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Amamantar es un acto que inspira ternura, paz y complicidad. Es la forma más sublime de comunicación entre la madre y ese pequeño ser que por varios meses se alojó en su vientre y que, al nacer, se alimentará de la leche que de sus pechos emana para dar salud y vigor.

Pero la realidad en Nicaragua es que no se promueve con suficiente eficacia ni se protege a las mujeres de la comercialización agresiva de los sucedáneos de la leche materna, si esto fuese al contrario “veríamos que más niños sobreviven y prosperan con menores tasas de enfermedad, desnutrición y retraso del crecimiento”, señala Anthony Lake, Director Ejecutivo del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, Unicef.

Esto podría evitar todos los años la muerte de alrededor de un millón de niños menores de cinco años en el mundo en desarrollo.

Por sus bondades, “la lactancia materna debe ser valorada como un beneficio que no solo es bueno para los bebés, las madres y las familias, sino también como un ahorro para los gobiernos, a largo plazo”, dijo Lake.

Y es que a pesar de las convincentes pruebas empíricas que demuestran que la lactancia materna exclusiva evita enfermedades como la diarrea y la neumonía, que matan a millones de niños cada año, la tasa mundial de lactancia materna se ha mantenido relativamente estancada en el mundo en desarrollo, con un crecimiento del 32% en 1995, al 39% en 2010.

Leyes que promueven

Según la Ley de Promoción, Protección y Mantenimiento de la Lactancia Materna y regulación de la comercialización de sucedáneos de la leche materna, en su Capítulo IV, en el artículo 9, dice textualmente: “El organismo ejecutor de la presente ley promoverá la sana costumbre de alimentar exclusivamente con el pecho al lactante hasta los seis meses de edad (…)”.

En su artículo 10 subraya que: “El Gobierno de la República de Nicaragua, por intermedio del Ministerio de Salud y con la cooperación de otras instituciones y organismos no gubernamentales, tiene la responsabilidad de implementar y consolidar iniciativas públicas y privadas con el fin de promover, proteger y mantener la lactancia materna como un medio eficaz para salvaguardar la vida de niñas, niños y mujeres”.

Otros artículos, como el 20, 21 y 23, sentencian la utilización de servicios de salud que tengan programas de atención a niñas, niños y madres para la promoción de sucedáneos de la leche materna o de otros productos comprendidos en esta ley, así como el empleo de personal facilitado o remunerado por los fabricantes o distribuidores de los sucedáneos de la leche materna para la comercialización de estos productos.

El Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna fue adoptado por la 34 Asamblea Mundial de la Salud, en 1981, como “un requerimiento mínimo” para proteger la salud, que debería ser implementado íntegramente.

El Código no es obligatorio, como un Tratado o una Convención, sino un compromiso ético que los distintos gobiernos han de implementar y legislar para regular la comercialización de los sucedáneos de la leche materna.

A pesar de que las recomendaciones de la Asamblea Mundial de la Salud no son generalmente obligatorias, ellas tienen “el peso moral y político, pues constituyen el juicio sobre los temas de salud de una colectividad de miembros en el máximo cuerpo internacional en el campo de la salud”.

Aprendiendo sobre la lactancia

Denise van Wissen, asesora técnica en nutrición, de Soynica, instó a todas las madres a darles a sus pequeños el pecho, pues no existe ningún impedimento físico, sino falta de voluntad. “Hay madres que se quejan que no les baja la leche, pero esto se debe a la falta de la ingesta de líquidos para producir la suficiente, sobre todo en los casos de los recién nacidos”, manifestó la experta, afirmando que el bebé es quien estimula el pecho de la madre cada vez que es amamantado.

Y para despejar algunos mitos sobre la lactancia, al bebé no se alimenta cada tres o cuatro horas, sino cada vez que tenga hambre. Ambos pechos deben ser estimulados, de modo que el crío debe saciarse 20 minutos por cada uno. Van Wissen recomienda no darle otro alimento al bebé que no sea leche, “nada de agua ni té… esa es una costumbre que se da con mayor fuerza en el campo y no es necesario, porque la leche materna tiene todos los nutrientes que el bebé requiere”, señaló. La lactancia materna exclusiva debe ser por seis meses, y luego combinarla con alimentos sólidos hasta los dos años. Asimismo, está demostrado que en niños que son amamantados “disminuye hasta en un 20 por ciento la mortalidad infantil”, subrayó.

