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Las corrientes que bajan de las partes altas de Managua después de una fuerte lluvia, llegan a alcanzar 100 kilómetros por hora, y el sistema de drenaje obsoleto hace que se produzcan estragos en gran parte de la ciudad, sobre todo en las partes bajas, explicó el exalcalde de Managua Dionisio Marenco.

Aunque alrededor de la capital se construyeron 17 micropresas para intentar disminuir la velocidad de las aguas de las zonas altas, la cantidad de sedimentos que copa su fondo ha causado problemas.

Previo a la planificación de esta construcción, la comuna hizo estudios para determinar la velocidad con que las aguas bajaban de las zonas altas.

Precisamente, el propio secretario de la Alcaldía de Managua, ALMA, Fidel Moreno, el pasado enero, en una visita a las obras de mitigación, indicó que las obras pretendían “apaciguar” la velocidad de esas aguas.

Algunas zonas que se encuentran sumamente erosionadas, según han determinado ambientalistas, hacen que la cobertura vegetal débil sea arrastrada por el agua pluvial que al llegar a su punto más bajo (Managua) causa estragos.

En declaraciones anteriores que brindó a El Nuevo Diario, Salvador Montenegro, Director del Centro de Investigación de Recursos Acuáticos, de la UNAN, indicó que la diferencia de altura entre las sierras y la capital era de 950 metros, distribuidos en no más de 16 kilómetros.

Además, el “filtro” que evita que los sedimentos vayan luego al sistema de cauces de la capital, no está funcionando correctamente.

Según datos municipales, cada micropresa tiene la plena capacidad de recibir no menos de 30,000 metros cúbicos de agua, para evitar mayor impacto en las partes bajas de la capital. A pesar de ello, el amortiguamiento no ha sido el esperado.

Diversos especialistas han asegurado que el despale y el crecimiento desordenado de las urbanizaciones en la Cuenca Sur o Subcuenca Tres (Ticuantepe, Carretera a Masaya) ha empeorado la situación y los puntos vulnerables en la capital.

El exalcalde de Managua, Dionisio Marenco, aseguró que en el cauce El Dorado, donde lluvia tras lluvia rebasa su capacidad, ya no hay nada qué hacer, porque el problema radica en las zonas altas: en los sectores de Carretera a Masaya.

Pobladores perecen

Las autoridades municipales han anunciado que si bien hay zonas de riesgo, el número de puntos críticos en comparación con el año pasado ha disminuido de 84 a 80, sin embargo, poblaciones de los Distritos V, VI, IV y VII siguen sufriendo los embates de la naturaleza.

En el barrio 25 de Febrero, donde la comuna debería estar culminando obras de drenaje pluvial por un costo de C$12 millones, la situación empeora cada día. La fuerte corriente que proviene de otros barrios destruyó lo que medio quedaba de la calle.

“Cuando llueve no entra nada, ayer (lunes) el tractor de la alcaldía pasó echando tierra, pero el aguacero de la tarde se la llevó toda, porque no compactaron bien; estamos incomunicados. En una emergencia no salimos”, declaró Ninoska Avilés, habitante de dicho barrio.

Por su parte, Rigoberto Gómez indicó que las cuadrillas de la comuna apenas vieron la amenaza de lluvia se fueron, y que los “guindos” de la zona fueron hechos por las fuertes precipitaciones.

Gómez también señaló que no les han dado respuesta en la delegación distrital de la comuna, porque las autoridades aducen que están asentados a orillas de un cauce.

“Se ve como cauce ahora, porque el agua destruyó la calle”, refutó Gómez.

Los últimos daños

Según declaraciones brindadas a medios oficialistas por parte del secretario de la comuna, Fidel Moreno, la lluvia del lunes dejó anegaciones en 80 viviendas de 16 barrios, sobre todo de los distritos II, II, VI y VII.

Destacó que tuvieron problemas con el desprendimiento de adoquines en distintos puntos, y, además, señaló que la atención fue inmediata a los afectados del barrio “William Galeano”, del Distrito III, porque en este punto de riesgo, en 2010, una familia murió soterrada.

Mientras, en Tipitapa las autoridades municipales reportan 20 barrios afectados con inundaciones en 100 viviendas (250 personas).

Además, se tuvo que evacuar a las primeras cuatro familias, dos que se encuentran en las viejas instalaciones del hospitalito “Yolanda Mayorga”, donde ahora funciona la alcaldía, y dos en las viejas instalaciones de la comuna, la que fue afectada por las lluvias del año pasado.

 

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