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La supuesta compañía canadiense Iastra Development, que asegura por internet que emprenderá el proyecto turístico El Gigante, en el área costera de Playa Amarillo, viene vendiéndole a sus potenciales socios e inversionistas que contempla una inversión en dos etapas de hasta 275 millones de dólares, en las cuales hasta incluye la construcción de un aeropuerto.

Lo curioso es que ni las autoridades del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales,  Marena, ni del Instituto Nicaragüense de Turismo, Intur, conocen tal proyecto, que se oferta en la web bajo el nombre “El Gigante Resort Development”. Según éste, el  ambicioso proyecto turístico comprendería 538.5 manzanas, que incluirían la codiciada franja costera de Playa Amarillo, ubicada en el litoral Pacífico del municipio de Tola y sus áreas aledañas.

En una primera etapa se habla de invertir 25 millones de dólares, y en la segunda fase 250 millones.

 En la página web, se anuncia que Desarrollos Iastra Development pretende construir un complejo turístico 5 Estrellas al estilo de los ofertados en las costas de Hawaii y se detalla que el precio bruto de las tierras es de 17 millones 210 mil dólares, asignándole un valor de 31 mil 959.15 dólares a cada manzana. El canadiense Alexander Thorn, quien al ser abordado por El Nuevo Diario confirmó ser el presidente de Iastra, aseguró que debido a los litigios con las tierras de Amarillo, el proyecto se estancó, y al preguntársele si Iastra había realmente adquirido las tierras tal y como se asegura en internet, respondió que no, pero inexplicablemente mantiene la oferta en la web.

También aseguró que no ha tenido ningún tipo de problemas con nadie por mantener la información del proyecto y que de esto habló hasta con magistrados del Poder Judicial, pero no detalló nombres.

Lo invitó a invertir, pero le resultó sospechoso

Sin embargo al salir a luz la publicación de la venta de Playa Amarillo, en END, el pasado lunes, varios rivenses identificaron al canadiense, quien se les presentó como un inversionista mundial y los invitaba a hacer negocios lucrativos con él.

Uno de los primeros en ser contactado por Thorn, fue César Trinidad Ibarra --quien mantiene una disputa de 37 manzanas costeras de Playa Amarillo con el granadino Bayardo Argüello--, con la oferta de incorporarlo como socio de Iastra Development, a cambio de la propiedad. Además, le ofreció un salario mensual de 3 mil dólares.

Para Ibarra, Thorn, supuesto inversionista canadiense, “no es más que un estafador”, ya que le indicó que para cerrar el negocio, el nicaragüense tendría que viajar hasta los Emiratos Árabes para firmar un contrato de afiliación (a Iastra) en Dubai.

“Allí me dijo que me reuniría con los inversionistas que invertirían los primeros 25 millones de dólares del proyecto y (todo aquello) lo noté bastante extraño”, dijo.

A  los pocos días, Ibarra aseguró que se enteró a través de internet que Thorn posee dos identidades, siendo la otra Naujoks Alexander, tal y como se refleja en su pasaporte canadiense  número QC3112277. Esta persona presuntamente enfrenta problemas judiciales en Estados Unidos, por lo que rompió relaciones con él, por considerarlo sospechoso.

Le propuso negocio eólico 

Por su parte, el productor de plátanos de San Jorge, Rodolfo Ampié, aseguró que Thorn también lo buscó para que se asociara a Iastra, y se le presentó como el presidente de una compañía de presencia mundial, “que buscaba cómo invertir en Nicaragua un mil millones de dólares en proyectos turísticos, minería y de energía eólica, por lo que se interesó en la propiedad que tengo frente al Lago Cocibolca”, señaló el también exdirigente de la Resistencia.

Según Ampié, el canadiense le propuso que le vendiera la propiedad a Iastra para invertir en un parque eólico,

“pero me instó a que me afiliara para ser socio de Iastra en Nicaragua, aportando un capital de 300 mil dólares y que si no tenía el dinero, la propiedad podría responder como parte de este capital, que me sería devuelto en tres años”, destacó. Ampié aseguró que Thorn también le manifestó que ganaría un salario anual de cien mil dólares, y a diferencia de Ibarra, a él le propuso viajar a las Islas Turcas y Caicos,

ubicadas en el Mar Caribe, para que allí firmara el contrato de asociación y el de compra-venta de la propiedad.

Convencido, Ampié se trasladó a esas islas, sin lograr encontrarse con el supuesto inversionista que lo esperaba en un hotel, y al regresar al país más bien dijo que le entregó 500 dólares al canadiense en calidad de préstamo, y al final cortó las relaciones con él porque se negó a pagarle los gastos ocasionados por el viaje y hasta el dinero que le prestó, por tanto

Ampié presentó un cobro judicial contra el canadiense, en el Juzgado de Distrito Civil de Rivas.    

Según Ampié, la familia Pérez, propietaria de una finca aledaña a la suya, también fue acechada por el canadiense, pero aseguró que los integrantes de esa familia le cerraron las puertas a Thron.

Finalmente, recomendó a las autoridades indagar con la interpol y el FBI sobre la situación legal y movimientos de este supuesto inversionista.