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“Doctora: necesito que me ayude, tengo cuatro hijos y están solos, y la nueva ley me favorece”, expresa en la parte principal la carta que una privada de libertad le envió a la juez Tercero de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria, Rosario Gaitán.

“Mi hijo se va a operar y quisiera estar con él ese día”, expresa otra madre que cumple condena de ocho años de prisión por el delito de tráfico de drogas, en el penal de mujeres “La Esperanza”.

Otra, con toda propiedad y haciendo uso de terminología legal, dice, “Señora juez: tengo cuatro años de efectiva prisión y me detuvieron con cuatro gramos de cocaína, por lo que le pido me aplique la nueva ley que me beneficia”.

El penal de mujeres “La Esperanza” tiene 198 mujeres, de las cuales 163 cumplen condenada por delito de narcotráfico, según datos estadísticos del Poder Judicial, lo que significa que sólo 35 de ellas están recluidas por otro tipo de delitos: hurto, estafa, homicidio.

La juez Gaitán conoce bastante la situación de cada una de las 36 privadas de libertad que están bajo su competencia, a algunas les conoce bien su nombre y hasta el número de hijos que tienen.

En “La Esperanza”, refirió Gaitán, hay casos donde están la mamá e hijas detenidas por droga. Cada mujer representa un problema diferente, pero todos muy dolorosos porque todas son madres cuyos hijos se encuentran en situación de riesgo o medio atendidos por algún familiar.

Las visitas carcelarias le ayudan a darse cuenta de la situación de cada privada de libertad, y de esa forma puede actuar de oficio (sin petición) y ordenar la libertad si ya cumplió la pena. Además de las visitas y la revisión, Gaitán dice que acostumbra a que lleguen al juzgado para audiencia y conocer si pondrá un abogado particular o uno de defensa o de algún bufete de las universidades.

Ventajas del nuevo Código
Fue así como realizó una visita en los primeros días de agosto a ambos penales para conocer las expectativas que tenían los privados de libertad en relación al nuevo Código Penal, puesto en vigor el 10 de julio, y que trae cambios beneficiosos para los reos a quienes se les ocupa cantidades bajas de droga.

Se reunió con ellas y les explicó lo relacionado con el nuevo Código, pero les aclaró que no iban a salir de una vez, sino por caso concreto. Indicó que los privados de libertad, por el mismo interés de salir y porque tienen tiempo, están bien enterados de las reformas, “a veces, algunos hasta manejan mejor que los funcionarios y los abogados los cambios, y conocen sus derechos porque han pasado diplomados de derechos humanos”.

Explicó que el artículo que más aplican es el 258, “Posesión o tenencia de estupefacientes, psicotrópicos y otras sustancias controladas”: “A quien se le encuentre en su poder o se le demuestre la tenencia de estupefacientes, psicotrópicos y otras sustancias controladas, en cantidades superiores a los cinco gramos o inferiores a los 20 gramos si se trata de marihuana, y superiores a un gramo y superiores a cinco si se trata de cocaína o cualquier otra sustancia controlada, será sancionado con prisión de seis meses a tres años y de cincuenta a cien días de multa. Si la cantidad es mayor, la pena va de tres a ocho años”.

Gaitán indicó que de las 36 mujeres bajo su competencia, sólo dos cumplen condena por haberles encontrado más de cinco gramos de cocaína o 20 de marihuana, el resto es por cantidades menores, a quienes les revisan su situación para ordenar la libertad.

Las que estaban condenadas por el delito de tráfico de drogas, se adecua a la posesión o tenencia, y la mayoría, indicó, tiene penas de cinco años y las cantidades son inferiores a lo establecido en el Código. Esas penas se adecuan porque la mayoría ya tiene más de tres años de efectiva prisión.

A la libertad
Para agilizar la tramitación de los casos, Gaitán les propuso que cada una le expusiera su situación a través de una carta para rastrear los expedientes, y se trazó como objetivo que entre agosto y septiembre todas las beneficiadas por el Código queden en libertad.

Gaitán informó que ya ordenó la libertad de las primeras cuatro mujeres y tiene en proceso 20 expedientes, y pendientes de revisión 16 en espera de que el Penal le envíe las evaluaciones.

Uno de los problemas que tenían y que se ha venido superando, es la entrega tardía de las evaluaciones, porque se pasaban más de un mes y hasta seis meses esperándolas, pero últimamente con la reforma al Código hay más beligerancia, dice Gaitán.

La juez Gaitán considera que las mujeres deben valorar el beneficio que les concede el nuevo Código Penal, para no volver a la cárcel y poder rehacer sus vidas. Estima que el hacinamiento en “La Esperanza” desaparecerá en los próximos meses, porque la mayoría quedará en libertad.