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  • Corresponsal en Costa Rica

Ante la avalancha de nicaragüenses que hacen largas filas en la sede de la Embajada de Nicaragua en San José, el personal del Consulado está trabajando horas extras, y atiende entre setecientas y ochocientas personas por día, a veces hasta las nueve de la noche, informó a El Nuevo Diario el embajador Harold Rivas.

Desde hace dos semanas,  la calle que da al costado este de la embajada está cerrada al tráfico por orden de la policía debido a la conglomeración de la gente. Las filas prácticamente hacen un doble anillo a toda la manzana donde se ubica el edificio de la delegación nica.

Rivas indicó que el personal ha sido reforzado con cuatro empleados más, y que ya pidió ayuda al presidente Daniel Ortega, quien le ofreció equipo para la atención, pero hace falta personal y espacio.

“Hemos trabajado incesantemente, y nuestro personal está muy agotado. A veces repartimos hasta ochocientas fichas al día, y no nos vamos hasta atender a la última persona que alcanzó su número. En los consulados de Liberia y Ciudad Quezada se están atendiendo en promedio doscientas personas por día”, señaló el embajador.

Intervención de antimotines
La cantidad de gente es tal, que la policía ha tenido que resguardar el orden día y noche. Incluso, el día de ayer martes, debido a varios desórdenes en las filas, tuvo que acudir la policía antimotines.

Según Rivas, se han dado casos de asaltos a los que se quedan cuidando campo por las noches. “Nos sentimos agradecidos por el servicio que nos ha brindado la policía a lo largo de estas jornadas para preservar el orden” dijo Rivas.

En las filas se pueden apreciar madres con niños en brazos, y muchos llevan sus almuerzos y cenas para evitar gastos. Sombrillas y paraguas se ven por doquier. Aunque también las vendedoras de vigorón y chancho con yuca, así como los vendedores de capotes para la lluvia han aprovechado para incrementar sus ventas.

Situación parece insostenible
La ley de Migración y Extranjería de Costa Rica insertó en mayo pasado cuatro reglamentos transitorios que dan posibilidad de regularizarse a cierto grupo de inmigrantes, unos por tener vínculo con ciudadanos costarricenses, y otros por ser personas mayores, discapacitadas, o haber ingresado siendo menores de edad y con arraigo de cinco años en el país.

Uno de los reglamentos transitorios da oportunidad de conseguir permisos de trabajo a empleadas domésticas y trabajadores agrícolas. Tres de las disposiciones rigen hasta el 17 de noviembre, y el de los permisos laborales hasta el 17 de febrero. Una novedad es que se pueden hacer los trámites aún con la visa vencida.

Pero con el anuncio a principios de agosto de que Migración de Costa Rica está aceptando documentos sin necesidad de ser autenticados por los consulados ticos en Nicaragua,  sino que también emitidos por los consulados nicas en Costa Rica, se ha desbordado la sede diplomático-consular, y la situación parece insostenible.

Para muchas organizaciones en pro de los migrantes, urge una estrategia más efectiva y ágil de atención a los miles de conciudadanos que acuden en busca de sus documentos. Una situación que va a perdurar al menos por los próximos seis meses venideros.