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Las autoridades colombianas solicitaron la extradición de Gonzalo Rugeles Pérez y de Javier Darío Euscategui, acusados aquí de tripular aviones cargados de cocaína y de ser miembros del crimen organizado, para que enfrenten un juicio en Bogotá, ya que allá son acusados por los delitos de concierto para delinquir, hurto y falsedad en documento privado y público.

El pasado 26 de mayo, al presentarlos públicamente las autoridades policiales, dijeron que estos fueron circulados por la Interpol a pedido de Colombia, luego que el 18 de marzo robaran la avioneta Beechcraft, matrícula HK-4406, de la empresa Aerocapital, que despegó en el Aeropuerto Internacional El Dorado, en la capital colombiana, con la ruta Bogotá-Roatán, pero desapareció en el trayecto.

Un día después de la detención, el diario bogotano El Espectador informó que en Colombia están esperando una respuesta ante la solicitud de extradición realizada al gobierno de Nicaragua.

El Nuevo Diario se comunicó ayer con la Embajada de Colombia en Managua para confirmar si ya fueron realizados los procedimientos ante la Cancillería, sin embargo, la embajadora Luz Stella Jara Portilla no se encontraba en la sede diplomática.

Rastrearon nave, pero nadie la interceptó

Al momento de ser apresados, cada uno portaba una cédula nicaragüense, cuya identidad fue robada a dos ciudadanos del Centro y del Norte del país.

Según la acusación del Ministerio Público, los colombianos fueron contactados por Francisco García, alias “El Fresa”, por lo que actualmente tenían ocho años de laborar para la organización criminal, siendo su función el tráfico de cocaína, para lo cual utilizaban aviones King 200 y 300, debido a la capacidad de estos para transportar droga.

Por su parte, en la acusación de la Fiscalía General de Colombia, se precisa que la aeronave que piloteaba Javier Darío Euscategui salió a las 4:15 am, pero desapareció una hora después de los radares, a la altura del municipio de Carepa, en Antioquia.

El Espectador agrega que luego la aeronave fue interceptada por un avión plataforma de la Fuerza Aérea Colombiana, el cual lo siguió hasta el meridiano 80, donde el monitoreo fue entregado a las autoridades hondureñas.

“Un número largo de autoridades no han dejado en claro quién responde por un hecho tan bochornoso como que una avioneta logre despegar de Bogotá, aterrice en Urabá y luego se pierda en Centroamérica”, agrega el diario.

 

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