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Redacción Central

De manera inusitada, el general Omar Halleslevens dedicó gran parte de su discurso anoche, en el Día del Ejército, a defender la institución por casos específicos, donde la actuación de algunos de sus miembros fue denunciada, y en algunos casos procesada por delictiva y violatoria de los derechos humanos de humildes campesinos y productores.

Igualmente, el Jefe del Ejército defendió operaciones de dudosa legalidad, donde otros miembros del cuerpo armado, en su carácter personal o en sociedades anónimas ad hoc, o en combinación con los intereses del Instituto de Previsión Social Militar, fueron señalados de utilizar el privilegio y el poder del uniforme para su propio beneficio.


El asunto político
Por si algo faltara, el Jefe del Ejército aludió a quienes dijo pretendían hacerlos pronunciarse a favor o en contra de posiciones políticas que la institución, afirmó, jamás adoptará.

Toda esta parte de su discurso la llenó de frases como “mala intención”, “tergiversaciones”, forma “calculada”, que dejaron en el ambiente y él lo dijo textualmente, “una campaña de desprestigio contra el Ejército”.


Ignoró los detalles
En ninguno de los casos que señaló, dio detalles de los hechos denunciados, ni el de las tierras que terminaron en manos de desprestigiados ex jefes del IPSM, ni de la mentira del vocero del Ejército cuando en su primer comunicado sobre los muertos de El Encanto escribió que se había producido un “enfrentamiento militar” y no asesinatos a sangre fría como todavía se juzga en los tribunales comunes, y todavía los sobrevivientes denuncian las amenazas que reciben.

Ni una palabra de la razón que no fuera la obediencia política partidaria que tuvo el Ejército, para ceder un avión a fin de ir a recoger a país extraño a personas heridas como consecuencia de estar alzadas en armas contra su gobierno.


Lo de Mokorón
Tampoco mencionó el general Halleslevens algunos nombres de los favorecidos con lotes de lo que él dijo queda de Mokorón, y cuyos nombres no dejaron ningún grato recuerdo en su paso por el Ejército.

El general se desahogó, y en lo que se refiere a END, sus palabras no harán variar la estima y consideración que le hemos guardado al Ejército de Nicaragua, del que jamás hemos generalizado cada vez que hemos denunciado conductas impropias o delictivas de algunos de sus miembros.

Ojalá las palabras ofensivas del general Halleslevens contra los denunciantes y contra los medios, sean un hecho aislado de los que contribuyeron con su discurso, y no un alineamiento político con la estrategia de los que quieren acabar en Nicaragua con la libertad de información.

Si llegara a suceder esto último, tendríamos que lamentar una vez más el haber tenido la oportunidad de poseer de manera sostenida unas fuerzas armadas profesionales, y que la ciudadanía nicaragüense tenga que obrar en consecuencia.