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A simple vista, las bolsas plásticas, platos y vasos desechables parecen “flores” que crecen sin control en la tupida maleza, en las áreas verdes de la capitalina Plaza de la Fe, donde la basura resta vistosidad a las más recientes obras recreativas ahí edificadas.

Ni el Boeing 737-200 ni las rampas para deportes extremos recientemente instaladas resultan ser tan vistosos como la basura que a diario se acumula en uno de los más grandes espacios públicos de Managua, que parece estar “a la buena de Dios” y en el olvido de las cuadrillas de limpieza de la municipalidad.

Aquí los camiones recolectores de la municipalidad no se aparecen, echando por la borda el esfuerzo de la mayor parte de los comerciantes de la zona, que cumplen con asear el lugar.

Aquí se venden frutas en bolsas, elotes asados, comidas típicas, bebidas y todo tipo de alimentos que requieren envases plásticos desechables, y pese a que los vigilantes privados a cargo del cuido de la plaza suelen recordar con frecuencia a los comerciantes la responsabilidad de mantener limpia toda la zona, hay basura por doquier.

Los visitantes hacen lo propio y dejan desperdicios. Pero el esfuerzo de limpieza de los vendedores es echado a perder por la propia municipalidad.

Algunos han colocado bolsas para la basura, pero una vez “gordas” y a reventar de tanto desecho, estas se quedan como “adornos” en diversos puntos de la plaza, pues ninguna cuadrilla de aseo o camión recolector pasa por ahí.

Seyda Martínez llegó a instalarse hace un par de semanas en los alrededores de esta plaza, que colinda al norte con el Malecón que da al Xolotlán, al este con el Teatro Nacional, y al suroeste con bloques de viviendas construidas en las últimas décadas.

Con un banquito y un canasto, Seyda vende caramelos y otras “chiverías” con envolturas plásticas, pero en torno a su improvisado negocio cada día hay más basura ajena a los productos que expende: hojas de chagüite, cáscaras de frutas y otros desperdicios.

“Uno tiene que barrer aquí, porque si no el montón de basura (se acumula), y los CPF (guardas de seguridad) de aquí lo único que saben decir es que más nos vale que limpiemos nosotros si queremos seguir aquí”, detalló Martínez.

Pero la incipiente comerciante confirma que la municipalidad no colabora en el esfuerzo por mantener limpia la plaza. “No han venido a recoger basura en las dos semanas que tengo aquí. Mire cómo está, para nada se han aparecido”, expresa.

Santos Sánchez, un ciudadano que pasaba por el lugar, expresó su inconformidad por la falta de atención de la Dirección de Limpieza Pública de la Alcaldía de Managua. “Yo no sé para qué ponen esas cosas aquí en la plaza, si no van a estar pendientes de la basura que la gente deja. La basura no se limpia sola, y para eso se pagan impuestos”, increpa.

La Plaza de la Fe forma parte del territorio del Distrito II, una de las zonas de la capital donde se ha intentado disminuir la cantidad de botaderos ilegales, y donde se ubica el vertedero municipal La Chureca, que opera desde 1973 y que ya se encuentra sellado, pero conservando al menos cinco manzanas de terreno para recibir y tratar las más de 1,500 toneladas de desechos que generan a diario los capitalinos.

El Distrito II tiene 12 botaderos ilegales y genera 90 toneladas de desechos por día, así lo apuntan los informes municipales.

El Nuevo Diario intentó ayer en vano obtener una versión de la Dirección de Limpieza de la municipalidad, sobre la ausencia de camiones recolectores o cuadrillas que atiendan esa visitada zona de la capital.