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Colaboración

Rolando Miranda Padilla, originario de León y devoto de Nuestra Señora de los Ángeles o “La Negrita”, como la llaman en Costa Rica, tiene 45 años de organizar año con año una romería desde Nicaragua y lleva hasta Cartago, antigua capital tica, a feligreses leoneses, así como de Catarina y Monimbó, Masaya.

Para Olivia Miranda, hermana de Rolando, sus 77 años no son obstáculo para hacer el largo peregrinaje en honor de la Virgen. “Soy una ferviente creyente en la Virgen de La Merced, patroncita de León, y de Nuestra Señora de los Ángeles, de Cartago. Uno viene aquí no por negocio, porque mi hermano organiza los viajes de la manera que salga más cómodo económicamente para los romeristas. A lo que venimos en esta romería es a ganar la gracia de la Virgencita”, dice Olivia.

La excursión que organiza Miranda hace una estación en el puerto de la provincia de Puntarenas, donde los feligreses se dan un refrescante chapuzón, para luego dirigirse a San José Centro, donde se hospedan por costumbre en el Gran Hotel Imperial, contiguo al Mercado Central, en la Calle 8.

El 2 de agosto, día de la efemérides, el bus los traslada a la Basílica de la vieja metrópoli, donde escuchan la misa solemne, para luego trasladarse al hotel. El día 3 vuelven a la Basílica para la misa campal y luego se procede al traslado de la Virgen a las ruinas de la antigua Catedral de la ciudad, destruida por un terremoto en 1910.

Este es un día muy colorido porque los agricultores cartagineses llevan sus maquinarias de labor y sus cosechas de temporada, con las que adornan las calles en el recorrido de la Virgen hasta las ruinas.

Mercedes Olivas es otra leonesa con diez años de peregrinar en honor a la patrona de Costa Rica. “Todo estuvo muy ordenado, muy bonito, como todos los años. Aunque aquí la comida es tres veces más cara que en Nicaragua. Le hemos pedido a la Virgen por el bien de los dos países”, dice mientras viaja de regreso a San José.

Gran tradición

Año con año, cientos de miles de fieles visitan durante los primeros días de agosto la Basílica donde está Nuestra Señora de los Ángeles, que según la tradición se le apareció a una humilde campesina en una piedra en 1635. Los penitentes llegan hasta Cartago --situada a 23 kilómetros de San José--, en buses procedentes de Panamá y del resto de Centroamérica.

El 2 de agosto es declarado feriado nacional y es aprovechado por multitudes de jóvenes y adultos que acuden a pie de todos los rincones del país, en la tradicional “romería”, que culmina en la Basílica de la Ciudad de las Brumas, como también es conocida Cartago.

La iglesia Católica costarricense afirma que alrededor de dos millones y medio de personas de todos los rincones del país llegan a Cartago, y es considerada la cuarta procesión más grande del mundo católico, solo superada por las romerías a la Virgen de Guadalupe, en México; la de la Virgen de Aparecida en Brasil, y Nuestra Señora de Luján, en Argentina.