•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

El procurador José Luis García, Director General de la Unidad Ambiental de la Procuraduría General de la República, aseguró que los delitos ambientales están aumentando en el país; prueba de ello es que las causas judiciales registran un incremento desde 2010 a la fecha.

En el año 2010, de acuerdo con cifras proporcionadas por la Unidad Ambiental de la PGR, se abrió un total de 14 causas judiciales por delitos ambientales, mientras en 2011 la cifra llegó a 35.

Este año, entre enero y mayo, la cifra es la misma que la obtenida en todo el año anterior, por lo que las autoridades no descartan duplicar el número al finalizar este año.

“Se podría duplicar la cifra de denuncias este año, porque la gente está denunciando más, un gran porcentaje lo ocupan los delitos forestales, pero los delitos ambientales que afectan directamente la salud de la población están incrementándose, por ejemplo, la contaminación por ruido; la gente ha tomado una conciencia tremenda en cuanto a la sanidad acústica”, afirmó García.

De las 14 causas judicializadas en 2010, la PGR logró sentencias de culpabilidad en 10, para más de media docena de procesados. En 2011, de 35 causas en 28 obtuvo sentencia de culpabilidad, para un total de 37 personas condenadas.

Mientras de enero a mayo de 2012, de 35 causas judiciales la PGR logró 12 sentencias de culpabilidad, y en dos hubo absolución de los procesados. Un total de 19 personas fueron acusadas.

Los recursos naturales más afectados, según la Procuraduría Ambiental, son los bosques, seguidos por la contaminación acústica, luego la contaminación de recursos hídricos y finalmente la contaminación atmosférica.

Pese al incremento del número de causas judiciales de esta naturaleza, los ambientalistas critican que hasta la fecha ningún depredador ambiental ha pagado con cárcel sus delitos. Al respecto Hazly Tourniel Rivera, miembro del Foro Nacional de Reciclaje en Nueva Segovia, Fonare, denunció que existe una mafia maderera que está “matando los bosques” del sector, ante la negligencia de las autoridades del Instituto Nacional Forestal, Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales y de la Policía.

El luchador ambientalista agregó que el despale indiscriminado ha dejado afectaciones a los ríos y comunidades de ese lugar, pero a la fecha ni una sola persona está presa por estos delitos.

Por su parte, el procurador García explicó que los daños a áreas forestales protegidas y la contaminación de reservorios de agua destinados para el consumo humano, son dos delitos graves que sí implican pagar la condena en la cárcel, y que son procesados por los Juzgados de Distrito, mientras en el resto pueden tomarse medidas alternas a la pérdida de la libertad.

“A veces queremos ver resultados de un sistema de justicia, pero no se interponen las denuncias y tampoco se hace uso de los canales correspondientes; no podés ver a personas presas, y precisamente es por los tipos y las penas; un Juez Local no te va a dejar en la cárcel a alguien que transportó recursos forestales y cuya pena no se relaciona con la cárcel, a menos que haya condiciones muy específicas”, aseguró el Director General de la Unidad Ambiental del Ministerio Público, José Rubén Gutiérrez.

Fiscalía con pocos recursos

El Nuevo Diario solicitó por varios días, datos estadísticos de los resultados obtenidos por la Fiscalía Ambiental en los años 2010, 2011 y el actual, pero no obtuvimos una respuesta positiva, lo que sí dio Gutiérrez fue una entrevista, en la que solo detalló que en 2011 registraron 156 casos en Managua.

Según las denuncias que llegan a esa institución, el recurso natural más afectado por los depredadores es el bosque, seguido del agua, y finalmente el suelo.

Como ejemplo indicó que en 2010 conocieron de seis personas que talaron muchos árboles en el municipio San Francisco Libre, en el sector conocido como finca La Pita, y a través de una mediación, en 2011, se acordó que ellos debían plantar cinco mil árboles en el sector afectado, pero este hecho actualmente está en revisión por parte del MP, porque uno de los señalados no ha cumplido con su parte.

La Fiscalía Ambiental cuenta actualmente con 24 fiscales a nivel nacional, pero según Gutiérrez, necesitan que la cifra crezca al menos en 50, para tener mayor presencia en los territorios y mejorar la efectividad. El funcionario recordó que si una persona desea interponer una denuncia ambiental, también lo puede hacer a través de la página web del Ministerio Público, en un apartado especial para esta materia.

