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El canciller Enrique Castillo negó este martes que la trocha 1856, que se construyó paralela al río San Juan, le haya provocado daños durante su proceso de construcción. Así lo afirmó en el Congreso, ante la Comisión de Control de Gasto Público.

Castillo afirmó que la Cancillería le ha enviado tres notas a Nicaragua para que puntualice los daños que denuncia, pero no se ha recibido respuesta. A su criterio, no se pueden demostrar daños porque no los hay, aseguró ante los diputados.

“Una cosa es que la ruta tenga daños transitorios y mitigables, dijo, y otra, es que se destruya el río”.

Castillo también enfiló sus críticas contra medios de comunicación y costarricenses que han hecho cuestionamientos a la obra de 160 kilómetros, la cual es investigada por el Ministerio Público por presunto pago de dádivas a funcionarios del Conavi.

Alegó que las denuncias le dan armas a Nicaragua. Una cosa es perseguir delincuentes, dijo en referencia al caso bajo investigación, y otra es desacreditar la obra.

Admite que fue sin estudio de impacto ambiental

“Por supuesto que se tenía que hacer sin planos y sin estudio de impacto ambiental. Si hay que cortar un árbol, hay que cortarlo para defendernos”, dijo el jerarca, quien calificó la ruta como la mayor obra de defensa civil que se ha construido en muchos años. “No se debe permitir que los errores se conviertan en satanización”, agregó.

Según el Canciller, “la obra está justificada, en tanto las amenazas del gobierno de Daniel Ortega han sido constantes. Mencionó, por ejemplo, que la Juventud Sandinista ha hecho más de 50 expediciones a la zona de isla Calero (Habour Head), donde se originó el conflicto con Nicaragua en octubre de 2010”.