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El Presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua y Obispo de la Diócesis de Chontales y Río San Juan, monseñor Sócrates René Sándigo Jirón, aunque dijo desconocer del caso del sacerdote de Ticuantepe, Heriberto Palacios, por haberse encontrado fuera del país, aseguró que “la Iglesia tendría que estudiarlo”, mientras la abogada Julissa Bonilla no descartó en llegar a un acuerdo extrajudicial con el religioso. Sándigo manifestó que cada obispo tiene responsabilidad en su diócesis, y “como Conferencia no tenemos la potestad jurídica de inmiscuirnos en casos concretos”. Sin embargo, explicó que sin duda cuando un cura tiene relaciones con una mujer, está violando el celibato, que implica un compromiso que adquirió el religioso con Dios y con la Iglesia.

“Eso va a depender del caso y de la circunstancia. Si él (sacerdote) ya adquirió un compromiso permanentemente con esa persona, lo más justo sería que determinara o clarificara su opción (de marido o cura), porque es difícil estar con estos dos compromisos; se estaría jugando de verdad a dos caras, y se estaría deteriorando uno de los compromisos o los dos”, resaltó el Obispo.

Sándigo dijo que “por cuestiones prácticas es más fácil ejercer un compromiso pastoral a favor de la Iglesia y de la sociedad, que estar ligado a una familia que implica una gran responsabilidad. La Iglesia tendría que estudiar el caso, y si esa persona, pues, está arrepentida del acto --comprometido al ministerio-- podría ser que continúe siempre (como sacerdote) y cumpla con ese compromiso, pero tendría que por lo menos cumplir con el sostenimiento (del hijo)”.

El sacerdote de la iglesia de Ticuantepe fue denunciado por Bonilla, quien asegura haber procreado un hijo con él hace 12 años, luego de haber sostenido una relación amorosa durante 16 años, lo que implica que el religioso habría faltado al celibato. Ahora ella le está exigiendo el pago de una pensión alimenticia.

La denunciante aseguró que este martes el sacerdote la llamó a su vivienda para llegar a un acuerdo extrajudicial, y le solicitó que su nombre ya no siguiera saliendo en los periódicos. Ella dijo que está anuente a llegar a una solución, pero para ello, “él deberá utilizar el tráfico de influencias que usó en el Ministerio de la Familia para que me quitaran a mi hija (adoptada), y que ahora me la regresen”, condicionó Bonilla.

Bonilla: “No es por despecho”

El Nuevo Diario ha llamado por más de una semana a la titular del Ministerio de la Familia, Marcia Ramírez, para conocer la versión de esta institución sobre lo motivos de la revocación de la adopción que favoreció a Bonilla y al cura, pero no ha respondido a las llamadas. La afectada aseveró que introdujo un recurso administrativo para que sea revisado su caso y le regresen a la infante.

Bonilla cuenta que cuando inició la relación con el sacerdote lo tomó como un juego, pero que poco a poco fue enamorándose de él. Asegura que el religioso le pedía que ocultaran la misma ante sus amistades, y justificaba su falta al celibato diciendo que Dios es inmensamente misericordioso. “Esto (la denuncia) nada tiene que ver con despecho, es irrelevante que él ahora esté con otra persona, ya la relación se venía deteriorando. Si la denuncia hubiera sido por un problema de faldas, entonces hubiera salido desde hace mucho tiempo, porque él muchas veces me fue infiel”, aclaró Bonilla.