En cuanto al calostro, que es la primera leche que se obtiene de la madre, es como la primera vacuna del bebé, que le proporciona anticuerpos y los factores inmunológicos para que no se enferme, además se beneficia con todos los nutrientes que necesita y en las justas cantidades. Van Wissen dejó claro que las fórmulas de los potes no son lo mismo y que “aunque compren las más caras, jamás sustituirán los beneficios de la leche materna”, indicó.

Madre debe prepararse

La madre debe prepararse para lactar y una de las cosas es revisar que sus pezones estén hacia fuera, “pero si están invertidos, se deben sustraer periódicamente, haciendo una especie de masaje, para que el bebé pueda cogerlo correctamente a la hora de dar de mamar”, recomendó la nutricionista.

Otro punto importante en este tema es que hay mujeres que no amamantan por los cambios físicos que esto conlleva, pero la lactancia también trae beneficios en este sentido. ¿Y cómo? Después del parto, amantar ayuda a que el útero se contraiga y recupere su tamaño, también ayuda a bajar de peso y recuperar la figura más rápidamente, además es menos tedioso porque no se recurre a preparar biberones y es un medio más barato.

Toda esta información es proporcionada por Soynica a través del programa de educación en lactancia materna, por el que varios promotores están actualmente visitando cuatro barrios, “para educar y responder inquietudes en cuanto a la dieta durante el embarazo y la ingesta de líquidos para la producción de leche… luego le damos seguimiento cuando nace el bebé, para impulsarles a que den de mamar”, explicó la fuente.

Por otro lado, para seguir promocionando e impulsando la lactancia materna, Soynica llevará cabo este 24 de agosto una marcha que saldrá desde el Centro de Salud Pedro Altamirano, a partir de las 8 de la mañana, y el 29 de agosto se realizará la XIII Feria Nacional de la Lactancia Materna, en el Parque Las Madres, de la capital.

En tanto, el doctor Rafael Amador Rodezno, especialista en salud de Unicef, recomienda que la madre debe nutrirse adecuadamente para poder amamantar a su criatura, pero en Nicaragua las mujeres no lo hacen, por ello solo el 30.5 por ciento de la población recién nacida está recibiendo el beneficio de la lactancia materna en Nicaragua, lo que conlleva a que el 21.7 por ciento padezca desnutrición crónica. “Eso significa que uno de cada cinco niños y niñas está perdiendo sus potenciales de manera permanente y definitiva”, indicó el especialista en salud.

Según Amador, la lactancia materna es un derecho humano que está contemplado en la Ley de Seguridad y Salud Alimentaria. El Código del Trabajo también contempla que las mujeres que están lactando tienen derecho a tiempo y espacio que garanticen una lactancia adecuada. “Pero no basta que el Código lo señale, sino hay que preparar las condiciones en los sectores de trabajo, y en ese sentido, Unicef ha tenido conversaciones con el sector privado, de modo que garantice esas condiciones para las madres cuando estas se reincorporen a su vida laboral, proponiéndoles evaluaciones de costo-beneficio”.

Amamantar es un acto que inspira ternura, paz y complicidad. Es la forma más sublime de comunicación entre la madre y ese pequeño ser que por varios meses se alojó en su vientre y que, al nacer, se alimentará de la leche que de sus pechos emana para dar salud y vigor.
Pero la realidad en Nicaragua es que no se promueve con suficiente eficacia ni se protege a las mujeres de la comercialización agresiva de los sucedáneos de la leche materna, si esto fuese al contrario “veríamos que más niños sobreviven y prosperan con menores tasas de enfermedad, desnutrición y retraso del crecimiento”, señala Anthony Lake, Director Ejecutivo del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, Unicef.