• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • elnuevodiario.com.ni

Un recuerdo amargo reapareció en la mente de Elías Díaz, un pescador de Masachapa, tras el fuerte sismo que estremeció gran parte del país. El ciudadano observó detenidamente cómo el mar retrocedió bruscamente, solo se acordó del maremoto que asoló dicha localidad en 1992, y que el pasado 01 de septiembre cumplió 20 años.

“A la 1:00 de la tarde el mar está seco, eso es todos los días. El mar ‘avisa’ cuando hay problemas”, afirmó.

Cuando la marea retrocede a más de 300 metros de la costa, ahí sí es de cuidado”, expresó Díaz.

Masaya, Granada, Rivas, León, Chinandega, Carazo y las costas de Pochomil y de Masachapa fueron las zonas de atención prioritaria. Según el general Mario Perezcassar, en toda la franja del Pacífico --que tiene 427 kilómetros-- desplegaron 1,500 efectivos militares para que ayudaran a la evacuación temporal de las personas.

Sólo en Masachapa se evacuó a 1,000 personas. Pescadores y marineros fueron los que inicialmente se resistieron a sacar sus embarcaciones del mar, según detalló el alcalde de esa localidad, Noel Cerda, pero uno a uno, al ver el peligro y los nervios de la gente, decidieron anclar sus lanchas y abandonar las labores de pesca.

La alerta de tsunami, que surgió a raíz del sismo que sacudió Costa Rica, llegó a 75 comunidades asentadas en los 13 municipios de la franja costera del Pacífico nicaragüense, según diera a conocer en conferencia de prensa el secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Prevención, Atención y Mitigación de Desastres (Sinapred), Guillermo González. Estas áreas, según el funcionario, están identificadas como zonas de riesgo ante desastres naturales.

González señaló que se movilizó a zonas altas a más de 100 familias, y que solo dos familias se rehusaron a abandonar sus hogares. Agregó que contaron con el apoyo de cuatro helicópteros que la Fuerza Aérea del Ejército dispuso para la observación y vigilancia del fenómeno.

En Granada, los habitantes de las zonas más alejadas del área urbana también sintieron el potente temblor. “Aquí en Malacatoya se sintió fuerte, nosotros mirábamos cómo se movían los postes de energía eléctrica y las cosas que teníamos dentro de las casas”, manifestó el dirigente comunitario, Silvio Jaime.

Familias se autoevacúan

Mientras tanto, en León más de 500 familias de las zonas costeras de Salinas Grandes, Puerto Sandino, El Tránsito, Poneloya y Las Peñitas procedieron a autoevacuarse ante la alerta de un posible tsunami.

El teniente coronel Gustavo Ramos, jefe de Defensa Civil en León, confirmó que en la comunidad de Puerto Sandino alrededor de 300 personas se autoevacuaron a orilla de la carretera, lo mismo sucedió en El Tránsito, donde salieron por su propia iniciativa 104 familias, 150 en Miramar, 50 en Poneloya, y entre Salinas Grandes y Las Peñitas fueron 20 familias las que buscaron zonas seguras. En la bocana de Las Peñitas se autoevacuaron 50 familias, y otras cinco fueron ubicados en el albergue Valle Canaán.

Rosa María López, de 30 años, habitante de Poneloya, lloraba desconsolada porque su progenitora Juana López Cusirías, de 52 años, y el resto de familiares permanecían en la isla Los Brasiles. “Nadie quiere acompañarme para trasladar en la lancha a mi familia a un lugar seguro. Ellos están desesperados porque tienen temor de que se produzca un maremoto”, comentó.

San Juan del Sur sintió más "la sacudida"

En nuestro país, San Juan del Sur fue el municipio más cercano al epicentro, según detallaron las autoridades. Los turistas extranjeros y nacionales fueron trasladados a zonas altas.

El alcalde de San Juan del Sur, Jorge Sánchez, manifestó que como parte de la medidas, en la entrada de la ciudad se instaló un retén policial que no permitía el acceso a la ciudad, y que las evacuaciones realizadas por el Ejército, Sinapred y el Comité Municipal para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres, Comupred, se hicieron en las zonas costeras de El Naranjo, La Flor, Ostional, San Juan del Sur, Marsella y Playa Madera.

Crisis de estudiantes en Masaya

“A nivel nacional, en la parte del Pacífico, incluyendo Masaya, se suspendieron las clases inmediatamente después del sismo, tomando en cuenta una segunda réplica y que los padres llegaran alarmados, entonces se suspendió hasta mañana si no llega a suceder nada más”, aseguró el delgado de Sinapred en Masaya, Bernardino Bermúdez.

Mientras que en el Colegio Santa Rosa, ubicado en el barrio que lleva el mismo nombre, la histeria se apoderó de los alumnos, unos ante el nerviosismo se soltaron en llanto, por lo que los maestros llamaron a la calma y fueron entregados a sus padres en la medida en que llegaban al centro escolar.

Doce miembros del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Carazo asistieron a los balnearios Casares, La Boquita, Huehuete, y Tupilapa.

(Con la colaboración de Ingrid Duarte, José Luis González, Orlando Barrios y Tania Goussen)