•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

La vida es un milagro de Dios que se repite día a día. Todas las mañanas cuando despertamos experimentamos el milagro de la resurrección.

A veces el agobio que producen problemas cotidianos de todo tipo, el dolor del alma causado por agresiones, infidelidades, rencores, etc., que generalmente es más fuerte que el corporal, en tanto, el dolor del alma abre heridas que a diferencia de las corporales no cicatrizan fácilmente.

Las angustias y los miedos ante la gama de incertidumbres que enfrentamos nos inducen y conducen a estados depresivos que nos hacen perder de vista que somos un milagro de Dios, y nos refugiamos en alcohol, drogas ilegales y legales, etc...

Esta situación no es ajena a mi vida, yo fui esclavo del alcohol y las drogas legales o psicotrópicos. Por mucho tiempo tuve una conducta, según yo, de bebedor social; sin embargo, a la muerte de mí único hijo varón a la edad de 20 años, ante la incapacidad espiritual y emocional de enfrentar el dolor indescriptible por el fallecimiento de una de las personas que más he amado en esta tierra, quise poner distancia a la realidad, y el vehículo que fallidamente utilicé para ello fue el alcohol y las drogas legales.

Montarme en el vehículo del alcohol y las drogas legales agudizó el estado depresivo, y el dolor adquirió niveles de amargura que me llevaron a la conclusión que la única salida era dejar de existir porque la vida en esas circunstancias no tenía ningún sentido. Acaricié la idea del suicidio, como la única opción para librarme del dolor, la depresión y la amargura.

Toda mi infancia y adolescencia estudié en colegio católico, y una de las enseñanzas que asimilé fue, que la vida la da Dios y nosotros no tenemos derecho a quitárnosla. Esta idea se oponía a la otra, que me decía que la única opción era quitarme la vida.

Un día del año 2002, en horas de la madrugada, en una esquina de Managua tuve un encuentro personal con Dios, y por su gracia, misericordia y compasión aquí estoy con vida abundante, con salud, con gozo, paz en mi corazón: “Las cadenas que me mantenían aprisionado al alcoholismo y a la droga legal se rompieron”. Para honra y gloria de Cristo Jesús, soy libre.

Queridos amigos y amigas, la vida es un milagro que se expresa todos los días en ese resucitar por la mañana. Dios dice que todos los días, sus gracias y sus misericordias nuevas son. Él nos invita a caminar con nuestra mirada puesta en el presente y no en el pasado.

Él quiere que todos los días nos reinventemos con lucidez a cada paso del camino que conduce hacia el futuro, por ello nos dice: “No se adapten a las cosas de este mundo, transfórmense mediante la renovación del entendimiento, y conocerán la agradable y perfecta voluntad de Dios para sus vidas”; Romanos 12:2.

Queridos amigos y amigas, la solución es Cristo Jesús, si han probado diversas opciones y ninguna les ha dado resultado, prueben a Jesucristo, díganle: “Jesús mío te invito a entrar y vivir en mi corazón, yo te acepto como mi Señor, salvador y sanador”. Si usted repite esta sencilla oración, será nueva criatura, apreciará y disfrutará el milagro de la vida diaria. Garantizado.

 

Para más información sobre El Taller del Maestro, puede escribirnos al correo electrónico: crecetdm@gmail.com .