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La más reciente encuesta de hogares que realizó la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global, Fideg, con el fin de medir la pobreza en Nicaragua, trae buenas y malas noticias. La buena noticia es que la pobreza en general se redujo hasta en un 44.1% en 2011, sobre todo en el área rural, la mala es que se acentuó en el sector urbano.

El informe también revela que en 2011, apenas el 8.2% de la población estaba en condiciones de pobreza extrema, notándose una reducción si se analiza 2010, cuando los pobres extremos representaban el 9.0% de la población.

Sin embargo, esta situación no parece ser sostenible en el corto plazo, explicó ayer el presidente del Fideg, Alejandro Martínez Cuenca.

“No podemos concluir que es sostenible todavía, mientras no se afiancen los sectores centrales del individuo que está en pobreza, y esto tiene que ver con el tema de la educación, los hijos, la familia; mientras eso no lo afiancemos, sigue siendo muy frágil”, añadió Martínez Cuenca.

La mejoría en los hogares se explica porque la gran mayoría incrementó sus ingresos (85.1%), es decir, que pudieron tener un aumento salarial en su negocio o en la finca.

Otros recibieron más remesas que en los años anteriores (29.7%), y algunos recibieron apoyo de los programas de asistencia del gobierno (28.4%), señala el estudio.

Destaca el hecho de que los hogares renovaron sus condiciones de vida porque tuvieron mayor acceso a los alimentos (89.2%) y al empleo (55.4%), aunque en menor medida, y pudieron mejorar la calidad de la vivienda (52.7%).

La encuesta fue realizada con una muestra de 1,730 viviendas en los sectores urbano y rural, las mismas que fueron consultadas en los años anteriores. El nivel de confiabilidad es del 95%, y apenas un margen de error del 2.4% en el sector urbano y 1.7% en el rural.

“El complemento de ingresos, remesas y programas sociales del gobierno y de otros organismos, la mezcla de ellos, está contribuyendo a esa tendencia. Es inobjetable que hay una tendencia a la reducción de la pobreza extrema en el campo, esa misma tendencia no se ve tan elocuentemente en la ciudad, por tanto, hay que volver los ojos a la ciudad”, manifestó el presidente del Fideg, Alejandro Martínez Cuenca.

Avances en sector rural

El Director de Investigaciones del Fideg, Enrique Alaniz, durante la presentación del estudio, manifestó que los avances son más notorios en el sector rural, donde la incidencia de la pobreza general se redujo, pasando de 62.8% en 2010, a 61.5% en 2011.

Lo anterior se debe a que la actividad agropecuaria mejoró notablemente los niveles de vida, y por ende el empleo en esa área, gracias a la evolución favorable que tuvo el precio de las materias primas en el mercado internacional.

Los pobladores en situación de pobreza extrema pasaron del 15.9% en 2010 al 11.6% en 2011.

“El tema del sector agropecuario es un tema clave (…) si queremos reducir en Nicaragua la pobreza. La productividad está vinculada a la educación y a otros elementos que juegan un papel grande y fuerte, (pero) Nicaragua ha avanzado mucho en la seguridad alimentaria, que está vinculada con la pobreza”, manifestó el representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO, Gero Vaagt.

Al representante del Fondo Monetario Internacional, FMI, en Nicaragua, Gabriel Di Bella, le llama la atención que los mayores índices de disminución de la pobreza se hayan presentado en el sector rural, no obstante, consideró que es una lucha a largo plazo.

“El gran desafío es cómo mantener estas tendencias a lo largo de este año; el desafío es sostenerlo a largo plazo. El hecho que los precios internacionales durante estos años hayan sido positivos, contribuyó. Lo que hay que hacer es establecer las condiciones para crear una reducción sostenida de la pobreza”, agregó Di Bella, quien cree que los programas en el ámbito de la educación son fundamentales.

“No hemos hecho comparación con el resto de los países. No nos extrañaríamos en lo más mínimo que tuviéramos tendencias parecidas, porque el fenómeno de los ingresos en el sector agropecuario se está dando en muchos otros países, yo sé que en Bolivia, en Perú se dio, y lo veo aquí”, puntualizó el presidente del Fideg.

No hay mejoría en la ciudad

La encuesta señala que en el área urbana la pobreza general más bien aumentó en 2011, y del 28.9% en 2010, creció a 29.7% el año pasado.

En la ciudad, el 29.7% de la población tiene al menos una necesidad básica insatisfecha, que puede estar referida a los servicios básicos, calidad de la vivienda, la dependencia económica y acceso a la educación.

El 52.9% de los hogares que no experimentaron mejoría --señala el estudio-- sugieren que el deterioro en sus condiciones de vida está ligado fundamentalmente al costo de la canasta básica.

Aunque el empleo es primordial para mantener estables las condiciones de vida, la encuesta del Fideg demuestra que en 2011 la tasa de actividad sigue superando el 60%. Un 37.3% de la muestra perdió su empleo.

Menos inmigración

La actividad laboral está ocupada principalmente en los sectores agropecuario, caza y pesca; comercio, restaurantes y hoteles; servicio comunal, social y personal; y por último, en la industria manufacturera.

El 70.3% de la población ocupada se dedica a la actividad agropecuaria. Sin embargo, el 28.7% de los trabajadores del área rural son familiares no remunerados.

Por otro lado, la informalidad sigue superando el 70% de los empleos ocupados. En 2011, el 74.0% de los trabajadores se ubicaba en este sector, porcentaje que disminuyó si se observa que en 2010 era del 75.3%.

Cabe señalar que la informalidad también se evidencia con mayor fuerza en el área urbana. El año pasado alcanzó un 81.4% de los ocupados. La tasa de desempleo de la población activa por área de residencia a nivel nacional revela que pasó de 4.7% en 2009 a 3.0 el año pasado.

“El 70% de los empleos están en la informalidad, y eso continúa siendo un tema a debatir. Hay sectores que piensan que la informalidad genera ingresos para los hogares que están en la informalidad, y que no debería ser vista negativamente”, manifestó Martínez Cuenca.

Según los datos del Censo 2011, que publicó recientemente el Instituto Nacional de Estadística y Censos en Costa Rica, hay una importante desaceleración en el flujo de inmigrantes. El principal factor que explica esta tendencia es la menor inmigración nicaragüense.

El expresidente del Instituto Nacional de Estadística y Censos, Víctor Hugo Céspedes, comentó que, por un lado, han ido desapareciendo las presiones que expulsaban a los nicaragüenses de su país, porque la situación económica mejoró, con lo cual, la atracción para quedarse subió.

Instituto tico confirma información

Datos del Censo 2011 del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de Costa Rica, publicados ayer por el diario La Nación, señalan que a ese país llegaron menos nicaragüenses que otros años.

Entre los censos de 1984 y de 2000, cada año residían en el país, en promedio, un 7.5% más de extranjeros respecto al año anterior. Esa cifra bajó a 2.4% entre los censos de 2000 y 2011, dice el estudio tico.

“El principal factor que explica esta tendencia es la menor inmigración nicaragüense, que es el principal grupo (un 75% del total de extranjeros que viven aquí)”, añade el estudio de la institución costarricense.

La educación

La educación es un eje fundamental para combatir la pobreza, manifestó Enrique Alaniz en su exposición, y entre 2010 y 2011 la población experimentó mejoras en este aspecto, aunque se determinó que la gran mayoría no logra aprobar más que seis años de estudio.

La tasa de analfabetismo en 2011 tuvo una reducción sustancial, y fue de 15.7% a nivel nacional, mientras que en 2010 fue del 16.9%.