•   Ciudad Antigua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Junieth del Carmen Medina García, de 17 años, originaria de la comarca Magdalena No. 2, lleva los últimos cinco años levantándose de madrugada, para poder asistir a clases.

Apenas toma café, pues debe alistarse rápido para a las seis de la mañana comenzar la caminata de una hora hasta llegar a la carretera, donde toma el bus “Transporte Pérez”, que la deja en el Instituto de Secundaria “Pablo Antonio Cuadra” de la comarca Santa Clara.

A las 7:45 am, Junieth ya está sentada en su pupitre en el aula del quinto año. Su jornada escolar culmina cinco horas después, y entonces, en vez de almorzar como corresponde, ella emprende el largo viaje de regreso a casa.

Toma un bus y luego camina otra hora. En ese ir y venir le toca cruzar dos quebradas y el Río Santa Clara, que durante el invierno se desborda de su cauce. “A veces, con mi amiga (Yadira Massiel Mendoza Pérez) que caminamos juntas, agarradas de las manos lo cruzamos con la corriente hasta la cintura”, relata.

Revela que sus padres se angustian por el riesgo al que se expone. “En ocasiones me dicen que mejor no vaya a clases, por temor a esas corrientes, pero mi objetivo es seguir estudiando, y aunque mis padres son pobres, yo buscaré un trabajo para seguir, quiero estudiar secretariado ejecutivo”, dice con firmeza la jovencita.

En el caso de Pablo José Vásquez Vásquez, de 10 años y estudiante del 2º. grado de primaria en la Escuela del Mojón No. 1, la pobreza lo obliga a asistir con frecuencia descalzo a clases. Su padre José Antonio Vásquez Ponce trabaja en el campo y con C$80 al día debe sostener a una familia de 10 miembros, 6 de los cuales acuden a las aulas. “A veces, una vez al año le compro un par de zapatos”, dice don José.

Al pequeño Isaías López Sevilla, de 9 años, también le toca acomodarse a las carencias. Este niño desde hace mucho tiempo tiene como lecho el frío suelo, del que solo se protege con un plástico.

Isaías todos los días se levanta y enrolla el plástico que le sirve de “colchón”, porque la casa de su mamá es muy pequeña para los 13 ocupantes. Así, cansado, acude a la escuela, aspirando a un futuro juniethmejor.

Donativo les cambia la vida
Pero Junieth, Pablo José, Isaías y otros 23 niños y jóvenes de comarcas de Ciudad Antigua, serán beneficiarios de un programa que aliviará parte de las dificultades que enfrentan para asistir a clases.

Ellos recientemente recibieron C$1,503.00, correspondientes el 50 por ciento de una beca anual valorada en 130 dólares que les otorgó el Ayuntamiento de Algaida de Mallorca, España, que mantiene un hermanamiento desde 2010 con la municipalidad de Ciudad Antigua.

Junieth lo recibió en efectivo para sufragar el gasto del pasaje y para comprarse una merienda. A Pablo José le entregaron un par de zapatos, uniformes, mochila, cuadernos, lápices, entre otros útiles escolares.

Pero quien más alegría manifestó fue Isaías, que además de zapatos y su mochila con artículos escolares, recibió una colchoneta, que ahora podrá poner encima del plástico para protegerla de la humedad y descansar durante las noches.

Carlos Goussén, técnico del proyecto que ejecuta la Alcaldía con la solidaridad mallorquín, dijo que a los niños se les entregó lo que solicitaron, y de la suma total se les devuelve un restante en efectivo.

Labrándose un oficio técnico

El proyecto de solidaridad que financia Algaida incluye becas técnicas para 12 jóvenes que descontinuaron sus estudios o solo culminaron su bachillerato. Cada una tiene un valor de 250 dólares.

Actualmente aprenden oficios como soldadura eléctrica, electricidad residencial, mecánica automotriz y albañilería, según su escogencia, y bajo la modalidad sabatina acuden al Centro Técnico Vocacional “Ciudad de Pamplona”, de Ocotal.

Goussén detalló que son 18 niños y niñas que están en primaria, 5 en secundaria de las comarcas El Limón, Las Garcías y de la ciudad, y 12 en carreras técnicas. En total la inversión es de 4 mil 550 dólares. Tanto los niños, niñas y sus padres afirmaron que escribirán una carta de agradecimiento a los donantes de Algaida, que a pesar de la crisis económica que escuchan por las radios enfrentan los españoles, siempre comparten algo para las familias en extrema pobreza de Ciudad Antigua.