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  • AFP

Una secta islámica de unas 60 personas que obligó a vivir a sus adeptos, adultos y niños, durante diez años en un búnker subterráneo, fue descubierta por la Policía de Tartaristán, una república central de Rusia con tradición musulmana, indicaron ayer las autoridades locales.

Los adeptos de la secta vivían desde hace más de 10 años en el búnker preparado por su líder espiritual, Faizrajman Satarov, de 85 años, en una vieja casa transformada en mezquita clandestina en Kazan, la capital del Tartaristán, precisó el Ministerio de Interior local.

Satarov, quien en 1964 se declaró profeta, impuso a los miembros de la secta una vida reclusa, prohibiéndoles salir del refugio salvo por urgencias, enviar a los niños a la escuela o recibir tratamiento en un hospital.

Los niños “no tenían contacto con el mundo exterior, no fueron a la escuela, no fueron a instituciones médicas, lo que constituye la peor de las violaciones de los derechos del niño”, dijo el Ministerio.

El refugio, construido en forma de un laberinto, incluía pequeñas celdas de 2x3 metros, “donde los niños vivían en condiciones insalubres, sin aire fresco”, precisó la misma fuente. Todos los niños hallados en el lugar fueron hospitalizados.

El búnker fue allanado el primero de agosto. La Policía lo descubrió cuando investigaba sobre el atentado contra un muftí de Tartaristán, Ildus Faizov, a mediados de julio, informó la prensa rusa.

El muftí es conocido por haber adoptado una línea dura frente a las organizaciones que promueven un islam radical en Tartaristán. El mismo día del atentado, su adjunto murió por disparos delante de su domicilio.

15 niños encerrados

Durante el allanamiento, la Policía descubrió entonces que debajo del edificio de Satarov había un “sótano (...) en donde vivía gente”, indicó un inspector de la Policía, Raniss Bajitov, en un vídeo difundido en la página internet del Ministerio de Interior local.

“Establecimos que casi 60 personas vivían allá, entre ellos 15 niños”, agregó.

Las autoridades de Tartaristán informaron que encontraron 19 niños en el lugar, la mayoría de menos de seis años, tres de ellos bebés, según un comunicado citado por las agencias rusas.

Según la prensa, los miembros de la secta evocaron hasta 27 niños en custodia por la Policía.

Otro vídeo disponible en la página internet del Ministerio de Interior muestra a hombres barbudos y a mujeres con velo gritando a las fuerzas de seguridad cuando procedían a llevarse a los niños.

Satarov adquirió la propiedad adonde “todos los miembros de la secta se mudaron progresivamente para vivir en permanencia” en 1996, precisó el Ministerio.

Las autoridades no dieron precisiones que permitan comprender cómo esta secta pudo existir durante más de diez años sin jamás levantar sospechas de la Policía.

La justicia ya inició investigaciones contra Satarov y contra varios de los adultos implicados, por negligencia en sus responsabilidades para con los niños.

Tartaristán es considerado como un modelo de tolerancia religiosa, pero las autoridades se inquietan cada vez más por el avance de un islam fundamentalista en esta república de Rusia central, además de la aparición de grupos armados.