• Rio San Juan, Nicaragua |
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Pese a que la activación de alerta amarilla en la cuenca del Río San Juan sugiere la disposición de recursos económicos y humanos para evitar un desastre, muchos pobladores de la zona ya sienten un cambio drástico y negativo en sus vidas.

Noemí Ortiz Mairena, propietaria de una flota de pangas que realizan viajes turísticos por el Río San Juan, asegura que desde que Costa Rica inició la construcción de la carretera de 160 kilómetros paralela a la ribera sur del afluente nicaragüense, su servicio es demandado para observar el “desastre” que está causando dicha vía en el ecosistema.

“Antes era para ir ver la rica flora y fauna”, dice la también delegada de la Empresa Portuaria Nacional, EPN, quien lamenta que el caudal del río, óptimo para el comercio de los lugareños y el turismo, esté bajo la amenaza de miles de toneladas de sedimento.

Y es que en recorrido que realizaron este martes el Foro Nacional de Reciclaje, Fonare, y la Fundación Amigos del Río, Fundar, se observó que la carretera tica es altamente vulnerable a la erosión, sobre todo en esta época de lluvias.

El delegado del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales, Marena, en el departamento de Río San Juan, Omar Brenes, explicó que el suelo donde el gobierno tico abrió una trocha para construir la carretera, está compuesto en un 90% por arcilla, la cual “con poca agua se hace barro, y con la lluvia se derrumba fácilmente”.

Además, indicó que la cantidad de material selecto con que se revistió la trocha, conocido como macadán, es insuficiente, al punto que apenas forma una fina capa que, en varios puntos, ya se está cayendo.

Carretera débil
Desde el mojón 2, que marca la frontera entre Nicaragua y Costa Rica, y es donde comienza la carretera, se puede apreciar que la misma iba a iniciar en un punto más cercano al río, pero que tuvo que ser movida varios metros hacia el sur por un derrumbamiento que incluso formó un gran hueco.

Brenes señaló que con las lluvias, que en esa zona son constantes y fuertes, ese hueco se inundará, y todo el sedimento que está en el fondo será arrastrado al río.

Pese a que el recorrido no se realizó hasta donde finaliza la carretera, Brenes y los representantes de Fonare y Fundar advirtieron al menos dos puntos donde se cambió el rumbo de la carretera debido a la rápida erosión del suelo y a los derrumbamientos. También evidenciaron grietas en el “lomo” de la carretera.

El director ejecutivo de Fundar, Norwin Torres, apuntó que esos “cortes” son muy verticales y no tienen sostén, por lo que se derrumbarían con 4 o 5 días de lluvia.

En la conferencia de prensa de hace 10 días, donde Fonare y Fundar pidieron al Gobierno activar alerta amarilla en la zona afectada por la obra tica, el secretario de la Asociación Nicaragüense de Geólogos, William Martínez, afirmó que diario caen al río alrededor de 40,000 toneladas de sedimentos, cuando en condiciones normales la sedimentación diaria era de entre 3,700 y 3,800 toneladas.

Según representantes de pesqueros y de transportistas del río, dicha situación ya está repercutiendo en sus vidas.

El coordinador del transporte acuático en el departamento, José Cipriano Peña, dijo que en verano las embarcaciones no podrán pasar sobre los bancos de arena que siempre han existido del lado de San Juan de Nicaragua y que, hasta ahora, eran superados porque los tripulantes se bajan a empujar la panga.

Ello, agregó peña, aumenta la dificultad y el costo por el transporte de carga hasta El Castillo y San Juan de Nicaragua, pues los 500 quintales que llevan generalmente, tendrán que bajar a 200. Vaticinó que eso encarecerá el precio de los productos.
También en el mar

Mientras, el delegado del Instituto Nicaragüense de la Pesca, Inpesca, Javier Arana, manifestó que los pescadores artesanales que trabajan dentro de tres millas náuticas del mar, tendrán ahora que arriesgar más sus vidas y buscar equipo más sofisticado, pues la sedimentación ha causado que el agua sea turbia hasta las 10 millas náuticas, y, por ende, que los peces y camarones estén más lejos.

El funcionario aseguró que esa situación afectará a 45 familias de pescadores artesanales. También afirmó que la sedimentación acumulada está impidiendo la “entrada” al río de peces como el sábalo real, robalo, roncador, tiburón y pez sierra.

A esos testimonios, se agrega el de 13 pobladores de comunidades de la zona, con los que se elaboró un recurso judicial denominado “Memoria perpetua”, y que puede ser utilizado como prueba en un juicio nacional o internacional.

La jueza de Distrito Civil del departamento, Alba Marina Vargas, explicó que dicho documento se elaboró a solicitud de Fundar, la Fundación Esperanza Verde y la Dirección de Investigaciones y Desarrollo Social de la Universidad “Martin Luther King”. Refirió que por ser un proceso especial, su elaboración tardó entre 15 y 20 días.