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Victoria Polanco Jarquín era muy tímida, al punto de desmayarse ante situaciones que consideraba penosas, como la visita de un desconocido. Pero ayer, ante la Directora Ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos, PMA, Ertharin Cousin, contó su experiencia en público, rió, bailó y hasta cantó una canción escrita por un grupo de 541 mujeres beneficiadas por el programa de economía de patio, “Incentivos por trabajo”.

Las beneficiadas son originarias de 33 comunidades de los municipios Matiguás y Río Blanco, en el departamento de Matagalpa, y sus vidas cambiaron en el transcurso del año pasado, no solo porque superaron la timidez, sino porque ahora son más independientes de sus esposos, y en sus hogares el alimento es más nutritivo.

Durante el 2011 todas estas mujeres recibieron capacitación para sembrar hortalizas en sus patios, fertilizar el suelo con su propio abono orgánico y, sobre todo, para tener la seguridad de que pueden hacer un aporte importante en sus hogares. Paralelo a ello, recibían mensualmente C$2,658.72.

Toda esa ayuda la ejecutó la Fundación para el Desarrollo Empresarial de Matagalpa, Fundemat, la cual es financiada por el PMA con el apoyo de la Unión Europea, según Edgar Matamoros Haar, gerente de Fundemat.

“Ahora me siento con más valor, más fortalecida”, aseguró Polanco Jarquín, quien en abril pasado cosechó 720 cabezas de cebolla y dice que vendió 400.

Mejoran calidad de vida

En el caso de Mariel Salceda Sosa, la ganancia no es tan grande, pero señaló que el dinero que obtiene de lo que vende lo ocupa para comprar los útiles escolares de tres de sus cinco hijos, pues los otros dos ya no están bajo su cuidado.

“La ganancia es que mejoramos el plato alimenticio, porque si antes nos comíamos solo los frijoles y el arroz, ahora ya lleva chayote, pipián, tomate, cebolla, repollo… esa es la ganancia que podemos tener y es un logro hermoso porque podemos ayudar a la nutrición de nuestros hijos con lo que cultivamos en el patio”, expresó.

Esa satisfacción, junto a la de las demás beneficiarias, fue evidente ayer en la comunidad Apantillo, municipio de Matiguás, donde recibieron a Cousin y a los representantes del PMA en América Latina y el Caribe, y en Nicaragua, Gemmo Lodesani y Helmut W. Rauch, respectivamente.

Además, la cosecha de los huertos que tienen en los patios de sus casas es complemento en la merienda que reciben todos los días 143 niños de primaria del Colegio El Encanto, en dicha localidad.

Son las 10 de la mañana. Todos los niños, bajo orientación de sus profesoras, salen a traer su merienda a la cocina del colegio, que está en el salón donde se imparte 5º. y 6º. grados. Hoy hay frijoles y enchiladas, acompañados de cereal con leche.

Kathy tiene 4 años y está en preescolar. Su plato tiene el abecedario en el borde, y no espera regresar al aula para comenzar a comer. Prueba los frijoles y luego la enchilada, pero le saca el arroz que lleva adentro, para hacer su propio gallo pinto.

Yara también está en preescolar, pero a diferencia de su compañerita, se va pacientemente hacia su salón de clases. Mide cada uno de sus pasos, porque tiene que atravesar el patio y el suelo está lodoso. Su plato es la tapa de un recipiente plástico y su vaso tiene la forma de una bota vaquera. Al fin llegó y se sienta junto a los demás niños, a comer. Ella hoy no quiso frijoles.

Hay suficiente alimento

La Directora Ejecutiva del PMA, Ertharin Cousin, señaló que en el mundo hay mil millones de personas que padecen inseguridad alimentaria, y 170 millones de niños “crónicamente mal nutridos”; sin embargo, aseguró que hay suficiente alimento para toda la población del planeta.

“No obstante, los lugares donde hay alimentos no necesariamente son el mismo lugar donde hay hambre (…) lo que tenemos que hacer ante esta situación es crear oportunidades, por ejemplo en el área rural, para que las familias puedan producir y, de ser posible, vender el excedente y de esta manera alimentar a sus niños”, puntualizó.