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Olga Ocón, una mujer de 60 años, fue la primera paciente en Nicaragua a quien se le ha realizado la cirugía por embolización debido a un aneurisma cerebral roto. ¿Ha escuchado usted hablar de este padecimiento? Definitivamente es un término médico complicado tanto en la teoría como en la praxis.

Existen dos maneras de tratarlo: por “clipaje” (colocar un clip) en el cuello del aneurisma por una craneotomía (abriendo el cerebro), y la otra, embolizándolo a través de un catéter que se introduce desde una arteria de la ingle hasta llegar al cerebro, siendo esta forma la más viable y menos riesgosa, y la que en Nicaragua, hasta el pasado 11 de julio de este año, no se había realizado.

Para entender de qué se trata la embolización, debemos saber qué es un aneurisma. El doctor Julio César Castillo, neurorradiólogo intervencionista, quien fue parte del equipo que ejecutó esta primera cirugía de este tipo en el país, indicó que se trata de una dilatación localizada en una arteria o tubo que por degeneración o debilidad de su pared, se le hace como una “chimbomba”, y esta se puede romper por la entrada de la sangre a presión.

La embolización tiene como finalidad llegar al aneurisma, dentro del que se introducen y se enrollan unos “coils”, una especie de alambre, hasta que la “chimbomba” sea rellenada por completo para evitar que la sangre entre”, indicó Castillo.

Ocón fue atendida en el Hospital Vivian Pellas, donde cuentan con un angiógrafo, máquina que se usa para hacer cirugías de cateterismo cardíaco. Según Castillo, este aparato existe desde hace varios años, entonces, ¿por qué no se había embolizado a pacientes con problemas de aneurismas cerebrales?

“Sucede que hay pocas personas entrenadas para estas cirugías en el país, que deben ser neurorradiólogos intervencionistas, y además de esto, se requiere de los alambres (coils) que vienen en diferentes formas, tamaños y longitudes, y cada “stock” cuesta entre US$700 y US$1,000”, explicó el especialista, “por lo que los pedidos son al exterior”, agregó.

¿Cuándo se rompe un aneurisma?

¿Cuándo se rompe un aneurisma?, le cuestionamos al médico. “Esto sucede cuando el paciente tiene esa ‘chimbomba’ con las paredes débiles, y sufre una subida de presión por cualquier causa”, explicó.

A la paciente atendida el 11 de julio le dio un fuerte dolor de cabeza mientras iba manejando, la tarde del 2 de julio. Ella contó que ese mismo dolor le volvió días después. De emergencia fue llevada al hospital donde está asegurada, y de ahí la remitieron a donde sería intervenida luego de varios exámenes.

“Entré a quirófano a las 10 de la noche y las dos horas estaba fuera”, recuerda esta mujer, cuya profesión es administradora de empresas. Recuerda que en el pasado sufrió dos parálisis cerebrales, pero que no padece de ninguna enfermedad crónica.

“Me preocupé, pero no me desesperé, y ahora me siento bien”, dijo emocionada porque no ha llorado desde que fue operada. “Estoy agradecida con él y con todas las personas que estuvieron pendientes de mí… Ahora siento que nací de nuevo”, dice, y agregó que tenía idea de lo que es un aneurisma cerebral y lo peligroso que es, pero que jamás se desesperó.

A nivel mundial se ha encontrado aneurismas a un 0.4% de personas a quienes les han realizado una autopsia y a un 6% de cada 100 se les ha detectado con una angiografía (estudio de vasos sanguíneos). Ahora, cuando un paciente sufre de hemorragia sub-aracnoidea, es decir, sangrado cerebral producto de la ruptura del aneurisma, son afectados de seis a ocho por cada 100,000 habitantes al año. “Se calcula que en Nicaragua cada año podría rompérsele un aneurisma a 380 personas”, dijo Castillo.

Pacientes con riesgo

La presencia de un aneurisma se asocia a pacientes con edades mayores a 50 años. Generalmente es más frecuente en las mujeres, fumadores, pacientes que padecen hipertensión arterial, alcohólicos; en quienes tienen familiares con antecedentes de aneurisma o enfermedades que se asocian con debilidad de los vasos sanguíneos. “Por ello es importante evitar las cosas que te predisponen”, recomendó el médico.

En caso de un aneurisma y que este se llegue a romper, los síntomas que se presentan son: dolor de cabeza fuerte y rigidez de nuca, náuseas y vómitos, o, a veces, se puede paralizar la mitad del cuerpo. La mayoría de personas a quienes se les rompe, no lo saben hasta que llegan al hospital y son evaluadas. Ocón sufrió tres de estos síntomas.

Para Castillo, los aneurismas intracraneales --ya sean intactos o rotos-- son un problema de salud pública por los altos costos que esto significa, y por la alta morbi-mortalidad, ya que “la mayoría de los pacientes mueren o quedan con alguna discapacidad”, concluyó.