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  • Tomado de Clarín, Argentina,

El obispo de la diócesis argentina de Merlo Moreno, Fernando María Bargalló, renunció a su cargo tras el escándalo por unas fotos que le muestran junto a una mujer en una playa de México, informó la prensa local.

El prelado presentó su renuncia ante la Nunciatura Apostólica, la representación del Vaticano en la capital argentina, según informó el diario Clarín, de Buenos Aires.

Ahora, el papa Benedicto XVI --que ya había sido informado sobre la situación-- deberá decidir si acepta la renuncia de Bargalló.

El obispo estaba posicionado como uno de los posibles reemplazantes de Jorge Bergoglio en el Arzobispado de Buenos Aires.

Sobre Bargalló podría recaer un punto del Derecho Canónico que dispone el alejamiento de su tarea como pastor al frente de una diócesis “por enfermedad o causa grave”, según fuentes eclesiásticas citadas por la prensa.

Fuentes de la Nunciatura consultadas por Efe no confirmaron ni desmintieron la renuncia de Bargalló, y remitieron toda consulta a la Diócesis de Merlo Moreno, donde no había nadie disponible para atender los llamados.

El pasado miércoles, Bargalló había admitido en un comunicado que era él quien aparecía en las fotos publicadas el martes por la prensa local, pero negó un romance, y dijo que la mujer es “una amiga de la infancia”, y, en ese contexto, debían interpretarse las imágenes.

Finalmente aceptó el vínculo amoroso ante todos los sacerdotes de su diócesis, e inmediatamente fue a la Nunciatura (embajada vaticana) a elevar su renuncia al Papa.

Las fotos muestran al religioso, de 57 años, en un sitio de playa, en México, a inicios de 2011, junto a una mujer, y en algunas tomas se los ve abrazados en el mar.

Bargalló era obispo de Merlo Moreno, una populosa diócesis de la periferia de Buenos Aires, desde mayo de 1997, fue hasta el año pasado presidente de Cáritas Argentina, y actualmente tenía la misma responsabilidad en Cáritas Latinoamericana.

La mayoría de los que renuncian lo hacen "por amor"

Cada año, mil curas dejan la sotana a nivel mundial. El obispo. Fernando Bargalló, de 57 años, fue fotografiado en una playa mexicana con María de las Victorias Teresa Martínez Bo, de 55, una mujer de mucho dinero, madre de tres hijos y de muy bajo perfil. Cuando estalló el escándalo, ella borró su cuenta de Facebook y habría cambiado de celular.

El enamorarse --o, al menos, el deseo de tener una esposa y contar con una familia-- es la principal causa de renuncia al sacerdocio en la Argentina y en todo el mundo.

Pero, contra la impresión que puede haber en mucha gente, de que se está ahora en presencia de un drenaje relevante --y si bien se viene produciendo un ligero aumento--, las deserciones son muy pocas en relación con la cantidad total de curas.

Según estudios de organizaciones católicas, cada año alrededor de un millar de sacerdotes dejan la sotana en los cinco continentes, o sea, apenas el 0.26% de los más de 400,000 con que cuenta la Iglesia católica.

La cuestión del celibato --o, mejor, de su incumplimiento-- volvió a quedar en el tapete la semana recién pasada, luego de que se conocieron fotos del obispo de Merlo-Moreno y expresidente de Cáritas Argentina, Fernando Bargalló, con una mujer en una playa mexicana, en situaciones afectuosas.

La situación en la que quedó envuelto Fernando Bargalló, causó gran revuelo en los medios religiosos, sobre todo por tratarse de un obispo. En los últimos años, hubo varios casos resonantes de curas enamorados, pero protagonizados por sacerdotes.

Gozaba de gran prestigio

Hay que irse 45 años atrás para encontrar un romance que involucró a un obispo: el de Avellaneda, Jerónimo Podestá, pero con características diferentes (ver recuadro). Bargalló gozaba de gran prestigio entre sus pares, y si bien la Iglesia hoy es comprensiva con aquellos curas que se enamoran y solicitan dejar la sotana, critica con fuerza la “doble vida”.

Los datos que se barajan en los medios católicos señalan que entre 1964 y 2004 dejaron el ministerio 69,069 sacerdotes (el mayor drenaje fue tras una crisis derivada del Concilio Vaticano II, que terminó en 1965). Mientras que entre 1970 y 2004 volvieron 11,213.

Si a ello se computa el millar que se fue cada año entre 2005 y la actualidad, se concluye que la pérdida de sacerdotes en casi 50 años fue de 64,000 (y siempre la primera causa alegada fue el enamoramiento, seguida de una “crisis de fe”). Sin embargo, entidades que agrupan a curas casados dicen que la cifra supera los 100,000.

Con todo, en los medios católicos se acepta que el requisito del celibato para ser sacerdote es un asunto que cada vez se discute más. Si bien las encuestas de opinión muestran en la sociedad en general una opinión muy extendida de que debería ser optativo, no se cuenta con relevamientos entre los propios afectados: los mismos sacerdotes.

De todas formas, por no ser un dogma de fe, sino una norma disciplinaria (fue proclamada con vigor por el concilio lateranense del año 1123 para los sacerdotes de rito latino, no para los del oriental, que pueden casarse), un Papa está facultado para derogarla.

Y aunque suene antipático, el padre Juan Carlos Sack dice en el portal de Internet Catholic.net que “a nadie se le impone el celibato porque nadie está obligado a ser sacerdote”.