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La última vez que Josué Selva, agente de publicidad, hizo una compra en una tienda de Estados Unidos, a través de internet, fue para adquirir dos pares de zapatos. Lo hizo para ahorrarse unos billetes, pero le salió el tiro por la culata, ya que la Dirección General de Aduanas, DGA, le está poniendo mayores obstáculos al comercio electrónico.

En mayo de 2006, la Dirección General de Servicios Aduaneros comunicó las reglas generales para el despacho de los pequeños envíos sin carácter comercial, basándose en el artículo 93 del Código Aduanero Uniforme Centroamericano, Cauca.

De acuerdo con las normas establecidas en la circular oficial, se considerarían pequeños envíos sin carácter comercial las mercancías remitidas del exterior para uso o consumo del destinatario o de su familia, cuyo valor total en aduana no excediera los 500 pesos centroamericanos.

Esa mercadería, de acuerdo con la normativa, estaría exenta del pago de derechos, impuestos y demás cargos. A esta disposición podían acogerse los nicaragüenses que no hubieran gozado de este beneficio durante los últimos seis meses anteriores, y siempre y cuando la cantidad importada no sea mayor a seis unidades. De ser así, podría introducir hasta completar los 500 pesos centroamericanos (dólares) en compras, cada semestre.

Sin embargo, desde el 10 de noviembre de 2009, en una nueva disposición de la DGA firmada por Óscar Moncada Lau, Administrador de Aduana Central Aérea, se determinaron nuevas reglas a los pequeños envíos sin carácter comercial, entre ellos que “no será acumulativo”, y solo se disfrutaría una vez cada seis meses, con cualquier cantidad eximida.

Y, más recientemente, según fuentes consultadas relacionadas con el negocio de Courier, la DGA decidió que todas las compras vía on line, aunque sean menores a los US$500, debían pagar tributo. Esas nuevas condiciones empezaron a prevalecer, cuando Selva hizo la compra de sus zapatos.

“Aquí me costaban US$115 cada par, y con ese dinero me compraba dos pares al hacer el pedido. A raíz de esa disposición (de la DGA) me están cobrando US$14 por desaduanaje, más US$20 de envío, serían US$34. Me salió más caro que comprarlos aquí”, reconoció Selva, de 49 años.

Negocios courier afectados

No solo Selva, como persona natural, sintió los efectos de las nuevas normas, sino especialmente las empresas que se dedican al negocio courier, es decir, que reciben el envío de la mercadería adquirida vía internet y la entregan en sus manos al cliente.

El agente aduanero de TransExpress, Billi Ernesto Robleto, confirmó que a raíz de la normativa de aduanas “se han caído las compras y se han retirado los clientes. Las leyes que existen no favorecen el comercio electrónico”, indicó, pese a que día a día aumenta el acceso de la población al internet y con ello al comercio electrónico.

No obstante, lamenta que existen muchas “trabas” en aduanas y en otras instituciones del Estado. “Creo que estamos llegando al punto clave donde el gobierno, puede ser o los sepultores o los innovadores en cuanto al comercio electrónico en Nicaragua”, agregó Robleto.

Por su parte, Jacqueline Lara, Gerente de Compras y Entregas, otro courier en el país, confirmó que también los ha afectado, ya que ha desmotivado a sus clientes.

“Había una demanda con ese tipo de envíos y se ha dejado de hacer, precisamente por la resolución de Aduanas. Sí están permitidos, pero solo cuando es de familiar a familiar, y debe ser comprobado por aduanas, incluso ellos revisan hasta el contenido para cerciorarse de que sí es un envío familiar y no algo comercial. Ellos están bien estrictos, y de esa misma manera nosotros estamos procediendo”, agregó Lara.

Urge normativa del comercio electrónico

Para el director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Nicaragua, Caconic, Eduardo Fonseca, lo dispuesto en este caso por la DGA es “correcto”, ya que las compras en internet deben ser consideradas importaciones normales.

“Se tomaban las compras en internet como la compra que traía un viajero, se le aplicaba la misma normativa como si alguien trajera algo en su equipaje. Este tipo de compras es una importación, todos traen factura, y se cobra artículo conforme a su clasificación”, dijo Fonseca.

La normativa de viajero, que es aún válida, establece que cualquier pasajero internacional puede introducir al país libre de gravámenes cualquier mercancía nueva o usada hasta por un monto de US$500.

El abogado y asesor del Consejo Superior de la Empresa Privada, Cosep, y de Caconic, Henry Thompson, agregó que las compras por internet deben regirse por los principios de compra-venta internacional de mercancía, dado que el país no tiene una ley específica.

“Lo que hizo (Aduana) fue aplicar correctamente el régimen, si el Cauca lo tiene regulado se debe aplicar, pero las compras en internet no están reguladas en el Cauca hasta que nosotros regulemos. Normemos a través de una ley específica de compras por internet, entonces veremos cuáles serán los tratamientos”, dijo el experto.

Thompson recordó que cualquier disposición que el ciudadano nicaragüense considere ilegal, “contra todo acto y disposición”, puede presentar un recurso de revisión, de apelación, de amparo administrativo o contencioso, que establece el derecho comunitario.

“Si la Aduana no tiene razón, tenlo por seguro que en la Corte Suprema de Justicia o en la Corte Centroamericana se bota”, dijo Thompson.

Mientras tanto, Robleto, de Transexpress, lamenta que no tengamos una apertura aduanera como la de Guatemala, donde se estimula la adquisición de equipos electrónicos.

“Tengo esperanza de que vamos a adoptar un modelo más al día con el mundo que nos rodea. Tal vez una aduana como la de Guatemala, donde lo más que podes pagar es el 15% de impuestos, y otras cosas como computadoras, por ejemplo, no pagan. Eso incrementaría el comercio electrónico, el incentivo para comprar, y la recaudación de parte de aduana”, puntualizó Robleto.