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Recientemente, un grupo de estudiantes del estado EU de Nueva Jersey, que cursan la secundaria, visitaron Nicaragua con maletas llenas de insumos médicos para niños y jóvenes que padecen diabetes, y que pertenecen a la Asociación de Padres de Niños y Jóvenes Diabéticos de Nicaragua, Apnjd.

La donación fue de unos US$8,500, consistentes en 58 glucómetros para igual cantidad de jóvenes, cintas reactivas, lancetas, jeringas e insulina, los que fueron recaudados por estos estudiantes integrantes de la Fundación que se conoce como “A la Vida N.J.” (siglas del estado al que pertenecen).

En esta Asociación, en su mayoría integrada por jóvenes de entre 15 y 16 años, se destaca Emma Sullivan, diabética tipo 1, quien inspiró y promovió entre su amigos de colegio la constitución de una organización sin fines de lucro que tuviera como objetivo el poder dar el regalo de una mejor calidad de vida a los niños diabéticos necesitados.

Durante la entrega de estos insumos médicos hubo lágrimas y risas de felicidad entre los padres de familia que se vieron beneficiados con la donación. Su alivio fue inmenso porque los niños que no cuentan con el kit básico de monitoreo de glucosa en la sangre, estaban haciéndose controles ciegos, tomando medicamentos al “tanteo”.

“Realmente no puedo poner en palabras la emoción que he sentido al conocer a los niños diabéticos de la Asociación. Soy afortunado de haber tenido la oportunidad de ayudarles y de compartir esta experiencia con ellos”, dijo Frank Borowsky III, integrante y fundador del grupo, quien junto a su hermana Bethany y la ayuda de sus padres y abogados, dieron vida legal a la Fundación ‘A la Vida’.

Por su parte, Aura Cuadra, Presidenta de la Apnjd de Nicaragua se mostró agradecida por la generosidad de los jóvenes de Nueva Jersey, expresando que “esta donación ha hecho posible que un 80% de los más de 700 niños que integran la Asociación cuenten con un glucómetro para su monitoreo. “Ahora solo faltan 210 glucómetros, 140 para los niños inscritos y 70 para hacer frente a los de nuevo ingreso”, manifestó.

La historia de estos jóvenes está vinculada a Nicaragua desde hace 11 años, cuando una enfermera nicaragüense, Clementina, fue contratada para cuidar a la pequeña Emma, entonces de cinco años, quien fue declarada diabética. Pese al excelente cuido médico, su madre Deborah Sullivan, enfermera, cuenta que hubo muchas noches de desvelo y entradas y salidas a los hospitales en la etapa inicial de la enfermedad. Sobre todo porque a esa edad es muy difícil que el niño entienda su padecimiento.