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A principios de agosto, los católicos de Costa Rica estuvieron en el epicentro de una fiesta religiosa en celebración de la Virgen de los Ángeles, patrona del país. Año con año cientos de miles de fieles visitan durante los primeros días de agosto la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, en la ciudad colonial de Cartago, antigua capital del país.

Pero el fervor religioso por esta pequeña imagen de piedra o “La Negrita” como la llaman cariñosamente los costarricenses, trasciende las fronteras del país vecino del sur.

Cada año, llegan hasta Cartago –situada a 23 kilómetros de San José-, buses de Panamá y del resto de Centroamérica a las celebraciones en honor a La Negrita. De Nicaragua arriban excursiones de devotos de esta imagen que según la tradición apareció a una humilde campesina en una piedra en 1635, hace 377 años.

Un peregrinaje nica de 45 años
Don Rolando Miranda Padilla, originario de León y ferviente devoto de Nuestra Señora de los Ángeles, tiene 45 años de organizar año con año una romería desde Nicaragua, y en bus lleva hasta Cartago a feligreses leoneses y de los municipios de Catarina y Monimbó de Masaya.

Para doña Olivia Miranda, hermana de don Rolando, sus 77 años de vida no son obstáculo para hacer el largo peregrinaje en honor de la Virgen. “Soy una ferviente creyente de la Virge de La Merced, patroncita de León, y de Nuestra Señora de los Ángeles de Cartago.  Uno viene aquí no por negocio, porque mi hermano organiza los viajes de la manera que salga más cómoda económicamente para los viajeros. A lo que venimos en esta romería es  a ganar la gracia de la virgencita”, dice doña Olivia.

La excursión que organiza don Rolando Miranda hace una estación en el puerto de la provincia de Puntarenas, donde los feligreses se dan un refrescante chapuzón, para luego dirigirse a San José Centro, donde se hospedan por costumbre en el Gran Hotel Imperial, contiguo al Mercado Central en la calle 8. Regresan a Nicaragua el 4 de agosto.

El 2 de agosto, día de la efeméride, el bus los traslada a la Basílica de la Vieja Metrópoli, donde escuchan la Misa Solemne, para luego trasladarse al hotel. El día 3 vuelven a la Basílica para la Misa Campal que precede al traslado de la Virgen a las ruinas de la antigua Catedral de la ciudad, destruida por el terremoto de 1910.

Este es un día muy colorido porque los agricultores cartagineses llevan sus maquinarias de labor y sus cosechas de temporada, con las que adornan las calles en el recorrido de la virgen hasta las ruinas.

Doña Mercedes Olivas Morales es otra leonesa con diez años de peregrinar en honor de la patrona de Costa Rica. “Todo estuvo muy ordenado, muy bonito, como todos los años. Aunque aquí, la comida es tres veces más cara que en Nicaragua. Le hemos pedido a la virgen por el bien de los dos países” dice, mientras viaja de regreso a San José luego de asistir a la Misa Solemne.

Romería que mueve a más de dos millones

El 2 de agosto es declarado feriado nacional con goce de salario, y es aprovechada por multitudes de jóvenes y adultos que acuden a pie de todos los rincones del país en la tradicional  “Romería”,  que culmina en la Basílica de la Ciudad de las Brumas, como también es conocida Cartago.

La Iglesia Católica costarricense afirma que alrededor de dos millones y medio de personas de todos los rincones del país llegan a Cartago a la romería,  considerada la cuarta procesión más multitudinaria del mundo católico, sólo superada por la romería a la virgen de Guadalupe en México, la de la Aparecida en Brasil; y Nuestra Señora de Luján en Argentina.