordial es reducir los altos niveles de contaminación del lago Xolotlán, así como la rehabilitación y ampliación de la red de alcantarillado sanitario, que actualmente cuenta 125,000 conexiones domiciliares, que representan un 65% de cobertura en la capital.

Fuera de peligro

La planta de tratamiento, cuyas operaciones en años anteriores ha sido afectada por inundaciones, está protegida de cualquier otra crecida del Lago de Managua, por un dique cuya altura está a 44.60 metros por encima del nivel del mar, así lo confirmó Javier Núñez, Gerente de Operaciones de Biwater, la empresa depuradora.

“Desde que arrancó el proyecto a la fecha ha habido una mejora palpable del lago. Nosotros monitoreamos la concentración de residuos. Se han reducido a tal punto, que a 2,000 mil metros de la descarga de la planta, ya el agua tiene una concentración de desechos bien baja”, refirió.