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En política, Dionisio Marenco es un realista. Un pragmático. Es y se define como una persona del núcleo más cercano a Daniel Ortega, Pesidente de la República, a pesar del distanciamiento de este año. No es un disidente ni pretende serlo. Cree en la disciplina del partido y en el trabajo político que Daniel Ortega ha hecho durante los últimos 16 años. “Daniel sostuvo la bandera rojinegra cuando el barco se hundió”, afirmó.

Nicho Marenco también recuerda que, en ese momento, él se quedó a su lado, “cuando la Secretaría era una casa de fantasmas”. Amarró el pacto con Arnoldo Alemán, mediante el cual se consiguió el techo del 35 por ciento, vital para la victoria sandinista de 2006. Rescató la Alcaldía de Managua a favor del FSLN cuando, en sus palabras, “era un reducto de Herty Lewites”.

Por eso no comprende los ataques en su contra. Que Rosario Murillo le llame traidor. “Hago bien las cosas”, dice Marenco, “¡Y se arrechan!”

¿Está sofocada la crisis interna en la Alcaldía? La impresión es que lo querían destituir.

Darle tal vez el carácter de una crisis extrema, a lo que ocurrió, no sería la manera objetiva de verlo. Lo que ocurrió fue una desavenencia de criterio en un cuerpo legislativo como el Consejo Municipal, donde la bancada del Frente no actuó correctamente. Lo lógico es una consulta y ponerse de acuerdo. Y desde el punto de vista disciplinario de un partido revolucionario, de carácter leninista, pues hay un principio muy simple que se llama Centralismo Democrático: se discute, se llega a un consenso y la decisión la acata todo el mundo.

Yo he estado sometido a ese principio y disciplina, voluntariamente. Y aquí no se cumplió. Nueve de los diez concejales sandinistas no estaban de acuerdo con la postulación del candidato Edgardo Cuarezma. Sin embargo, lo quisieron imponer, y me pareció a mí que era un atropello y se dividió la votación sandinista, y escogimos a otro compañero que es sandinista. Por esa razón yo me molesté mucho cuando me dieron el calificativo de traidor, porque ni estaba yo violentando las formas de mi propio partido, ni estaba escogiendo a un candidato extraño, ni me estaba yendo a otra organización, ni estaba conspirando contra mi propia organización. Eso me pareció incorrecto. Y después, cuando amenazaron a la familia del compañero Orochena, me indigné como persona.

¿Por qué le querían imponer a ese concejal?

Yo creo que hay una tendencia ahorita en el Frente, que yo creo que es muy peligrosa, a no discutir, sino a imponer las cosas. ¿Por qué razón está actuando así Daniel o será influencia de la primera dama o ambos actúan de esa manera? No lo sé. Pero sí siento que no hay mecanismos ni centros de discusión donde podás opinar, más bien veo yo que nadie quiere decir nada, todo el mundo anda como escondido, al que opina hasta lo destituyen de su cargo, y eso no abona a crear un partido fuerte, que se basa en la unión de voluntades, por el cual podés llegar a dar tu vida. El Frente siempre fue una organización pequeña y todos íbamos voluntariamente a misiones que implicaban tu propia vida. ¿Y qué más garantías tenés de que estás decidido a hacer algo? Ahora siento yo que hay cierta centralización de decisiones que no le va a hacer bien al Frente.

¿Tiene usted planteado un conflicto con Rosario Murillo o con Daniel Ortega?

Lo que pasó aquí (en la Alcaldía) lo dirigió ella: ella fue la que reunió a los concejales, ella fue la que dijo todo lo que dijo, tengo casi palabra por palabra lo que hablaron allí, y ella dirigió toda la operación. Yo quisiera creer que él no tuvo nada que ver, porque le resultaba mucho más fácil agarrar un teléfono y llamarme, decirme su opinión, por qué quería colocar a fulano, y a lo mejor me convence, con gusto, no hay ningún problema. No sé por qué razón no me llamaron.

Usted ha sido un asesor personal y un amigo leal de Daniel Ortega en los últimos treinta años por lo menos, ¿por qué de pronto no hay esa comunicación y confianza entre ambos?

