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Esquivar un manjol en mal estado sobre una avenida de Managua podría resultar fácil para un conductor o un peatón, pero tener que sortearlos en diferentes sectores no solo es tedioso, sino hasta peligroso, según algunos conductores consultados por El Nuevo Diario.

Alfredo Ramírez, conductor de un microbús de transporte escolar, comentó que recientemente casi pierde el control del vehículo con 20 niños a bordo, cuando transitaba la calle del antiguo Cine Colonial en un día lluvioso.

“Si uno viene desprevenido puede terminar en tragedia. Es que en uno de esos manjoles fácilmente se quiebra la dirección de un vehículo, se doblan los rines, explotan las llantas, y cuando se pierde el control del vehículo fácilmente uno se da vuelta”, señaló.

Uno en un centenar

Pero el manjol al que se refiere este hombre originario de Ticuantepe es apenas uno de la gran cantidad de tragantes que permanecen destapados en diferentes sectores de Managua, como Batahola Sur, barrio “Héroes y Mártires”, barrio Costa Rica, Pista Suburbana, Plaza España y Pista El Dorado.

Además del mal estado de los manjoles destapados, copados de aguas negras, también los adoquines ubicados en el contorno se han despegado, lo cual ha provocado enormes baches en las carreteras donde están situados.

Así se observan dos manjoles ubicados en el barrio Costa Rica. Claudia Aguilar, vecina de ese sector, señaló que en una ocasión el menor de sus cuatro hijos escapó de caer en uno de los tragantes.

“Los chavalos son traviesos y no miden el peligro. Mi chavalo de ocho (años) casi se me va al hoyo un día que venía de clases, pero gracias a un compañero de clases que lo haló de la camisa no se fue”, dijo.

“Cuando uno camina de noche hay que andar ojo al Cristo para no irse a esos manjoles”, advirtió Carmen Blanco, otra vecina del barrio.

De acuerdo con los pobladores consultados, los manjoles sin tapa se han convertido en una pesadilla para peatones y conductores, que son expuestos a accidentes por el mal estado de estos en diferentes sectores de la capital. De acuerdo con el último informe publicado en la página web de Enacal en 2010, la empresa tiene pérdidas de más de C$8 millones al año, por el robo de las tapas de manjoles. Cada tapa de manjol le cuesta a la empresa alrededor de C$2,500.

 

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