Deficiencias y falta de sensibilidad

García indicó que las autoridades policiales y militares presentan deficiencias al momento de investigar y de castigar este tipo de delitos, por lo que este año ya han impartido 49 capacitaciones en esta materia a los oficiales y soldados del Batallón Ecológico del Ejército, con el fin de superar las debilidades.

“Nos ha pasado a veces, que la Policía te dice: ‘Ya está el expediente concluido’, pero vamos a revisarlo y te das cuenta que hacen falta actos de investigación… por ejemplo, en los retenes el maderero te muestra los documentos y a veces son muy bien falsificados, que necesitás mucha experiencia para poder detectarlo”, señaló el procurador ambiental.

El director de la Procuraduría Ambiental mencionó también que muchos jueces que conocían de los delitos ambientales desconocían o no valoraban la importancia de la preservación de los recursos naturales.

“Me acuerdo que en una audiencia en Río San Juan, por la muerte de un jaguar, ya fuera de audiencia el juez dijo: ‘Tanto alboroto que están haciendo por un animal, si bonito se ve el cuero’, entonces lo llamé y le pregunté que si él sabía que cuántos jaguares se necesitan para aparear a las 10 hembras que pueden haber en todo el corredor de Río San Juan hasta Matagalpa? ‘No sé’, me respondió. Le contesté: uno”, relató García.

Graves daños a la flora y fauna

Por su parte, la Dirección de Investigaciones Económicas de la Policía Nacional, DIE, ha registrado un aumento en los daños que el ser humano está provocando a los recursos naturales. La flora y fauna silvestres son las más afectadas.

En el primer trimestre de este año, las autoridades policiales decomisaron una diversidad de madera: 24,516 metros cúbicos de cedro real, 13,725 de guayabo negro, 355,353 de granadillo, 2,498 de guanacaste negro, 753 de caoba, 136 de cedro macho y 105 piezas de níspero, que tienen un valor de 2 millones 433 mil 760 córdobas. Asimismo se realizaron cuatro inspecciones por denuncias de despale de árboles.

En este período ejecutaron tres operativos en el “Refugio de Vida Silvestre, Sistema Lagunar de Tisma”, donde ocuparon 70 aves muertas por perdigones de escopetas, entre las especies había piches, zarcetas y patos. A la vez se ocuparon 74 señuelos, 3 cajas de herramientas, una lancha-bote TX63493K y un tráiler para bote, placa Texas 932-62C, valorado en 120 mil dólares.

 

Animales y árboles incautados

En 2011 la DIE ocupó 521 reptiles, entre culebras, boas, garrobos y otros, valorados en 233 mil 130 córdobas, mientras decomisaron 15,132 metros cúbicos de cedro real, 13,725 de guayabo negro, 24,876 de pino, 239,21 de granadillo, 2,498 de guanacaste negro, 671 de caoba y cedro macho, 790 sacos de carbón y 28 mil 600 manojos y rajas de leña que tienen un precio de 36 millones 959 mil 690 córdobas con 26 centavos.

En 2010 esa institución registró 228 delitos cometidos en contra de los recursos naturales, los oficiales ocuparon un mil 308 garrobos, 203 iguanas, 4 cusucos, 19 loras, 22 armadillos, 3 ardillas, 10 piches, 54 chocoyos, 5 lapas, 1 tucán, 27 cotorras, 10 boas, 2 monos cara blanca, 122 pericos, 300 ranas ojos rojos, 1 conejo, 3 pumas, 1 zorro y 1 cuajipal.

Además, en relación con la flora, se ocuparon 97 trozas, 677 tablones, 568 sacos de carbón, 223 alfajías, 593 troncos, 801 tablas, 10 mil manojos de leña, 21 mil 200 rajas de leña, 122 árboles, 17 horcones y 123 cuartones.

También ocuparon 5 mil 994 docenas de conchas negras, 6 mil 430 docenas de huevos de tortugas, 2 mil 710 libras de pescado fuera de talla, 35 libras de aletas de tiburón, 370 libras de langosta fuera de talla y 4 mil 122 libras de camarón del golfo.