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Una parte de la producción de petróleo en el Golfo de México ha sido o se verá interrumpida por culpa del huracán “Gustav”, indicaron este sábado las compañías Shell y ExxonMobil.

“La producción de alrededor de 5,000 barriles de petróleo diarios y de 1.4 millones de metros cúbicos de gas por día ha sido interrumpida”, explicó la estadounidense ExxonMobil en su página web.

“Siendo nuestra prioridad la seguridad de nuestros empleados, hemos avanzado en la evacuación del personal (...) de esas instalaciones (situadas) en o cerca de la trayectoria” del huracán de categoría 4, añadió la compañía.

La anglo-holandesa Royal Dutch Shell indicó en su página web haber “empezado los procedimientos de cierre de algunas instalaciones operadas por Shell”.

El grupo precisó que “se requieren procedimientos operacionales particulares para cerrar (estas instalaciones) de modo correcto y garantizar su reactivación tras el paso de la tormenta”.

Contactado por la AFP, el grupo francés Total no dio información sobre un eventual cierre de instalaciones.

“Gustav”, que todavía podría fortalecerse antes de llegar al Golfo de México, debería alcanzar las costas de Estados Unidos mañana lunes o el martes.

El Golfo de México concentra un cuarto de la producción estadounidense de petróleo bruto y 11% de la de gas natural.

Evacuación y miedo a deportaciones
NUEVA ORLEANS (AP) - El huracán “Gustav” se aproximaba este sábado al estado de Luisiana, pero docenas de trabajadores hispanos temían evacuar Nueva Orleáns por miedo a ser deportados.

A medida que los autobuses y las carreteras se llenaban de gente que intentaba abandonar la ciudad, un grupo de hispanos conversaba cerca de la avenida Claiborne, donde antes solían esperar a ser recogidos para ir a trabajar.

Pictor Soto, un peruano de 44 años, dijo que habían escuchado la radio y visto en la televisión en español, pero que no sabían qué hacer y esperaban que alguien se lo dijera. La posibilidad de ir a la terminal de pasajeros Union para tomar un autobús allí no sonaba bien.

“El problema es que allí habrá agentes de inmigración y aquí todos somos indocumentados”, dijo Soto.

“Gustav” se transformó en un potente huracán al sur de Cuba y podría afectar la costa de Estados Unidos en cualquier parte desde la Florida hasta Texas a partir del martes. Pero los meteorólogos dijeron que hay buenas posibilidades de que Nueva Orleáns sea afectada por al menos vientos con fuerza de tormenta tropical.

Eso acrecentó la posibilidad de que los habitantes de Nueva Orleáns, devastada hace tres años por el huracán “Katrina”, abandonen la ciudad.

Muchos residentes decidieron partir de una vez, sin esperar las órdenes de las autoridades.

Las filas de ciudadanos eran tan largas, que daban seis veces la vuelta al aparcamiento de coches de la terminal Union. Bajo un intenso sol, muchos empujaban el carrito del bebé con una mano y la maleta con la otra.

Voluntarios ofrecían agua y los equipos médicos se mantenían cerca por si acaso alguien se desmayaba o deshidrataba.

Joseph Jones, de 61 años, llevaba una toalla sobre su cabeza para bloquear al sol. Llevaba en fila dos horas y media, pero no se quejaba. Cuando el huracán “Katrina” golpeó la zona, Jones quedó atrapado en un puente de la autopista.

“Esto no me gusta. Ir a un sitio que no conoces, con gente que no conoces”, dijo Jones. “Y luego cuando vuelves, ¿estará bien tu casa?”, añadió.

Los minusválidos
Las autoridades no han impuesto aún una evacuación a toda escala, pero empezaron a agrupar a los enfermos, los ancianos y a aquellos que carecen de medios de transporte. El estado gastó siete millones de dólares en disponer de 700 autobuses para transportar a unas 30,000 personas a refugios.

Muchos residentes dijeron que la evacuación fue menos caótica que la de “Katrina”. Pero no todo el mundo estaba contento.

Elizabeth Tell, de 67 años, llevaba esperando en una esquina desde las 6:30 de la mañana un autobús para gente discapacitada, junto a su perro Lee Roy. El autobús los llevaría a la estación, pero no apareció hasta tres horas después repleto de gente con sillas de ruedas.

“¡No se encargan de nosotros aquí abajo!”, gritó.

Al mismo tiempo, muchos residentes esperaban una orden de evacuación formal.

Automóviles cargados con ropas, cajas y jaulas con mascotas enfilaron hacia el norte, en medio de un tráfico congestionado por la carretera interestatal 55, una de las principales rutas para abandonar Nueva Orleáns. Las estaciones de servicio no daban abasto, y hospitales y centros de atención a los ancianos comenzaron a enviar a los pacientes a sitios más altos o más alejados.

Los cajeros automáticos empezaron a quedarse vacíos y la gente abarrotaba las tiendas y supermercados para comprar botellas de agua.