No sé, parece que se molestó un poco con algunas declaraciones que di sobre la Casa Presidencial y sobre la fuente esa que botaron en la Plaza de la Revolución, y a lo mejor eso ha minado un poco la relación, lo cual no debería ser, porque yo las di con buen ánimo, no lo hice por destruir ni hacerle daño a él ni a nadie. Sino porque me parecían cosas que no estaban correctas, y yo creo que es obligación de uno a un amigo decirle las cosas, porque si tenés un amigo que no te dice que hay un hoyo enfrente y que te vas a ir dentro del hoyo, no creo que se llame tu amigo.

Esta operación que había para imponerle gente en la Alcaldía y hasta para destituirlo, para muchos revela las contradicciones internas que hay en el Frente Sandinista...

Yo no sé si me querían destituir, lo que sé es que me querían poner a alguien con quien yo no me siento confortable en la vicealcaldía. Yo espero que haya sido un error de administración de la bancada sandinista, por lo menos me dijo eso en la última sesión Cuarezma. Elegimos bien a Chico Pérez como secretario, a mí ni siquiera me preguntaron a quien quería yo. Chico Pérez me parece un buen compañero, sandinista, militante, trabaja en los barrios, somos amigos y no tuve ninguna objeción en apoyarlo.

Problema real no hay, lo que hubo fue un acto de imposición que yo no acepté, y eso fue lo que originó la crisis.


“¿Por qué me excluyen?”

Alejandro Martínez Cuenca, un sandinista destacado decía: “Nicho simboliza el descontento dentro del Frente Sandinista”. ¿Lo ve así?


Yo creo que Dora María tiene razón: el FSLN de la Dirección Nacional Ordene, de las cuatro letras, del himno, ya no existe. Ahora la pregunta de los cincuenta mil pesos es qué partido viene ahora. ¿Podrá Daniel reorganizar las viejas estructuras con los viejos ideales sandinistas en un mundo globalizado, sin un bloque socialista con un resurgimiento de una izquierda con muchos matices en América Latina?

Una izquierda que en Chávez tiene un potencial económico salvaje, primera vez en la historia que los revolucionarios tienen dinero. Tenés un mundo entero que cambió. Tenés a un presidente de centro izquierda en Guatemala, algo inconcebible hace diez años, tenés a un presidente de Honduras que viene a celebrar el 19 de Julio, a un presidente panameño amigo de Nicaragua, que llegó al Frente Sur de quince años, Martín Torrijos. Tenés a un FMLN aliándose con gente que no es de sus filas y con gran posibilidad de ganar las elecciones en El Salvador.

Lo mínimo que podemos hacer en Nicaragua es tratar de abonar a que estas fuerzas se consoliden y tratar de unir todas las fuerzas del sandinismo para tratar de sumar. Si vos te cerrás y decís no: yo soy el dueño de este partido porque yo sostuve la bandera y nadie más me puede discutir nada, lo que vas a hacer es aislarte, separarte del oxígeno natural de la sociedad, y en lugar de ganar adeptos, vas a perderlos.

En política vos tenés los tuyos, los del adversario, y los que no están con nadie, que en Nicaragua son la gran mayoría. Por lo tanto, un partido que tiene 38 puntos, yo creo que su labor natural debería ser sumar puntos hasta llegar a unos 45, y si es posible arriba de cincuenta, excelente.

Si tu política va en la dirección de agregar puntos, sería excelente. Si tu política, no va en la dirección de sumar, vos estás equivocado. Y ese no es un problema ideológico, es un problema de elemental práctica política.

¿Hay un legítimo descontento por esta cerrazón de los círculos en el FSLN?

En Managua hay descontento porque hay mucha gente que se siente excluida. Tan sencillo como no tomarte en cuenta. Tan sencillo como que soy el alcalde, y para elegir al secretario del Concejo, ¿qué les costaba llamarme por teléfono y decirme que tienen la propuesto de Chico Pérez, a quien yo le doy mi voto porque tenemos buenas relaciones? ¿Por qué me excluyen? ¿Será que me quieren sacar? Sería un error, porque estarías restando un voto del 38 por ciento. Y vos deberías buscar un poco más.

