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Marjorie Velásquez nunca se imaginó que permitirle a Isladier Marcelino Reyes González, padre de sus amigas de infancia, estacionar en el garaje de su casa la camioneta en que él se transportaba el 26 de septiembre de 2011, le costaría ir a la cárcel junto con su esposo, Douglas Flores Ocón.

Velásquez, al declarar como testigo en la undécima audiencia del juicio Osuna-Fariñas, dijo que Reyes González, valiéndose de la confianza que le tenía, llegó a su casa en Managua, en Praderas de El Doral, en la fecha antes mencionada, porque supuestamente le llevaba una encomienda de sus amigas. El hombre a quien Velásquez cuando niña llamaba “Tío Mar”, no entregó la encomienda, pero le pidió el “favor” de estacionar su camioneta, donde horas más tarde la Policía encontró 68 tacos con cocaína que Reyes transportaba en un compartimento especial.

En esa operación antinarcóticos fueron capturados Norlan Taisigüe Reyes, José Dolores Díaz y Pedro Joaquín Vanegas, quienes llegaron a la casa de los Flores- Velásquez en otro vehículo, a eso de las tres de la tarde, en compañía de Reyes, una hora antes de que la Policía les “cayera”, relató la testigo. Por su parte, Douglas Flores Ocón declaró tras hacerlo su esposa, Marjorie Velásquez, y manifestó que él no sabía de la presencia en su casa de Isladier Reyes --de quien solo había escuchado decir que había sido vecino de la familia de su esposa--, sino hasta que un policía lo despertó. “Cuando salí del cuarto a la sala miré que la Policía tenía en el suelo a cuatro hombres”, relató Flores Ocón, agregado que sabe de sus nombres hasta ahora que está en el juicio. Por su lado, Carla María Jarquín, otra de las acusadas, negó los cargos imputados en su contra, manifestando que si ella lavara dinero, no tendría deudas con bancos, microfinancieras y particulares.

La comerciante rivense, según la Fiscalía, era quien servía de guía a quienes eran ocupados como “mulas humanas”, para trasegar droga de Costa Rica hacia Nicaragua, por los puntos ciegos existentes en las fronteras entre ambos países.

Justifica robo de aeronave

El desfile de reos que declararon como testigos concluyó con el testimonio del piloto colombiano Javier Eucastegui, quien confesó haber sustraído de su país una aeronave, la que hizo aterrizar en una pista clandestina en Honduras.

Eucastegui justificó su acción alegando que lo hizo porque estaba bajo intimidación, al igual que su compatriota Gonzalo Rúgeles Pérez, quien al igual que él es acusado de transportar droga al servicio de Alejandro Jiménez, alias “El Palidejo”.

Eucastegui trató de no responder algunas preguntas de su abogado Roberto Cruz, alegando razones de seguridad para él y su familia, asegurando que están bajo amenazas de muerte, pero la jueza Cardoza le dijo que contestara, porque fue él quien pidió declarar como testigo.

 

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