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Hace unos dos meses, doña Adilia Castro, una habitante de la comunidad Caño Melchorita, del departamento de Río San Juan, vivió lo que ella llama los peores días de su vida, pues fue deportada de Costa Rica apenas 15 días después de haber llegado en busca de trabajo, pero lo peor fue que la expulsaron por una zona lejana al lugar por donde entró.

“Ni siquiera había podido conseguir un trabajo cuando las autoridades de Costa Rica me deportaron porque andaba ilegal”, señaló Castro, a punto de llorar.

Y es que para esta inmigrante nicaragüense, el mayor problema no es que haya sido deportada, sino por dónde la deportaron. Los costarricenses ahora están expulsando a la mayoría de nicas por Peñas Blancas y no por Río San Juan.

Castro había ingresado a Costa Rica por el puesto fronterizo de San Carlos, en Río San Juan, y haber sido dejada en Peñas Blancas, le ocasionó serios problemas.

“Imaginate la odisea que tuve que pasar. Yo soy madre de dos niños de siete y de cinco años, los cuales dejé al cuido de mi mamá, una señora de 60 años; vivo en una comunidad que está ubicada a 15 kilómetros de San Carlos, y cuando me deportan, lo hacen por la frontera de Peñas Blancas sin un centavo en mis bolsillos”, relató Castro.

Esta inmigrante nicaragüense tuvo que dormir dos días en las calles de Peñas Blancas, sin un centavo para comer y a más de 400 kilómetros de su casa y de sus hijos.

Según ella, las autoridades ticas le advirtieron que no podían enviarla a San Carlos, porque no tenían dinero para pagar el impuesto que las autoridades nicaragüenses les cobran para ingresar con los inmigrantes deportados.

Migración confirma quejas

Ángel García, Director del puesto migratorio en San Carlos, señaló que hasta hace unos meses el promedio de nicaragüenses deportados de Costa Rica era de 50 por día, pero que ahora solo reciben un promedio de 10.

“Fijate que desde hace dos meses el flujo de rechazados se ha disminuido, y las autoridades ticas solo envían entre 10 y 20 personas deportadas por este puesto fronterizo, pero eso no quiere decir que el número de deportados esté disminuyendo, lo que pasa es que Migración de Costa Rica tiene un medio acuático (barco), para enviar a los nicas deportados, pero el destacamento militar sur del Ejército de Nicaragua y la Dirección General de Protección y Sanidad Animal, Dgpsa, del Magfor, no les exoneran del impuesto para ingresar en aguas nacionales”, explicó el funcionario.

Agregó que por tal razón, las autoridades ticas están enviando a los nicas deportados por Peñas Blancas, pero eso desde el punto de vista social perjudica a los migrantes que salen por San Carlos y toda la ribera del río San Juan.

Exactamente, eso es lo que le ocurrió a Doña Adilia Castro: salió hacia Costa Rica por el puesto fronterizo en San Carlos y fue deportada por Peñas Blancas, en el departamento de Rivas.

Para García, el problema del impuesto que tienen que pagar las embarcaciones ticas que traen a los deportados se tiene que resolver pronto.

“Esa debe de ser una solicitud de Estado a Estado; no lo podemos resolver aquí. Debería haber una tramitación de gobierno a gobierno para que estas embarcaciones que traen a los deportados no paguen ese impuesto, porque al final los más afectados son los migrantes. Lo correcto es que se exonere a esas embarcaciones”, sostuvo.

García manifestó que por San Carlos entran y salen entre 200 y 300 personas por día, siendo las épocas de mayor afluencia la temporada de Navidad, la Semana Santa y septiembre.

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