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Con la participación de más de 10,000 personas de las 22 parroquias y 630 comunidades que componen la Diócesis del departamento de Matagalpa, se realizó la primera Vigilia Diocesana Pentecostés Juvenil, donde los jóvenes encabezados por sus párrocos cantaron y oraron al Rey de Reyes.

Aunque sobre la ciudad caía una pertinaz lluvia, que no fue capaz de hacer correr a los presentes, monseñor Rolando José Álvarez --que venía de una misión cristiana en la comunidad de Palan, ubicada en las profundidades montañosas del municipio de Río Blanco-- se hizo presente, para compartir con los jóvenes esa alegría juvenil con Cristo.

El guía espiritual de los matagalpinos señaló que en esa concentración juvenil había personas distintas, que pensaban diferente; del campo y de la ciudad, del Norte, del Sur, del Este y del Oeste, que hasta podían tener contradicciones, pero estaban ahí con un solo fin, unidos en Cristo Jesús, y que esa unidad sea para hacer algo juntos.

Durante la homilía, monseñor abordó el tema del niño que fue abandonado en la capilla de oración perpetua del Santísimo, y dijo que la mujer que lo abandonó, a pesar de su situación, en lo más profundo de su corazón pensó que en el Santísimo hay vida, y por eso dejó al recién nacido en la capilla.

Álvarez preguntó a los centenares de jóvenes que se encontraban reunidos en el Estadio “Chale Solís”, que si una joven que sale embarazada lleva en el vientre un chocoyo, un loro o un ternero, a lo que todos contestaron que no, ya que lo que lleva es una vida, sangre de la sangre de la mujer que lo cargaba, por lo que el religioso expresó que en vez de que lo abortaran o de botarlo en el basurero, que mejor lo fueron a dejar a las parroquias, ya que ahí hay vida.