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Fue maestro de primaria, fundó un instituto de secundaria en la periferia sur de Managua; es contador privado, pero el destino le tenía trazado el camino para llegar a convertirse en el “Showman” que con picardía y humor hace bailar cumbias a todo el mundo.

Con ustedes, señores y señoras, Gustavo Leytón: “El Rey de Chinamo”; ese mismo que con sus tres bailarinas le sube la adrenalina a cualquiera que se encuentre desprevenido.

Nacido en 1962, solamente carga un apellido, el de su padre. Esto fue porque cuando su progenitor lo fue a inscribir al Registro Civil de las Personas --extrañamente, sin explicaciones hasta el día de hoy--, se le olvidó el apellido de su señora madre.

Hoy tiene cinco hijos, entre ellos “mis dos caballos grandes que son Gustavo Antonio Junior y Reynaldo, de 16 años”. Este último es quien le edita los videos que ha grabado con sus “pegajosas” cumbias colmadas de humor y picardía. “Es el hombre que me graba las pistas para ganarme los frijoles”, dice orgulloso.

Su padre fue cuidador de la Quinta Gloria, en el kilómetro 11 de la carretera a Masaya, donde nació, por lo que creció junto a los hijos de los propietarios del lugar, unos alemanes y gringos. “Era el pobre metido entre un montón de ricos”.

Su padre a como pudo lo matriculó en el Salesiano de Masaya, aunque anteriormente estuvo en una escuelita cerca de donde trabajaba su papá.

También es
contador privado
El Rey del Chinamo logró en tres años su carrera de contador, en el Instituto “Cristóbal Colón”, de Managua. Luego pasó a una Escuela Normal donde se graduó de maestro. Su servicio social lo llevó a impartir clases en el mismo colegio de Monte Tabor donde se educó en primaria.

El “gusanito” de la música
Gustavo abandonó su labor magisterial para meterse de lleno a la música, en la que ya había incursionado en los años 80 con un grupo musical llamado “Los Clevers”. Así le ayudaba a su mamá y conseguía para sus gastos personales.

También formó parte de la banda musical “Cuerpo”. Después llegó a ser el cantante oficial del Hotel Camino Real, donde conoció en los años 90 a don Sofonías Cisneros, quien fue ministro de Educación de la entonces presidenta Violeta Chamorro.

Ministro le pidió un tango
Cisneros llegó a cenar al hotel y le pidió el tango “Cuesta abajo”, de Carlos Gardel. Después le cantó una canción de Camilo Sesto y le dio su tarjeta diciéndole “en lo que te pueda ayudar me buscás”.

Pero su instinto de superarse lo llevó a buscar a don Sofonías, para decirle que era maestro y que estaba sin trabajo. El funcionario lo mandó al Distrital con una orden que lo llevó nuevamente a Monte Tabor, donde había dos plazas de primaria, en la mañana y en la tarde.

Primera prueba de “fuego”

Puesto ahí, los padres de familia le pidieron que si podía lograr con el ministro de Educación ampliar el colegio con la secundaria, lográndolo materializarlo con el ciclo básico. Así logra inaugurar el Instituto Monte Tabor, centro que dejó en 1992.

De esta manera deja la educación. Pasó a trabajar de cobrador del Centro Recreativo de Villa Fontana, donde estuvo por dos semanas. Mientras, era vocalista del grupo “Black Power”.

Una noche, donde fue “La Piñata”, alternó con Dimensión Costeña.

Macolla golpeó a
Dimensión Costeña
Durante tres semanas Gustavo fue visitado por un enviado de Dimensión Costeña para trabajar como cantante de la famosa orquesta. Así, comenzó a ganar 300 córdobas por cada toque.

“Con esto sí olvidé la idea de volver a dar clases y así pase casi 14 años con Dimensión Costeña cantando cumbias, merengues, salsa, baladas”.

“En los 90 aparece Macolla y Dimensión Costeña comenzó a decaer, y yo ya no recibía una paga fija. Nos pagaban 500, pesos sí nos iba bien y sí era por contrato. Pero si les iba mal no nos pagaban; ésa es la política que tienen los grupos musicales”, dijo.


La ruptura con Dimensión Costeña
Su salida de Dimensión Costeña fue producto de un episodio después que el grupo participó en la inauguración de la Concha Acústica del Malecón, cuando era alcalde de Managua Herty Lewites,
Sobre un escrito que publicó un reverendo de la Iglesia Morava de Bluefields sobre el show de Palo de Mayo, “y los toques” al estilo Leytón que hizo con las bailarinas durante la presentación; a modo de defensa dijo que “el pase”, criticado por unos, lo aprendió siete años atrás de una comparsa de Puerto Cabezas.

“Anthony Matthews me dijo que lo habían llamado para felicitarlo por el show, pero dos días después se cambió la tortilla”, recuerda.

El reverendo publicó que Dimensión Costeña estaba “degenerando” el Palo de Mayo, y “ya no hubo felicitaciones para mí, sino que los dueños de Dimensión Costeña me dijeron que ya no podía hablar con el público, chilear ni hacer el baile”, lo que rebalsó el vaso de agua.

“Anthony se fue a los diarios, donde declaró que lo del show fue culpa mía, porque él nunca había estado de acuerdo con las actitudes mías porque él era cristiano y no le gustaban esas cosas”, dijo.

Gustavo se le reveló al patrón al decirle: “Mirá, yo también tengo mis derechos, y le dije a Luis Cassell, Director del grupo, que Matthews me echó toda el agua sucia y se lavó las manos”.

Como Leytón le dijo que iba ir a los diarios, el director del grupo le aseguró que “esto ahí muere y que no tenía autorización para ir a los diarios”.

Al día siguiente los diarios le abrieron la puerta a Leytón, a quienes todavía les agradece; y recuerda titulares como “Vuelve Leytón a las tarimas”. Este título lo publicó EL NUEVO DIARIO.

Así, ya sin el grupo, lanza su primer tema musical “Se encendió el chinamo”, acompañado de las bailarinas.

Años atrás, Leytón intentó grabar eso con Dimensión Costeña, “pero nunca me dejaron grabarlo”.

Le ayudaron el Autolote “El Chele” y Evertz Cárcamo. Los arreglos se los hizo Hugo Castilla. El video se hizo en Montelimar y el lanzamiento del disco en el Centro Comercial Managua, donde el público se desbordó y tres radioemisoras transmitieron en vivo.

Ahora Leytón es acompañado en los show por las bailarinas Guadalupe Juárez, Wendy Vásquez y Jessica Hernández, quienes no superan los 22 años de edad. Según Leytón, les empezó a pagar 500 córdobas por cada presentación, “me fuera bien o mal”.


Promueve DVD con 12 presentaciones
Gustavo está promoviendo un DVD con 12 temas, entre ellos “La Cumbia Nicaragua”, que se filmó en el ferry de Granada, así como paisaje naturales del Lago de Nicaragua.

En una reciente gira que hizo por Estados Unidos vendió como pan caliente el disco “El fiestero”, porque en el video aparecen imágenes de la Managua antes del terremoto del 22 de diciembre de 1972, así como imágenes actuales de la capital, lo que es un tesoro para los nicaragüenses radicados en la nación norteamericana.

Dijo que la gente les pagaba 20 dólares por el video-clip, un precio que en Estados Unidos se paga por un disco completo de los grandes, como Julio Iglesias. Entre los últimos días de octubre e inicios de noviembre, Leytón viajará a Estados Unidos para promover su último DVD, que es una recopilación de lo que ha hecho.