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Casi quinientas personas reportadas como desaparecidas en los primeros 180 días del año causan preocupación a las autoridades policiales del país, y aunque datos de la Policía Nacional señalan que 365 de esas personas fueron encontradas, todavía resulta un misterio el destino de otras 137, por lo que se mantiene una investigación constante para determinar su ubicación.

En el primer semestre de 2012 se reportaron 493 personas de-saparecidas, de las cuales 356 ya están de nuevo en sus hogares, pero 137 aún no aparecen.

Pero las desapariciones han  sido cifras que han venido creciendo cada año, lo que constituye una preocupación para las autoridades policiales sobre el destino de estas personas, de cuyo paradero nada se sabe.

Y las historias son muchas y cubren todos los estratos.

Un relato
En 2009 una jovencita salió en kayak con un acompañante a navegar por la Laguna de Apoyo y solo apareció la embarcación; también ese año alguien se lanzó al cráter del Volcán Masaya pero en el fondo únicamente se encontró un zapato y documentación del individuo; también el caso de un camionero que iba en un viaje a Honduras, pero no se supo más de su paradero.

“Yo sé que mi hija no se ahogó”, presiente Irene del Socorro Potosme, quien a pesar de haber pasado dos años y medio del incidente ocurrido el 28 de diciembre de 2009, aún tiene la esperanza de volver a ver a Gabriela Alejandra Hernández Potosme, su hija de 18 años.

Las autoridades la dan por ahogada en las gélidas aguas de la Laguna de Apoyo, que guarda el secreto de lo sucedido a la simpática joven y su acompañante Axel Antonio Orellana.

“Salió con un grupo de gente, algunos de ellos extranjeros, y los familiares de un supuesto novio que yo no conocía, que según dicen, vivía en Honduras y trabaja en un call center”, narra la madre, y cuya teoría es que se la llevaron y no la dejan comunicarse con su familia. Esto porque a ella le parece inverosímil que se montó en el kayak, pues no sabía nadar y por eso le tenía terror al agua. Por otra parte, apareció una foto de él (Orellana) en el Facebook luego de su desaparición.

Sobre esta historia el expediente dicta que ambos jóvenes salieron del restaurante Monkey a las 10 de la mañana, y hay testigos que los vieron a las tres de la tarde en una de las orillas de la laguna, pero fue hasta las cinco de la tarde que apareció la embarcación flotando sin sus ocupantes.

Buzos de la Marina de Guerra y personal de la Cruz Roja participaron en la búsqueda, incluso en las cuevas donde dicen que la gente queda atrapada, pero todo fue infructuoso. Incluso, uno de ellos casi perece por falta de oxígeno en el tanque. Según los lugareños, en esa laguna los cuerpos de los ahogados nunca flotan por la baja temperatura de sus aguas.

No se sabe nada de ellos
Otro misterio fue el de un supuesto suicida que el 17 de septiembre de 2010 se lanzó al cráter del Volcán Masaya. Se encontraron un par de zapatos, un celular y un documento, pero el cuerpo de José René Morales Guzmán nunca fue encontrado. Una de las teorías es que tenía problemas y simuló su muerte para desaparecer, aunque las autoridades sostienen la posibilidad de que, a pesar de la considerable distancia entre la orilla del cráter y la fumarola del mismo, aunque improbable, el cuerpo pudo haber llegado a la lava y desintegrarse.

También se conoció el caso del transportista de carga centroamericana Víctor Manuel Narváez, de 47 años de edad, quien salió con su camión azul marca Freightliner, placas M-123748, y no se supo más de él.

Su mamá, Blanca Rosa Narváez hizo la denuncia en el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos por la falta de acción de la Dirección de Protección a Nacionales, del Ministerio de Relaciones Exteriores, y también en la Interpol interpuso la denuncia de su desaparición.

Narváez señaló que cuando su hijo salía de viaje tenía constante comunicación telefónica; sin embargo, desde su última salida el cinco de septiembre de 2010, con dirección a Honduras, se desconoce el paradero de él y de su camión.

Intentamos comunicarnos telefónicamente con los familiares para conocer si habían tenido información en el último mes, pero nadie contesta ni en el número convencional ni en el celular.

