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Xiskya Valladares es una religiosa de la orden de la Pureza de María que León vio nacer hace 43 años. Vive en España, donde no se ha nacionalizado, porque Nicaragua “es mi patria, mi tierra, y el ombligo que dejé aquí siempre tira fuerte”, dice.

No es una religiosa común. A tono con las realidades del mundo moderno, es una activa internauta y asidua visitante de las redes sociales como Twitter, Facebook, Google Plus y Flickr, en las cuales intenta, según sus palabras, “transmitir esperanza en medio de este mundo que sufre tanto. Intento mostrar a Cristo como Alguien que no se desentiende del dolor, y que a la vez da sentido y plenitud a nuestras vidas”. Hoy cuenta con más de 6,000 seguidores en su cuenta.

“Consideraba las redes sociales como una pérdida de tiempo y fomento del chismorreo”, agrega en sus respuestas para El Nuevo Diario a través del correo electrónico.

Pero su experiencia como organizadora de la Jornada Mundial de la Juventud del año pasado en Madrid, le permitió descubrir el potencial de las redes sociales.

“Tuve que cubrir las JMJ para (el diario) El Mundo y tuitear las jornadas. Ahí vi que las redes sociales son solo una herramienta más, ni buena ni mala. Como toda herramienta depende de la finalidad con que se usen”, explica.

Graduada de Filología Hispánica y Ciencias Sagradas, posee también dos maestrías, una en Dirección y Gestión de Centros Educativos, y otra en Periodismo.

La hermana Valladares está en Nicaragua ahora, adonde viene cada dos años. Su cuenta en Twitter es @xiskya.

Usted nació en Nicaragua, en León. ¿Cómo recuerda su infancia?

Por una parte, una infancia movida, mi papá estudió cardiología en Francia, y cuando yo tenía cuatro años nos tuvimos que ir a vivir allá durante tres años. Además, me tocó vivir la guerra del 79 casi recién llegada de Francia. Luego, mis primos se fueron yendo del país... Eran años muy movidos. Pero por otra parte, también fue una infancia alegre, despreocupada, tranquila, y de mucho cariño por parte de toda mi familia.

¿Desde cuándo es religiosa? ¿Qué la llevó a la vida religiosa?

Me fui al Noviciado con 18 años. Convencida de que seguir a Cristo era lo más grande que podía hacer en esta vida. En mi país había vivido las dificultades económicas propias de la guerra, los sufrimientos de mucha gente, la realidad de injusticia de nuestro pueblo, y los esfuerzos por salir adelante. En todo ello mi madre (Xiomara Paguaga) me enseñó la fortaleza y la esperanza de la fe, y el sentido que Dios da a nuestras vidas. Mi padre (Wiron Valladares), lo que es la lucha por la justicia, el esfuerzo del trabajo bien hecho y la solidaridad. Creo que los dos me prepararon para lo que es la vida religiosa, cada uno desde su propio estilo. El mensaje de Cristo es el amor y la construcción de una civilización desde el amor.

¿Qué estudió?

Estudié Filología Hispánica, en Barcelona. Ciencias Sagradas entre Roma (Italia) y Granada (España). Luego hice dos másteres: uno en Dirección y Gestión de Centros Educativos, en Barcelona; y otro en Periodismo, en Madrid.

¿Tiene familiares en Nicaragua? ¿Dónde viven?

Sí, tengo a todas mis hermanas, a mi madre (mi padre ya murió), mis tíos, algunos primos, y una abuelita con 95 años que es lo mejor de toda la familia.

¿Cuándo se fue a España, por qué?

Me fui a España porque en aquel entonces el Noviciado de mi Congregación solo había en España, en Barcelona. Pero luego lo trasladaron a Roma, y después de profesar los primeros votos volví a estudiar a España.

¿En qué momento se decidió usted a volcarse de pleno a las redes sociales? ¿Cómo llegó a esa decisión?

Consideraba las redes sociales como una pérdida de tiempo y fomento del chismorreo. Pero fue a raíz de la Jornada Mundial de la Juventud del año pasado, en Madrid, cuando descubrí su valor potencial. Tuve que cubrir las JMJ para El Mundo y tuitear las jornadas de Cuatro Vientos. Ahí vi que las redes sociales son solo una herramienta más, ni buena ni mala. Como toda herramienta depende de la finalidad con que se usen. Cuando descubrí esto pensé que podían ser un buen medio para actualizar el mensaje de Cristo, haciéndolo cercano y humano.

