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“Vive más quien sabe menos”. Así le habría dicho el exmagistrado del Consejo Supremo Electoral, CSE, Julio Osuna Ruiz, a un exfuncionario de Migración y Extranjería, quien este lunes declaró como testigo en el juicio Osuna-Fariñas, donde además del exfuncionario público son procesadas otras 23 personas.

Según el testigo “sin rostro”, Osuna --a quien solo le chequeó su pasaporte dos veces en el puesto fronterizo de Peñas Blancas-- también le habría confesado que tenía “unos amiguitos” en Guatemala con los que haría un negocio.

“Él” --Julio Osuna-- “me dijo que el negocio era de comprar droga, pero que no se había hecho porque sus amiguitos siempre lo dejaban a un lado”, aseguró el testigo, quien reveló que en una de las dos ocasiones que tuvo contacto con Osuna Ruiz le pidió trabajo.

A lo largo de su testimonio, el exoficial de Migración Extranjería mencionó en varias ocasiones que Julio Osuna viajaba en compañía de otra persona a quien solo identificó como “José“, quien, señaló, gozaba de los mismos privilegios que el exmagistrado suplente del CSE.

Un perito en dermotoscopía o identificación de personas, dijo que al analizar la solicitud de cédula a nombre de Fernando Treminio Díaz --quien resultó ser Alejandro Jiménez, alias “El Palidejo”--, con la cédula que le fue entregada, encontró 10 coincidencias entre ambos documentos al comparar la huella digital.

El cuarto de los siete testigos que declararon este lunes, vinculó a “El Palidejo” con tres de los 24 procesados. Según este declarante, Jiménez llevó a reparar al taller de mecánica donde él trabaja 16 vehículos.

El declarante aseguró que Jiménez llegó al taller en compañía de Henry Bermúdez --uno de los acusados-- a retirar un vehículo, y agregó que Guillermo Blandón --otro de los procesados-- fue quien le recomendó a “El Palidejo”.

Este mismo testigo aseguró que Felipe Mendoza, otro de los indiciados, también llevó al taller un vehículo cuya reparación fue pagada por Jiménez.