Hablan de corrientes, eso no existe. Yo soy un hombre del partido, un hombre que quedó en el núcleo más central y más abandonado de la humanidad, que fue esa noche triste cuando perdimos las elecciones. Y a mí que no me vengan con cuentos nadie, porque yo viví allí en medio de la soledad de la derrota, 16 años, nadie daba un peso por nosotros.

Ahora en la Secretaría del Frente no podés ni parquearte, en aquellos tiempos podías entrar en un bus si querías porque no había nadie.

Yo creo también que a Daniel le ha tocado un año muy difícil, muchos huracanes, muchas lluvias, muchos problemas, y eso no lo ha dejado estabilizar el barco, ha tenido que lidiar con circunstancias muy complejas.

La crisis energética es completamente heredada, y si no ha sido por el apoyo de Chávez, quien estuviese gobernando sin ese apoyo, tendría una catástrofe total.

¿Cuándo es que Rosario Murillo adquiere un papel tan preponderante en el Frente Sandinista?

Yo creo que en la campaña presidencial. Durante el gobierno sandinista no recuerdo que tuviera ese papel, ni en los años que estuvimos en la llanura. Revisá tu archivo gráfico, y ve si encontrás alguna foto de ella. No la vas a encontrar. Eso ocurre en esta campaña, jugó un papel preponderante, le dio un toque distinto a la campaña, alegre, innovativo. Pero hay que tener mucho cuidado en ese análisis porque te podés engañar también. Éste es el año en que el Frente ha tenido menor número de votos. Y obviamente vos ganás en tanto tu adversario está dividido. Es como mi caso, yo gano aquí porque tengo dos adversarios divididos: Pedro Joaquín Chamorro y Alejandro Fiallos. Si sumo sus votos, yo nunca gano, no gano ni un solo distrito.

¿Usted cree que Alexis renuncia porque de verdad es el designado por el Frente para ser candidato a alcalde de Managua o porque querían ocupar esa plaza con Cuarezma?

¿O por una combinación de las dos? (ríe) Cuando Alexis se va, él me dice que lo nombraron Daniel y la Rosario, eso me dijo aquí donde estamos sentados. No creo que él sea mentiroso, que él solo haya inventado la historia de que es el candidato. Yo sí creo que eso le dijeron a él. Si eso será la realidad en cinco meses, no te lo podría decir. Como están las cosas, yo creo que sí valdría la pena intentar una consulta, porque si no, el riesgo de ir contra un candidato muy fuerte de la derecha o de la oposición, aumenta en mucho la posibilidad de perder la alcaldía. Y la gente nos está aprobando bien en las encuestas, ha dicho que en la Alcaldía de Managua hemos hecho nuestro trabajo con honradez, hemos alfabetizado y titulado tierras. Si me quisieran quitar, no comprendería entonces por qué me quieren quitar.

Es lo que nadie entiende, ¿por qué lo quieren quitar si usted vino acá a demostrar que el FSLN es una opción política válida?

Además, me mandaron aquí cuando esto era un reducto de Herty Lewites. Aquí sentado en esta silla le dije: ‘Herty, ¿pero qué te pasa? ¿por qué te estás peleando con Daniel, si es tu hermano del alma? Herty Lewites era más cercano a Daniel Ortega que yo. Era íntimo amigo de ellos, el doble, el triple que yo. “Es que Daniel no quiere hablar conmigo”, me dijo Herty. Hablé con Daniel y me dijo que ya Herty estaba en otra cosa, ya sospechaba --como efectivamente fue-- que Herty estaba tramando su propia cosa. Yo vengo aquí, recupero al Frente lo que supuestamente Herty había rechazado: la bandera rojinegra en la Alcaldía de Managua. El que dude de que yo era sandinista cuando yo llegué aquí, solamente que me pinte la bandera en la frente. Ahora, hago las cosas bien... ¡Y se arrechan! Estoy como la gata angora.

MAÑANA:

“Una inteligencia grande de Daniel sería buscar él su propio sucesor”