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El estadounidense Gerald James Shackelford Vaugh, propietario de la franquicia Elite en Centroamérica, y considerado el cerebro en la operación de lavado de dinero proveniente del narcotráfico que tiene en el “banquillo de los acusados” a Henry Fariñas y a otras 23 personas, es quien financió en distintos momentos al Night Club Elite en Nicaragua.

Así lo dijo en su entrevista en la Dirección de Auxilio Judicial, DAJ, el excontador de ese negocio y propuesto por la Fiscalía como testigo de cargo en el juicio contra el otrora empresario de espectáculos, Henry Fariñas, y otros 23 acusados, entre los que destaca el exmagistrado suplente del Consejo Supremo Electoral, Julio Osuna Ruiz.

De acuerdo con ese testigo de “rostro oculto”, Gerald James Shackelford fue quien autorizó las transferencias de dinero de las cuentas del Night Club Elite de Panamá, para el Elite de Nicaragua.

El testigo, quien trabajó en el Night Club Elite desde diciembre de 2005 hasta su cierre, explicó que las transferencias de dinero las hacía una persona llamada Querubes Calderón, cumpliendo órdenes del estadounidense, sobre quien pende una orden de captura emitida por un juez nicaragüense.

Según el declarante, las transferencias de dinero del Elite de Panamá para su similar de Nicaragua se hacían en cinco cuentas que tenían en un banco local. Cuatro de las cuentas estaban en córdobas, una en dólares y totalizaban casi US$5,000.

El excontador dijo que cuando él llegó a trabajar al referido negocio, las cinco cuentas ya estaban abiertas, y agregó que nunca supo quién las abrió a nombre del night club.

William Vargas, uno de los 24 procesados, quien fue el representante del Elite de Nicaragua durante sus últimos meses, hasta antes de ser allanado por la Policía, fue el encargado de pedir en el banco correspondiente el cierre de las cinco cuentas, refirió el testigo.

Problemas financieros

El testigo “sin rostro” agregó ante la Policía, que Elite de Nicaragua comenzó a presentar problemas económicos a partir de 2009, los que se extendieron hasta septiembre de 2010.

Los problemas deficitarios tuvieron un breve “respiro” entre septiembre de 2010 y enero de 2011, pero luego Shackelford tuvo que ordenar que se reanudara el envío de dinero para el funcionamiento del Elite en Nicaragua.

En su extenso relato ante las autoridades policiales, el mismo testigo manifestó que Hugo Jaén Figueroa, exgerente del referido negocio, le ordenó en 2006 reportar menos tributos a la Dirección General de Ingresos, DGI, en concepto del 15% del Impuesto al Valor Agregado, IVA, retenido a los clientes.

Según el excontador de Elite de Nicaragua, Jaén le habría ordenado hacer lo mismo con el pago de impuestos a la Alcaldía de Managua en concepto de entrada a ese negocio.

El testigo “sin rostro” manifestó ante los investigadores policiales, que Jaén Figueroa le ordenó pagar solo el 1% a la comuna capitalina de lo recaudado en concepto de entradas, cuando el plan de arbitrios establece que es el 7%.

Para no quedar al descubierto, Jaén Figueroa trasladó documentación a una casa ubicada en la Carretera Panamericana Sur, ordenando que el dinero correspondiente al 6% que dejaban de pagar a la municipalidad por el cobro de admisión, se detallara como consumo de bar y restaurante por parte de los clientes.

Según el testigo, el Elite generó en sus mejores momentos entre US$40,000 y US$48,000, pero aseguró que solo servían para el pago de personal y de servicios básicos --agua, energía eléctrica y telefonía-- lo que creó deuda con los proveedores.