Muchas veces a los religiosos nos ven como seres distantes y fríos, y eso es lo más lejano que puede existir del Evangelio. Nuestro mundo nos necesita cercanos y empáticos; sin que por ello caigamos en el “todo vale” de algunos.

¿Qué tipo de mensajes enfatiza? ¿Es Ud. una consejera, una terapeuta o una propagandista? ¿Qué la define mejor?

Nada de todo eso. Me considero sólo una navegante más. Dialogo con mis seguidores, y en todo diálogo las dos partes aprendemos. Escucho. Intento transmitir esperanza en medio de este mundo que sufre tanto. Intento mostrar a Cristo como Alguien que no se desentiende del dolor, y que a la vez da sentido y plenitud a nuestras vidas. La alegría y cercanía me parecen fundamentales para transmitir el Amor. Ese sea quizás el mensaje que más enfatizo. Cada noche, bajo el “hastag #arezaryadormir”, doy una frase que anime, y cada mañana un versículo del Evangelio del día, que impacte. Porque el mensaje es nuevo, solo hay que saber leerlo y comunicarlo.

Es Ud. muy popular en Twitter. ¿Eso no le causa problemas? ¿Qué tipo decosas le dice la gente?

Twitter es muy libre, y los únicos problemas que he tenido son por personas que hacen mal uso de esa libertad. Cuando he hablado del aborto, defendiendo la vida, he recibido verdaderas campañas de acoso, con insultos y amenazas, que me llevaron a acudir a la Policía Tecnológica. El otro problema es el tiempo. No me da la vida para responder a todos, aunque lo intento. Pero en internet hay que saber cortar, porque si no, absorbe demasiado, y necesitamos también espacios de silencio para llenarnos.

¿Le han animado sus superiores a hacer esto, nadie le ha llamado la atención?

Todo esto ha venido así, inesperadamente, como le decía, a raíz de la JMJ del año pasado. Ni yo misma me lo hubiera podido imaginar. Nos ha sorprendido porque no lo esperábamos. Mi superiora general siempre me diceque se alegra del bien que pueda hacer. Mis Hermanas también me apoyan. Algunas también ya van entrando en este mundo, y espero que, poco a poco, cada vez seamos más. Porque la gente me pide que anime a que haya más presencia de religiosas en Twitter.

¿Ha encontrado tuiteros o internautas ateos o creyentes de otras religiones que la hayan ofendido o cuestionado?

Ser buena persona y saber comportarse en las redes no depende de la fe que uno practica. Tengo seguidores y amigos ateos que son un encanto y que me enseñan bastante, algunos con sus vidas me dan un ejemplo casi mejor que el de algunos cristianos. Pero también he encontrado ateos y creyentes que son irrespetuosos, que les gusta juzgar, y que se dedican a insultar.

Entre los que me insultan: los ateos me insultan porque dicen que engaño a la gente con mi fe, que Dios no existe y que yo manipulo. Los creyentesporque dicen que una monja pierde el tiempo en internet y solo debe dedicarse a rezar, o que el tener tantos seguidores solo es afán de protagonismo. Twitter es una buena escuela. Aquí he aprendido que no hay que creerse ni los insultos ni las alabanzas. Hay que dejarse guiar solo por lo que el corazón te dicta.

¿Ha podido medir la efectividad de su trabajo de difundir mensajes cristianos en la red?

No, pero sí puedo contar algunas historias muy bonitas. Aquí van dos: Un enfermo de cáncer que me dijo que era ateo, pero que por favor rezara por él, ya cree en Dios y ayer me decía: “No me olvides, creo que todo esto que estoy pasando tiene un sentido: aprender a amar”. Otro que me decía que su padre tenía un herpes en el cerebro, y que aunque él no creía en la Iglesia, me pedía que orara por él, hoy me dijo: “No sé cómo darte las gracias” porque su padre ha vuelto a ser el que era desde hace tres días. Lo importante es que toda esta gente descubra que Dios no es un mago, sino un Padre pendiente de sus vidas, y que sOlo quiere que le dejen actuar.

¿Cada cuánto tiempo viene a Nicaragua? ¿Cuándo fue la última vez que vino? ¿Qué impresiones le causa estar en su país natal? ¿Se ha nacionalizado española?

Vengo a Nicaragua cada dos años. Soy una enamorada de mi país. No tengo nacionalidad española porque nunca la pedí, aunque también quiero mucho a España. Venir a mi país es vivir de un modo distinto la encarnación: sus gentes, sus costumbres, sus paisajes, los recuerdos... y Cristo presente en todos y en todo. Nicaragua cambia muy poco de año a año, pero es mi patria, mi tierra, y el ombligo que dejé aquí siempre tira fuerte.