En 2012: 137 personas sin localizarse
El teniente Victoriano Ruiz, jefe de la Sección de Investigación de Delitos Especiales de la Dirección de Auxilio Judicial, comentó que las desapariciones pueden ocurrir por varias razones. En primer lugar la vagancia, seguido de accidentes, posibilidad de haber sido víctima de homicidio o delitos sexuales, y la trata de personas.

“La mayoría aparecen el mismo día o en la misma semana, y casi siempre es porque se quedaron en casa de amistades, porque andaban de parranda, que la muchacha se fue con el novio, o el marido se quedó en la casa de la querida.

Este año solo se reportó una desaparición tras la cual había trata de personas. Ya recuperamos a las jóvenes de 15 años y los implicados fueron condenados”, aseguró el teniente Ruiz.

Indicó que otras causas de de-sapariciones pueden ser accidentes de carretera donde la persona no portaba identificación, o que de camino a su casa fue víctima de la delincuencia y no se supo más.

“Se lleva un control de las denuncias, pero no se puede reflejar en cifras la cantidad real de personas que aparecen. Sucede que los denunciantes no siempre llaman para decir que localizaron a la persona buscada”, alegó el teniente Ruiz.

Datos de la Policía Nacional señalan que el 95% de las personas reportadas como desaparecidas en las estaciones policiales son encontradas antes de las 72 horas.

La denuncia
Una de las recomendaciones es que antes de denunciar es preferible agotar las posibilidades, preguntando si el “desaparecido” está en casa de algún familiar, con amistades, o si no ha salido de su centro de trabajo.

Si la persona no se localiza hay que poner la denuncia preferiblemente en el Departamento de Investigación de Delitos Especiales, Managua, ubicado en la  Colonia Oscar Pérez Cassar, costado noreste del Hospital Militar “Alejandro Dávila Bolaños” a los teléfonos 2222-6211 y 2222-5888. También la persona interesada puede ingresar a la página http://www.latinoamericanosdesaparecidos.org/nicaragua

Presentando una foto reciente, la denuncia puede interponerse en cualquier momento, principalmente si se trata de un niño, niña o adolescente. No hay plazos para ello pues una persona secuestrada o víctima de trata de personas en 48 o en 72 horas, puede haber sido trasladada fuera del país.

Entonces, la Policía Nacional realiza gestiones en Cruz Roja, los Bomberos, hospitales, y si son niños o niñas en el Ministerio de la Familia. A su vez, los datos son circulados a las diferentes delegaciones policiales y sus patrullas. Cuando si se sabe que la persona fue sacada del país se contacta a la Interpol para obtener información.

Regresaron

Álvaro Osorio, delegado de Managua de la Procuraduría en Defensa de los Derechos Humanos, PDDH, nos confió que entre sus denuncias de este año tienen la desaparición de cinco mayores de edad, entre estos Brenda Isabel Duarte, Ernesto Duarte, Mauricio Santiago Solís, Luis Alberto Solís Navarrete y Gabriel Benito Zúñiga.

En mayo fue puesta la denuncia en la Dirección de Auxilio Judicial, por supuesta trata de personas pues fueron llevados a trabajar a Guatemala y no sabían nada de ellos. El Nuevo Diario buscó a los familiares en el barrio Milagro de Dios, pero la sorpresa fue que los desaparecidos habían regresado.

Brenda Duarte y Luis Alberto Solís narraron que un tipo que conocieron en las cercanías de El Zumen los llevó a Guatemala con engaños, prometiéndoles un trabajo agrícola cerca de la ciudad capital y que ganarían el equivalente a 8,000 córdobas.

“Pero nos llevaron a 80 kilómetros al interior, donde solo se escuchaba el aullar de los monos. El propietario de la finca nos dijo que nos habían engañado, que el pago no era lo que nos dijeron. Ahí estábamos 15 nicaragüenses. Después de un mes y seis días nos regresamos a Nicaragua solo con 3,000 córdobas”, aseguró Solís.

Gonzalo Carrión, Director del área Jurídica del Cenidh, mencionó que las desapariciones en el exterior a veces pueden estar vinculadas con la movilidad de las personas a lo interno y al exterior del país. Una de las características de la trata es el “gancho” del empleo y un buen salario, de esa manera se llevan a la gente, pero caen en la explotación laboral o sexual y no les permiten comunicarse con sus familiares, quedando cautivos.