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El Ministerio Público y la Procuraduría General de la República solicitaron 17 años de prisión para el colombiano, Luis Felipe Ríos Castaño, quien hace dos semana se declaró culpable de los ilícitos de instrucción --espionaje-- y revelación de secretos de Estado.

La petición fue hecha por los representantes de los entes acusadores al juez Quinto Distrito Penal de Audiencias de la capital, Julio Arias, quien anunció para el próximo jueves la lectura de sentencia.

El fiscal auxiliar, Manuel Reyes, pidió al judicial que Ríos Castaño sea castigado con ocho años de prisión por el ilícito de instrucción --espionaje--, y seis más por el delito de revelación de secretos.

Reyes también solicitó que el extranjero sea sancionado con un año de prisión por cada una de las tres agravantes en las que según la Fiscalía incurrió, entre las que está “haber puesto en peligro la seguridad de Nicaragua”.

Las otras agravantes por las cuales la Fiscalía y la PGR están pidiendo dos años de encierro para el colombiano, son: proporcionar información militar a otro país --Colombia--, y que la misma sigue en poder de las autoridades de esa nación.

Por su parte, la abogada Silvia Sánchez Barahona, defensora de Ríos, pidió que su representado sea castigado solo con cuatro años de encierro en la cárcel, “porque aquí no hay dos delitos, sino un concurso real de delitos”.

Sánchez explicó que de acuerdo con el Código Penal de Nicaragua, su representado incurrió en un concurso real de delitos, es decir, que en una misma acción infringió dos normas penales.

“Como lo que hay es un concurso real de delitos, lo que se debe imponer es la mitad máxima de la mitad del delito más grave, es decir, que la condena debe ser de cuatro años”, explicó Sánchez. Agregó que en este tipo de delitos la ley no señala agravantes específicos.

Ríos dijo que se implicó en el asunto para evadir unos procesos por “estafa” en su país. Ríos Castaño no negó que haya espiado al Ejército de Nicaragua por órdenes de la inteligencia de su país, como ha afirmado su defensa, y pidió disculpas “al pueblo de Nicaragua” por el delito.

Se trató, afirmó, de una razón personal, a cambio de que no prosperaran en Colombia unas denuncias por estafa en su contra.

“Desafortunadamente, la consecuencia es esta”, concluyó.

Por este caso, el Ejército de Nicaragua condenó a 17 años y medio de prisión y dio la baja deshonrosa al teniente Amaru Álvarez Granera y al capitán Leónidas Castillo, por colaborar con Ríos.