Los 310,000 o 340,000 residentes que ignoren las órdenes de evacuar tendrán que aceptar “responsabilizarse de ellos mismos y de sus familias”, dijo Jerry Sneed, el director de los servicios de emergencia de la ciudad.

Impacto sobre Cuba
LA HABANA, (AFP) - El poderoso huracán “Gustav” impactó Cuba este sábado con fuerza devastadora de categoría 4 y atravesará la isla por el occidente, en su ruta a la zona petrolera del Golfo de México y Nueva Orleáns, tras dejar 85 muertos en su paso por el Caribe.

Poco antes de tocar Punta del Este, en la Isla de la Juventud, unos 170 km al suroeste de La Habana, “Gustav” subió a categoría 4, con vientos de 230 km/h, y podría llegar a la máxima de cinco, en la escala Saffir-Simpson, según el Centro Nacional de Huracanes estadounidense (CNH).

El ojo del huracán chocaría la tarde de este sábado contra la costa sur de la occidental provincia de Pinar del Río, próxima a La Habana, para atravesar la isla durante la noche y avanzar al Golfo de México hoy domingo, según los pronósticos.

Más de 200,000 habitantes de pueblos pesqueros de Pinar del Río fueron llevados a zonas seguras; otros 20,000 fueron evacuados en la provincia de La Habana, sobre todo de la costa sur, 5,500 de ellos del pueblito de Batabanó.

“Yo vine a buscar a mi hija, porque aquí el agua llega al pecho”, dijo a la AFP Roberto García, de 61 años, mientras cargaba muebles en un tractor en Batabanó, ya un pueblo fantasma.

La Habana luce desierta, con sus habitantes resguardados en sus viviendas, y ayer tarde fue azotada con fuertes vientos y una lluvia persistente. Desde temprano, los capitalinos se agolparon a las tiendas para comprar alimentos, agua y velas.

“Ojalá que no me bote la casa, porque parece que esto viene fuerte”, dijo un hombre de 50 años, cuando reforzaba temprano su desvencijada vivienda en La Habana Vieja, casco histórico, Patrimonio de la Humanidad, donde se temen derrumbes de edificios en estado crítico.

La “alarma” ciclónica rige para todo occidente, incluso en Matanzas, donde está Varadero --150 km al este de La Habana--, principal polo turístico del país. Unos 1,200 turistas extranjeros fueron evacuados de cayos en la costa sur de Cuba.

“La lluvia cubrirá prácticamente la mitad de Cuba y un poco más”, advirtió Rubiera, según él porque los vientos más fuertes afectarán La Habana, Ciudad de La Habana y Pinar del Río, y en algunas zonas habrá olas de “tres metros y penetraciones de mar “que alcanzarán los cinco kilómetros”.

Las lluvias en Pinar del Río, donde se produce el mejor tabaco del mundo, pueden ser de 300 milímetros en pocas horas, con máximos zonales de 600 mm (lo que cae en todo un año en una región templada fértil), según el NHC.

Todo el transporte aéreo nacional, marítimo y terrestre del país fue suspendido, la Isla de la Juventud está incomunicada.

A su paso arrasador por el Caribe y rumbo a Estados Unidos, “Gustav” dejó al menos 66 víctimas fatales en la empobrecida Haití, 11 en Jamaica y ocho en República Dominicana, miles de desplazados, así como cultivos, viviendas, puentes y carreteras destruidas por vientos e inundaciones.


Nueva Orleáns y el petróleo
Antes de la temida llegada de “Gustav”, los habitantes de Nueva Orleáns comenzaron a dejar la ciudad, una evacuación dirigida por las autoridades preocupadas por no repetir los errores cometidos durante el paso de “Katrina” en 2005, con saldo de 1,500 muertos.

“Tendríamos condiciones de vida miserables si nos quedáramos. Sin agua corriente, sin electricidad”, dijo María Chopin, tras cargar su auto con alimentos y material de supervivencia, antes de dejar la ciudad junto a sus hijos.

El presidente estadounidense, George W. Bush, declaró estado de emergencia en Louisiana y Texas. Y aseguró también a los gobernadores de Mississippi y Alabama el apoyo de Washington.

Ante la situación, el candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, aseguró este sábado que su partido podría suspender la convención en St. Paul (Minnesota, norte).

En el Golfo de México, el grupo petrolero británico BP, el estadounidense ConocoPhillips y el anglo-holandés Shell evacuaron el jueves a trabajadores de sus plataformas petroleras.

El Departamento de Energía estadounidense asegura que el gobierno está preparado para proteger sus reservas estratégicas de petróleo en caso de que “Gustav” dañase sus instalaciones.

A pesar de la amenaza, los precios del petróleo terminaron casi estables el viernes. En el New York Mercantile Exchange (Nymex), el barril de West Texas Intermediate (designación del “light sweet crude” negociado en EU) para entrega en octubre cerró a 115.46 dólares, en baja de 13 centavos en relación con el jueves.