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Una cumbre presidencial centroamericana con la ausencia de tres mandatarios se realizó ayer en Managua, y durante ella se emitieron dos declaraciones especiales y una declaración central con un contenido que priorizó el tema de la seguridad alimentaria y nutricional en la región, vinculado al cambio climático y a los mecanismos que deben asumir las naciones para mejorar la producción de alimentos en estas condiciones adversas.

La defensa y seguridad, así como el combate al crimen organizado, fueron los otros puntos de la agenda de los presidentes centroamericanos, durante el encuentro al que asistieron Mauricio Funes, de El Salvador, y Porfirio Lobo, de Honduras, junto al anfitrión Daniel Ortega, de Nicaragua. La presidenta Laura Chinchilla, de Costa Rica, había anunciado con antelación su inasistencia a la cita; mientras que Ricardo Martinelli, de Panamá, y Otto Pérez Molina, de Guatemala, cancelaron su viaje a última hora.

En privado, el canciller de Panamá, Francisco Álvarez De Soto, expresó las disculpas de Martinelli al presidente Ortega; mientras que el ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Harold Caballero, en declaraciones a los medios de comunicación, dijo que Pérez Molina canceló su viaje a Managua debido al mal tiempo, específicamente a un aguacero que se desató justo cuando se encontraba en el hangar presidencial del aeropuerto de Ciudad Guatemala. Esta misma explicación dio personalmente a Ortega.

Belice estuvo representado por el embajador en Guatemala, concurrente en Nicaragua, Alfredo Martínez; mientras que por República Dominicana asistió la viceministra de Enlace con el Sistema de Integración Centroamericana, SICA, Clara Quiñónez.

Continuar hacia adelante

A la Cumbre asistió como invitado especial el secretario general de la Organización de Estados Americanos, OEA, José Miguel Insulza, quien rindió un informe en privado a los mandatarios y cancilleres presentes sobre el estado de la región en materia de narcotráfico y crimen organizado, sin embargo, en declaraciones a los medios de comunicación, Insulza se negó a revelar datos del informe presentado.

“Yo se lo voy a contar a los presidentes en el mes de marzo (de 2013) y ellos (después) verán a quién se lo cuentan”, respondió Insulza cuando se le consultó detalles sobre las políticas antidrogas, las estrategias contra el crimen organizado y rutas del narcotráfico en Centroamérica, detalles que fueron parte de la presentación que ayer hizo el Secretario General de la OEA ante los asistentes a la Cumbre del SICA en Managua.

Insulza insistió en que una vez que entregue el informe completo a los mandatarios, “ellos son los encargados, en su calidad de destinatarios”, de hacerlos públicos o mantenerlos bajo confidencia.

“No es informe que vaya a ser publicitado, sino que será (dado a conocer) en privado con los presidentes”, recalcó Insulza.

El Secretario General de la OEA explicó que precisamente “el método de trabajo” antinarco fue parte del informe del que habló con los presidentes centroamericanos en privado ayer, pero nuevamente insistió en que no está facultado para hacer pública esa información.

Insulza elogió los esfuerzos de integración que realizan los presidentes de la región, sin embargo, señaló la necesidad de “trabajar más en la infraestructura” del Sistema de Integración, con el fin de garantizar una mejor seguridad regional, ya que fue uno de los temas abordados en la cumbre de Managua.

“Me parece que eso es lo fundamental (la infraestructura porque); el gran problema de la delincuencia es la reincidencia, y la reincidencia se produce en gran parte porque las prisiones no son lugares de rehabilitación, y espero que los programas que se están desarrollando a través del SICA continúen su marcha”, expresó Insulza.

Puso como ejemplo el tema de las maras (pandillas juveniles) en Honduras y El Salvador, países donde la OEA está implementando programas para su desaparición, así como la erradicación de las armas, “así que estamos trabajando bien nosotros (en la OEA) y estamos colaborando con el SICA”, añadió.

Declaraciones

Previo a la lectura de las declaraciones, el presidente de El Salvador, Mauricio Funes, propuso la creación de un “Mercado Común Alimentario”, como un mecanismo de regulación de la producción y comercialización de alimentos en la región, de manera que se garanticen precios adecuados a los consumidores pobres del istmo.

Además de reafirmar el compromiso de “mantener la paz firme y duradera en Centroamérica, como un postulado de los Acuerdos Esquipulas II, suscrito hace 25 años”, la Declaración Central de la Cumbre de Managua incluyó varios mandatos, entre ellos, instruir al Secretario General del SICA --en este caso a Juan Daniel Alemán--, para “crear un mecanismo especial de monitoreo y seguimiento de los incrementos de los alimentos básicos, con la obligatoriedad de presentar los resultados periódicamente a las jefas y jefes de Estado y de Gobierno”.

Además, “impulsar programas de desarrollo territorial para la producción, transformación, abastecimiento y almacenamiento de alimentos a nivel familiar y comunitario.

Los presidentes también acordaron la “fijación de mecanismos de adaptación, prevención y gestión de riesgo, y contingencia ante potenciales condiciones de especulación, crisis climáticas, económicas, financieras, comerciales o políticas que contribuyan a que la región cuente con reservas estratégicas de alimentos que satisfagan las necesidades que se demanden”.

También incluyeron “desarrollar mecanismos para la investigación, innovación e intercambio de buenas prácticas en seguridad alimentaria y nutricional; fortalecer los mecanismos de monitoreo y de evaluación de indicadores de desarrollo humano y de seguridad alimentaria y nutricional, así como de variabilidad y de cambio climático que permitan implementar acciones de políticas públicas y los recursos necesarios para lograr las metas propuestas.

Además, se instruyó a la Secretaría General del SICA, a instalar el mecanismo de coordinación, evaluación y seguimiento a la estrategia de seguridad de Centroamérica, con base en el informe presentado en la Cumbre de ayer sobre los ocho proyectos que conforman la Estrategia de Seguridad.