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Estas reinas no son de medidas 90-60-90, pero han sobrevivido a la pobreza, a la muerte de más de un hijo, a enfermedades, y ahora a la soledad que conlleva la vejez.

Clemencia Lezama Dávila tiene 81 años y es la Reina 2012-2013 de la Asociación de Ancianos Desprotegidos “Divino Niño Jesús”, en Ciudad Sandino, que ayer le celebró el Día de las Madres a un centenar de ancianas.

Al dar su nombre, Lezama Dávila dice con énfasis que es “de Hernández”, pues ese es el apellido de José, su esposo desde hace más de seis décadas, quien tiene 96 años y no pudo asistir al evento. Pero ella dice que van a estar juntos hasta que “el de arriba” los mande a traer.

Esta octogenaria de tez morena, pelo blanco rizado y ojos hundidos, lleva puesto un vestido largo color crema y de su cuello hasta la mitad de su torso cuelga un collar de fantasía, aunque, como distintivo por su reinado, también usa una gargantilla de piedras brillantes.

Cuenta que vive con tres hijos, una mujer y dos varones, pero como no trabajan, ella tiene que acudir a la Asociación de Ancianos Desprotegidos, la cual le asegura actividades recreativas y alimentación los días martes, jueves y sábados, así como chequeos y medicamentos cada 15 días.

Madre de Rosendo, Reina 2011-2012

A Clemencia le entregó la corona Celina Hernández, reina 2011-2012. Ella es la madre de Rosendo Álvarez, el dos veces Campeón Mundial de boxeo que recientemente regresó al país procedente de Estados Unidos.

Hernández también lleva un vestido largo y un collar que le llega hasta la cintura. Vive con una hija y dos nietos, pero a diferencia de su sucesora, su esposo murió el mismo día que su hijo mayor, en la guerra insurreccional.

Estas dos reinas tienen algo en común. Ambas han perdido más de un hijo. Lezama Dávila dice que de los 12 que tuvo, sobreviven nueve. Mientras Hernández señala que a ella se le murieron los tres mayores.

En el resto de ancianas las historias son similares. Yelba Cuarezma Medina tiene 75 años, y a sus 8 hijos, los dos últimos gemelos, los crió dedicándose a lavar y planchar en casas ajenas. Cuenta que su esposo la dejó hace muchos años, no recuerda hace cuánto exactamente, pero asegura que nunca le hizo falta.

Cristina Rojas Somarriba tiene 68 años y solo vive con una hija de 41 años que padece síndrome de Down. En realidad tuvo 5 hijos, pero 4 se murieron. Sobreviven con una pensión mensual de C$1,500 que dejó su fallecido esposo a su hija.

La Asociación de Ancianos Desprotegidos “Divino Niño Jesús” tiene 13 años de existencia y actualmente atiende a 390 ancianos, 300 mujeres y 90 varones, según su coordinador Filiberto Rizo.

Rizo, junto al presidente de la asociación, Medardo Herrera, se encargan de buscar financiamiento o donativos de particulares, por lo que ayer la mitad de las asistentes recibieron zapatos nuevos, disfrutaron de presentaciones culturales y compartieron una torta.

Según Rizo, la asociación no cuenta con un edificio acondicionado para atender a los ancianos y por eso no pueden darle albergue a los que lo necesitan, pues entre ellos hay quienes no tienen familia.