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AFP / Los Palacios, Cuba
Los Palacios parecía el domingo un pueblo bombardeado: la mitad de sus casas perdieron el techo y la puerta, y las calles estaban intransitables por los árboles, las tejas, postes y tendidos telefónicos derribados. Fue el golpe del huracán Gustav en Cuba.

“Se acabó el mundo, vamos a tardar 20 años en recuperarnos”, dijo José Rodríguez, un habitante de 32 años ante la visión que le trajo el día tras una noche bajo los efectos del huracán.

Gustav comenzó a atravesar Cuba por este municipio. Entró al final de la tarde del sábado con terribles vientos sostenidos de más de 200 km/h y ráfagas superiores a 300 km/h.

En la localidad cabecera, de 17 mil habitantes, unas 7 mil viviendas, casi todas de madera y techo de tejas, no soportaron el impacto. Las tejas volaron como proyectiles en calles arrasadas por el viento y la lluvia. La furia no respetó iglesias, escuelas listas para comenzar el curso escolar, ni naves de crías de pollos.

“El ciclón del 44 era grande, pero éste es más grande”, afirma Armando González, jubilado de 70 años, cuya casa cedió de inmediato y tuvo que ser evacuado con el resto de su familia.

Su esposa, Irma Mayra, de 71 años, llegó llorando llevada del brazo por los socorristas, que la llevaron a lugar seguro. “Las tejas volaron, nos quedamos sin cocina”, dijo.

Muy cerca, un árbol de aguacate que resistió el vendaval se yergue orgulloso con las heridas de la batalla: varios pedazos de tejas clavados en su tronco como proyectiles disparados por el viento.

“Lo que tardó un año en repararse y pintarse para el 26 de julio --fiesta nacional-- se perdió en una hora y media”, dijo a la AFP Ricardo Rodríguez, periodista de la local Radio Guamá, tras hacer un recorrido con las autoridades.

El presidente del Consejo de Defensa, Emilio Triana, informó a la AFP que “hay serios daños a toda la infraestructura del municipio, la red telefónica está en el piso, se perdieron cosechas de arroz y plátano y hay muchas empresas estatales afectadas”.

“Pero sólo tenemos siete heridos y leves”, dice Triana, quien dirigió la evacuación de más de 17,000 de los 39,000 habitantes del municipio.

“Guayabera”, un taller de costura, perdió el techo, ventanas y puertas; fue uno de los tantos talleres y naves de almacenes que quedaron sin techos.

También se estimaban cuantiosos daños en otras localidades --como Candelaria, Bahía Honda, San Cristóbal y La Palma-- vecinas a Los Palacios, ubicada a 50 km al este de la capital provincial, Pinar del Río, y 100 km al oeste de La Habana.

En medio de la tormenta en la tarde del sábado, la lluvia y los vientos cesaron durante media hora. Se hizo una claridad brillante casi sobrenatural. Los vecinos salieron a la calle y las autoridades corrieron a alertarlos personalmente: “es el ojo del huracán, regresen a sus casas”.

Media hora después, la lluvia y la furia de los vientos les dieron la razón, y Los Palacios vivió una trágica y oscura noche, bajo agua, vientos, sin corriente eléctrica y sin poder dormir.