• San José, Costa Rica |
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  • ACAN-EFE

Costa Rica vivió ayer el segundo terremoto más fuerte de su historia, con una magnitud de 7.6 grados en la escala abierta de Richter, sin registrar mayores daños materiales y con apenas una víctima mortal.

El temblor de este miércoles, con epicentro en la Península de Nicoya (costa del Pacífico), unos 200 kilómetros al noroeste de San José, solo ha sido superado en la historia del país por uno ocurrido en la provincia caribeña de Limón, en 1991, de magnitud 7.7, que dejó 48 muertos.

Sin embargo, a pesar de la fuerza del movimiento y de las 270 réplicas con magnitudes menores a 5 presentadas a lo largo del día, los daños registrados hasta ahora son leves o moderados, por lo que el Gobierno ha descartado pedir ayuda internacional.

Carreteras agrietadas, ventanas rotas, caídas de objetos y postes de electricidad, daños en algunas viviendas y cortes de electricidad y agua, son los reportes más abundantes que han recibido las autoridades.

El geólogo de la Red Sismológica Nacional, RSN, Raúl Mora, realizó un sobrevuelo por la zona del epicentro y la línea de costa, y explicó a Acan-Efe que lo más visible son grietas profundas en la arena de varias playas.

Mora indicó que se puede observar un levantamiento del nivel de la costa sobre el mar, pero que se necesitan mediciones de campo para determinar su altura.

Según el geólogo, a lo largo de varios kilómetros sobre la costa del Pacífico no se vislumbraron deslizamientos importantes ni daños masivos en casas o en caminos, solo algunos perjuicios menores como tejas desprendidas de los techos y ríos que arrastraban sedimentos.

El experto aseguró, además, que tras el sismo, los habitantes de la zona cercana al epicentro actuaban este miércoles con tranquilidad.

La única victima

El portavoz de la Cruz Roja, Freddy Román, indicó a Acan-Efe que se reportó una víctima por el terremoto, una mujer de 55 años que falleció de un infarto al llegar al centro médico, luego de tener un ataque de pánico en su casa.

Román detalló que tampoco los socorristas han debido atender a heridos ni a damnificados, sino solo a decenas de personas con episodios de nervios y manifestaciones como asma y presión alta.

Algunos de los daños más visibles los sufrió el hospital de la ciudad costera de Puntarenas, a 120 kilómetros al oeste de San José, de donde todos los pacientes fueron evacuados como medida de prevención, al desprenderse partes de la mampostería del edificio.

La Comisión Nacional de Emergencias declaró la alerta roja para todo el país, con el fin de tener mayor capacidad logística para reparar los daños causados por el temblor, mientras que las autoridades ordenaron la suspensión de las clases en las zonas más afectadas.

El presidente del Colegio de Ingenieros y Arquitectos, Olman Vargas, explicó que pese a la magnitud del terremoto, los daños fueron mínimos debido a la buena calidad de los materiales y de las construcciones en Costa Rica, que deben cumplir con un estricto código sísmico desde 1974.

Apenas pasado el terremoto, a las 08.42 hora local (14.42 GMT), se activó una alerta de tsunami en el Pacífico, que después fue cancelada, al igual que ocurrió el pasado 27 de agosto con otro sismo de 6.7 grados frente a la costa del Pacífico de El Salvador.

Según la Red Sismológica, el temblor en Costa Rica, ocurrido a 15 kilómetros de profundidad, se debió al movimiento de subducción de la placa del Coco.