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Familiares de la joven Jacqueline de los Ángeles Gunera, con seis meses y medio de embarazo, detenida en un operativo antidrogas en Monimbó, Masaya, denunciaron en la Procuraduría en Defensa de los Derechos Humanos, PDDH, los maltratos de algunas oficiales contra la muchacha.

José Manuel Urbina, abogado defensor de Gunera, asegura que la condición de embarazo de la joven de 22 años fue violentada por la jefa policial de Masaya, Dora Galeano, y por la suboficial Paola Vásquez.

“A pesar de su avanzado estado, la jefa policial nos dijo que no había ninguna embarazada entre los detenidos. Por lo tanto, como su defensor, pedimos al señor juez que Gunera fuera valorada por Medicina Legal, por lo cual se giró ofició para el 6 de agosto, algo que no fue acatado hasta el 12, cuando el judicial por segunda vez proveyó el escrito reafirmando el mandato. Así fue que el especialista determinó en la joven 6 meses y 5 días de embarazo”.

Sentadillas e infección
Tanto el abogado como la familiar denunciante, Ana del Carmen Jarquín Valle, reafirmaron los relatos de su defendida de que a partir de su detención y bajo las órdenes de la suboficial Vásquez, durante varios días la pusieron a hacer sentadillas, supuestamente para ver si caían drogas de sus partes íntimas, esto a pesar de sus alegatos de estar embarazada, acción que asegura fue en una celda en condiciones insalubres, lo cual le dejó como resultado una infección que tiene en peligro su salud y la del feto.