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¡Papá, lo tengo en lo más profundo de mi corazón! Así comenzó el dramático diálogo protagonizado por tres hijos y una desesperada esposa con su padre y esposo, respectivamente, a través de la pared que separa las celdas preventivas del Complejo Judicial de Nejapa con la calle que bordea la parte sureste de los Juzgados de Managua.

Los protagonistas de la conversación son Francisco Somarriba Otero, chofer del exmagistrado del Consejo Supremo Electoral, CSE, Julio Osuna Ruiz, sus hijos Alison, Francisco y Bryan Somarriba Altamirano, y su esposa María Teresa Torres.

En algunos momentos colgándose de la malla, y en otras poniendo sus manos contra la pared, como queriendo derribarla para abrazar a su padre, sacarlo de la cárcel y llevarlo al hogar nuevamente, los tres hijos de Somarriba le profesaban en voz alta su amor filial.

Durante la angustiosa conversación, padres e hijos --con la voz entrecortada por el llanto, en algunos momentos-- se dieron ánimo, se aconsejaron y se consolaron.

Los entristecidos hermanos le suplicaron a su progenitor que estuviera tranquilo, que no se preocupara por ellos, porque su mamá --María Teresa Torres-- y sus abuelitos los cuidan.

Al otro lado de la pared, desde adentro de la celda, el padre recomendaba a sus hijos portarse bien y que fueran al templo para pedir la protección del Altísimo.

“No se le peguen al microbús, pidió Francisco Somarriba a sus hijos, quienes las veces que lo han llevado a los juzgados, a la salida, se abalanzan sobre la unidad de transporte en la que es trasladado, junto a los otros presos, a las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial.

Los desesperados jóvenes, sacando fuerzas de flaqueza, le pidieron a su papá tomarse el medicamento y evitar problemas en la cárcel para no empeorar su situación legal.

Cuando Somarriba preguntó a sus hijos por su esposa, ellos le respondieron: “Aquí está mi mamá”, y la desesperada mujer corrió más hacia la malla donde estaban sus hijos, y con voz entrecortada expresó: “¡Aquí estoy, amor! ¡Aquí estoy, mi viejo!”.

Acto seguido, Somarriba le respondió a la madre de sus hijos: “Te quiero mucho, flaca”, y ella contestó en tono casi agonizante: “Yo también te quiero mucho, mi viejo”. Somarriba es uno de los reos del caso Osuna-Fariñas.