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  • AFP

El nicaragüense Osmar Bravo se despidió este sábado, triste y enojado, del boxeo de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, tras perder su combate de los 81 kilos contra el más experimentado ucraniano Oleksandr Gvozdyk, con recuento de 18 golpes a 6.

Bravo se portó valiente ante un adversario que le superaba en estatura, alcance, boxeo y experiencia, y que dominó la pelea a su antojo para llevarse amplio los tres asaltos.

“Sí, tiene más boxeo, más experiencia y todo lo que quieras, pero no me gusta perder, me enoja cuando pierdo. Creo que podría haber hecho más”, dijo a la AFP, Bravo, un carpintero ebanista de 28 años, que comenzó a practicar el boxeo hace solo cinco años.

Bravo le dio a Nicaragua la segunda victoria en la historia del boxeo de Juegos Olímpicos, al derrotar en primera ronda 16-11 al montenegrino Bosko Draskovic, medallista mundial, para sellar pasaje a octavos de final de los pesos semipesados.

“Me veía con posibilidades de ganar una medalla, pero no pude hacer mi boxeo”, se lamentó el púgil oriundo de un poblado rural montañoso de la zona de la Región Autónoma Atlántico Sur, RAAS.

Un héroe del pueblo

Pese a la derrota, “El Carpintero” Bravo se ha convertido en un héroe en su pueblo natal, donde los vecinos tiraron voladores y festejaron con alegría su única victoria en este torneo.

“¿Ahora qué le digo yo a la gente de mi pueblo?”, se lamentó el boxeador que consiguió su clasificación a estos Juegos Olímpicos, al ganar medalla de bronce en el Preolímpico de Brasil, en abril pasado.

“Pero nada, ahora lo que toca es prepararme más, para los Centroamericanos del año que viene, en mi país. Ahí te aseguro que voy a salir campeón”, subrayó Bravo, que a partir de ahora ya no tendrá que entrenar golpeando el asiento de motocicleta que rellenó con aserrín.

“Tendrá su ayuda. Para entrenar y para mejorar su tallercito de ebanistería. El comandante Daniel (Ortega) y el Gobierno tendrán en cuenta su sacrificio”, expresó a la AFP, Emmet Lang Salmerón, presidente del Comité Olímpico de Nicaragua, quien acudió a felicitar a Bravo por su gran demostración de coraje.

El triunfo sobre Bravo le abrió al ucraniano Gvozdyk el camino a cuartos de final, donde chocará por el pase a semifinales con el argelino Abdelhafid Benchabla, ganador ante el alemán Enrico Kolling por 12-9.