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El exjuez suplente Néstor Herrera Obando, condenado a 23 años de prisión por el crimen de su esposa, Tania Silva Reyes, deberá seguir en prisión al menos los próximos 15 meses.

Así lo determinó la jueza Primero de Distrito Penal de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria, Roxana Zapata, quien declaró sin lugar la solicitud de libertad condicional para el exjudicial.

“No cumpliendo con el requisito del tiempo para optar a la libertad condicional, debo declarar sin lugar la petición de la defensa técnica, por no cumplir el requisito del tiempo”, señala la resolución de la jueza Zapata.

En la sentencia ni se refirió a la petición de la defensa de aplicar de manera retroactiva el Código Penal --vigente-- que establece como pena máxima por el delito de parricidio 20 años de prisión. Herrera fue juzgado con el Código Penal de 1974, sustituido por el actual que entró en vigencia hace tres años.

Ni con el tiempo laborado

Ni computándole el tiempo de efectiva prisión, con el laborado, el exjuez Herrera Obando no totaliza los 18 años y cuatro meses de efectiva prisión que necesita para cumplir con las cuatro quintas partes de la condena de 23 años de encierro en la cárcel, refiere la sentencia.

Herrera, preso desde el 14 de noviembre de 2003, tiene hasta la fecha nueve años, seis meses y ocho días de efectiva prisión, es decir que le faltan cuatro años y diez meses más para recibir el beneficio de la libertad condicional.

El exjudicial debe cumplir con las cuatro quintas partes de la condena y no con la tercera parte de la misma, como lo reclama la Fiscalía, esto por ser Herrera un reo reincidente, ya que en Matagalpa también fue condenado a siete años de prisión por parricidio frustrado en perjuicio de su difunta esposa, hecho acontecido en diciembre de 2001. Esta sentencia ya fue cumplida por el exjudicial.

El fallo desfavorable para Herrera se produce faltando 32 días para que se cumplan nueve años del crimen perpetrado contra Tania Silva Reyes, ultimada de múltiples puñaladas el 8 de agosto de 2003 en su casa, en Altamira.

Al beneficio de la libertad condicional para Herrera también se opuso la familia doliente, representada por Danelia Silva Reyes, quien expresó temer por su vida si es puesto en libertad quien fuera el marido de su hermana.