•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

La organización Acción Contra el Hambre, ACH, ejecuta proyectos para preparar a la población vulnerable ante una eventual sequía o inundación.

Estos proyectos consisten en organizarla, capacitarla sobre el cambio climático, proveerlos de semillas y granos básicos, e incluso, emplearlos en labores comunitarias.

ACH trabaja en la Zona Productora de Apante, la zona inundada del lago y el Corredor Seco.

María Elsy Caldera, representante de dicha organización en el departamento de Madriz, el cual es parte del Corredor Seco, señaló que los proyectos en su conjunto buscan dar una atención que no es meramente asistencialista.

Uno de los proyectos conocido como ECHO, y financiado por el Departamento de Ayuda Humanitaria y Protección Civil (con las mismas siglas) de la Unión Europea, tiene un enfoque familiar y se ejecuta en 15 comunidades del municipio de Totogalpa, departamento de Madriz.

Cabras, fácil de criarlas

Por una parte, se da vigilancia nutricional a los niños y niñas menores de cinco años, por lo que a las madres se les entrega una cabra y se les capacita para que sepan cómo preparar los alimentos derivados de ese animal.

Caldera manifestó al respecto, que los alimentos que proporciona la cabra son nutritivos, además que es un animal fácil de criar y alimentar, contrario al caso del cerdo y la vaca.

Por otro lado, el programa trabaja con las cabezas de familia en la creación de bancos comunitarios de semillas y granos, con el objetivo que estén preparadas para los seis meses que llueve y los otros 6 meses que no llueve.

“En Totogalpa damos semillas para solo media manzana porque ahí la gente no tiene tierras, las alquila pagando en efectivo o con parte de su cosecha”, subrayó Caldera.

Manejo de cuencas

Otro proyecto es el conocido como Manejo integral de cuencas, el cual se desarrolla en Totogalpa y Macuelizo, este último en Nueva Segovia.

Caldera explicó que este proyecto conlleva capacitar a la población sobre el cambio climático, capacitarla en el manejo y protección de cuencas, y en emplear a las cabezas de familia en labores comunitarias como construcción de caminos e instalación de viveros, en el período de enero a marzo, que es donde se produce la denominada hambre estacional.

El pago diario por obras comunitarias es de entre 60 y 80 córdobas. No obstante, Caldera aclaró que no se emplean a todos de una sola vez, sino que hacen grupos que trabajan 15 días, en aras de dar oportunidad a todas las familias. Además, priorizan a quienes no tienen tierras.

El tercer proyecto se llama Innovación en Seguridad Alimentaria y Nutricional, y se ejecuta en seis municipios: Somoto, Macuelizo, Mozonte, Totogalpa, San Francisco Libre y Tipitapa.

“Éste consiste en sensibilizar a la población para rescatar las prácticas alimentarias de nuestros ancestros”, apuntó la representante de ACH.

Las personas beneficiadas con el proyecto ECHO son 3,200 (450 familias); con el proyecto “Manejo integral de cuencas” 5,000 (1,080 familias), y con el proyecto Innovación SANG 5,200 familias.

Según un estudio de ACH sobre la situación alimentaria en Nicaragua en el primer semestre de 2011, uno de los “mecanismos comunitarios” para adaptarse al hambre estacional que se registra de enero a marzo, e incluso hasta junio, es la compra de alimentos.

"Mecanismos internos"

Sin embargo, las familias que no tienen dinero recurren a “mecanismos internos”, como la reducción de raciones de comidas, el consumo de alimentos sustitutos más baratos y de menor calidad, y el consumo de las pocas semillas que tenían destinada para la siembra de primera.

Además, “las familias comienzan a migrar a otros lugares (dentro y fuera del país) en busca de trabajo para poder solventar la carencia de alimentos y dinero en efectivo”.