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Iba halado del pelo. Aquel joven esquelético, de rostro demacrado, con marcado cansancio en los ojos, visibles marcas en la piel y amarilla dentadura, gritaba como si lo torturaban.

Llevaba más de once meses consumiendo heroína, y su madre, ahogada en llanto, le pedía que se dejara curar en aquel lugar extraño que mejoraría su vida. A regañadientes aceptó tratamientos, charlas y consejos, pero un día se largó para volver a las entrañas del bajo mundo, de donde no logró salir. Poco después murió intoxicado.

Aunque ficticia, esta historia refleja la realidad de centenares de jóvenes que en algún momento de sus vidas han recurrido al consumo ilegal de drogas, un mundo donde muchos quedan atrapados.

En 2006, la primera y única encuesta sobre el consumo de drogas, a cargo del Consejo Nacional de Lucha contra las Drogas, reveló que 7 de cada 10 personas entre los 15 y 65 años habían probado alcohol y cigarrillos alguna vez.

“En cuanto a las drogas ilegales, el estudio registró que 9 de cada cien personas las han probado”, refirió Danilo Norori, director de la Clínica Equilibrio, donde rehabilitan de manera integral a drogodependientes.

Agregó que en Nicaragua hay más gente que cae en la drogadicción y poca la que se logra rescatar. Esto impulsa a Norori a llevar el mensaje de prevención a las comunidades y las familias.

Y precisamente en aras de promover ese mensaje preventivo, la Universidad Americana, UAM, dictó recientemente la charla “Jóvenes y la salud mental”, a cargo del psiquiatra Manuel Madriz, terapeuta de la Clínica Equilibrio.

Tratamiento para el adicto

Según el especialista, las mayores complicaciones que un adicto presenta son trastornos bipolares y del estado de ánimo, así como mucha depresión.

“Habitualmente la depresión antecede a la adicción, y la persona recurre al alcohol u otra sustancia como una especie de anestesia emocional”, explica.

Por otro lado, el adicto crea una disfunción muy grande dentro de la familia, y “por eso nosotros hacemos terapia de familia, pues (el resto de miembros) también se deprimen al ver la actitud de quien está afectado por las drogas”, agrega el experto.

Según los estudiosos, el tiempo que todo paciente en rehabilitación debe permanecer en el centro es de tres meses.

Sin embargo, para el doctor Madriz, el tiempo de estadía depende del proceso de desintoxicación del paciente y del rompimiento del hábito (adicción).

Aunque el psiquiatra lamentó que un 70% de los pacientes recae en el vicio, dicha recaída está contemplada en el proceso.

Al paciente se le enseña qué hacer, a quién llamar y adónde ir para interrumpir esa recaída.

Entre las drogas más comunes que la juventud nicaragüense consume está el alcohol, “que es legal, pero eso no quita lo perjudicial”, expresó Madriz. Dentro de las ilegales más consumidas está la marihuana.

Si usted tiene algún familiar inmerso en el mundo de las drogas, la Clínica Equilibrio oferta cinco medias becas de rehabilitación para personas de bajos recursos. Puede llamar al 2266-8867, o dirigirse a Bolonia, del Centro Oftalmológico Pereira, una cuadra al lago, media arriba.