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Emma Benavides fue una de las miles de personas que al llegar ayer a la terminal del Mercado de Mayoreo, para viajar al norte del país, se encontró una fila de buses en plena vía pública y terminó desorientada por el embotellamiento de vehículos, cuyas bocinas competían con el sonido de los megáfonos que anunciaban los itinerarios y horarios de salida de las unidades.

Son 80 buses que pertenecen a las cooperativas Cotrán y Cotracenic, los que están instalados en la pista del Mayoreo a la espera de sus pasajeros y donde también es punto de retorno de los departamentos, esto como parte de una protesta en la que exigen que la administración del Mayoreo sea despojada de las manos del presidente de otra cooperativa.

Rostros confundidos que van de un lado a otro, personas cargando maletas, niños llorando visiblemente sofocados por el calor, y cientos de personas de pie esperando por las unidades de transporte, es el escenario que desde el pasado miércoles se observa en las afueras de las instalaciones de la parada del Mayoreo.

Más incomodidades

Ana Hernández, encargada de atención al público de Cotrán, manifestó que las incomodidades que sufren los usuarios al tener que abordar las unidades en la vía pública no solo perjudican a ese sector sino también a los mismos transportistas que deben andar detrás de los pasajeros para ubicarlos.

En una pequeña mesa que no cuenta ni siquiera con una gaveta de seguridad, Hernández recibe el pago de los boletos de los usuarios, que diariamente puede totalizar aproximadamente más de 300 mil córdobas, lo cual genera inseguridad para ambas partes.

“Hay barrios pegados a este lugar que son peligrosos, y la caja está al aire libre. Aquí el más perjudicado es el que viaja, porque está desorientado y sin condiciones. Los usuarios se ponen incómodos con uno y tienen toda la razón. Es peligroso para ellos y para nosotros”, comentó.

Resignado bajo el inclemente sol de la mañana de ayer, Félix Matamoros improvisó un asiento con sus mismas maletas, para esperar el bus que lo trasladaría a Ocotal. La idea se le ocurrió dos horas después de haber esperado de pie.

“Llevo dos horas esperando el bus bajo el sol y de pie. Pedimos que se normalice esta situación porque esto nos está afectando a los usuarios. ¡Lo peor que le puede pasar a uno es antojarse para ir al baño, porque ahí sí nos lleva la que nos trajo!”, expresó el usuario.

Caos en vía pública

La pista en la que están ubicados los buses de las cooperativas inconformes está a pocos metros de una terminal de cinco rutas de la capital.

Además, hay un sinnúmero de taxistas que llegan a ese sitio a recoger a los pasajeros provenientes de los departamentos, por lo cual la vía se ha convertido en un total caos.

“Es bastante complicado que estén afuera. Hay más desorden, además hay una conglomeración de taxis, carros, buses y a uno le da inseguridad, porque está propenso a un robo”, comentó Emma Benavides mientras esperaba un bus para viajar a Estelí.

Nada dicen ni el MTI ni CONMEMA

Francisco Moreno, presidente de Cotrán, aseguró que no ha habido ningún pronunciamiento por parte de las autoridades de Commema ni del Ministerio de Transporte e Infraestructura, MTI, para intervenir en el conflicto.

El Nuevo Diario buscó en su oficina al gerente del Mayoreo, Reynaldo Manzanares, pero su secretaria dijo que estaba reunido con las autoridades de Commema central. Luego tampoco pudo ser contactado en su teléfono celular.

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