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Parte de la jefatura de la Policía Nacional atendió ayer la denuncia de Lisseth Sequeira, tras la agresión sufrida el pasado domingo por sujetos que la metieron a un carro y la obligaron a permanecer agachada, por lo cual perdió a su hijo de ocho semanas de gestación.

En la jefatura de la PN estuvieron presentes la comisionada mayor Erlinda Castillo, jefa de la Comisaría de la Mujer, y la comisionada mayor Carolina Torres, jefa de la dirección de Asuntos Internos, entre otros, quienes aseguraron que se harán las indagaciones del caso.

Hoy, Sequeira será valorada por el Instituto de Medicina Legal y se realizará un retrato hablado de los agresores, a quienes la afectada dijo poder describir, algo que ayer no pudo realizar por su delicado estado de salud, que hizo que perdiera el sentido momentáneamente en las instalaciones policiales.

A pesar de haber sido recibida, Sequeira dijo tener poca confianza en la Policía, ya que desde el primer ataque el 19 de julio, cuando se mantenían en protesta frente al Consejo Supremo Electoral, no hubo protección por los agentes que estaban frente a ellos.

“Hablan de una ley para proteger a la mujer, pero veo que no sirve para nada. No hay confiabilidad. La primera vez me golpearon en mi rostro, y ahora fue personal hasta matar a mi hijo”, dijo con la voz entrecortada.

Consideró lamentable que tuvieran que transcurrir cuatro días para que pudieran tomarle la declaración de los hechos ocurridos el domingo, cuando (así) en su estado de embarazo, fue secuestrada y agredida por demandar cambios en el CSE. Menciona que intentó denunciar el caso, pero en el Distrito Siete no se lo permitieron.